Debilidad.

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Capítulo 8.

Abro los ojos sólo un poco, el mareo persiste en mi el cuerpo me tiembla y de lo único que soy consciente es del frío abrasador que me acuchilla. Giro un poco el rostro. Toparme con aquella imagen definitivamente me hizo pensar si realmente me encontraba bien.

Su mirada perdida en algún punto, o eso creo, la mirada borrosa no me deja apreciar algo más. Su cuerpo tenso y las manos en los labios. Alejado de todo. Perdido en el dolor, solo y sin mi...

Despierto de nuevo con las cortinas un poco corridas, dejando apreciar el cielo rojo por el atardecer. Siento la garganta seca y miro mi cuerpo cubierto por aquella pijama cálida. Suspiro mirando en mi brazo derecho una intravenosa, miro detalladamente la bolsa y me tranquilizó al ver que es sólo solución salina. Trató de mover mi mano y puedo  sentir una férula en mi mano herida. Una idea de que Sasuke debió haber traído al despreciable de Kabuto cruza mi mente.

Suspiro mientras siento mi cabeza cada vez más despejada y el dolor de mi cuerpo ahora es  soportable . No quiero pensar cuando tiempo ha pasado, solo trato de evocar los pocos recuerdos borrosos en mi mente. Recuerdo haber oído su voz y la de alguien más.

Justo cuando estoy tratando de sentarme la puerta se abre y la figura de aquel hombre que lleva el título de mi esposo entra a la habitación, sus ojos muestra un poco de sorpresa, pero logra ocultar todo aquello en una estoica mueca. Después se sitúa a los pies de la cama sus ojos está fijos en algún punto de mi cuerpo. Lo veo girar y salir por donde entró. Al parecer la culpa lo ha azotado más que cualquier otra ocasión.

Shizune entra un poco después con una sonrisa en el rostro. Le dirijo mi mejor sonrisa que puedo poner. Me ayuda a estar sentada y amablemente coloca las almohadas a mi gusto. La miro buscar algo en la mesita de noche y entregarme unas pastillas. No quiero preguntar nada. Así que sólo las ingiero. Me da un poco de agua y bebo lo suficiente para estar satisfecha.

— Retirame esto- señaló mi brazo

Ordenó de la mejor manera que puedo. Porque de ser de otra manera no lo hará. Ella mira mi brazo y la aguja clavada ahí. Mira la puerta y después de un fuerte suspiro lo hace. Cuando termina de hacer lo que le pedí murmura que alguien pronto traerá algo de comida para mi y sale dejándome sola.

Me siento un poco más libre sin la intravenosa en mi brazo. Me siento mejor pero la necesidad de darme un baño me hace   ponerme de pie aún así cuando lo intento un pequeño mareo me ataca. Tal vez he pasado  tiempo en cama. Pero cuando logro ponerme en mis pies camino directo al baño por una ducha. 

Dejo que el agua me mojé y limpie las pequeñas lágrimas que corren por mi rostro, lagrimas amargas de frustacion. Y cuando creo que ya es suficiente salgo y cubro mi cuerpo con ropa cómoda. Salgo por el pasillo y cuando estoy en lo alto de la escalera una mucama me sonríe mientras hace una venia.

—¿Puedo ayudarle a bajar?-

Asiento mecánicamente pues a mi parecer me siento bien pero no queriendo arriesgarme a un accidente que... No queriendo caer la dejo tomarme del brazo mientras bajamos despacio los escalones. Al llegar a la planta baja ella se retira con una venia.

Inmediatamente me doy cuenta de el número mayor de perros al servicio de mi marido.  Y me quedo ahí parada mirando la puerta y aquella pared donde mi cuerpo impactó. De pronto mi trance se ve interrumpido por Shizune en compañía de una chica con una charola en las manos.

— Señorita Sakura. Estábamos a punto de llevarle la cena- justo en ese momento miro el monumental reloj 8:20 pm

—Lleva eso al comedor.-

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