Cambios

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Cap 25

Mis manos tiemblan mientras sostengo el volante, hoy se cumplen dos días desde que mi bebé fue arrebatada de mi. Fui paciente como el comandante Bee me pidió pero al no tener ninguna noticia no hubo otra conclusión más que ir a su encuentro, ponerme frente a Sasuke no sería sencillo así que me mentalice recordando la plática con el comandante.

"— Tienes que ir a verlo—

— ¿Me voy a entregar sin ni siquiera intentarlo?—  lo vi suspirar a mis palabras.

— No. Ellos ni siquiera se tomarán la molestia de tomarte como una amenaza, solo consigue ponerte frete a el—

— No se donde se queda ahora, ni donde buscar. No menti cuando dije que no sabia nada de sus negocios y ahora que lo pienso ni siquiera se nada acerca de el—

— Conozco a alguien que puede ayudar, se que pertenece a una organización... ¿No se si sea la de tu marido? —

— Todos ellos traen un abanico tatuado... lo noté en muchos de los guardias y chicos que parecían buscarme —

— Entonces lo es, el hombre tiene un tatuaje de un abanico blanco con rojo justo en el cuello, ahora escucha con atención — "

El miedo de que mi bebé este herida no a salido de mi cabeza pero las palabrasde Bee igual rondan con insistencia

" — ¿Y si el no la tiene ?—

— El es tu mejor opción para encontrarla — "

Mi mente era un torbellino de pensamientos. Odiaba esto más del lo que imaginé, pero yo haría todo para tener de regreso  a mi pequeña. No sé en qué momento todo esto se torció tanto. Alejarme de él y vivir con paz, es lo unico que queria, ahora mi bebé no está entre mis brazos y eso me esta poniendo con los nervios de punta, ahora es cuando me doy cuenta que de verdad sin importar nada haría cualquier cosa por tenerla de vuelta, tal vez en ese sentido no soy muy diferente a él.

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Llego a la ciudad después de manejar casi cinco horas, había olvidado lo bulliciosa que puede ser una ciudad así de grande. Me aseguro de tener el arma que Bee que dio y camino al local donde el me dijo que vivía su informante. Entro al taller de autos y los dos chicos ahí me miran con precaución.

— ¿Que necesita? —

— Quiero hablar con Canguro— les digo segura y firme

— ¿Y quién demonios eres tú? —

Siento su hostilidad y sin titubear me pongo firme

— Dile que venga aquí, el sabrá quién soy —

— Eres demasiado insolente chica — Se ponen de pie y observo a dos más salir desde la parte de atrás de lugar.

— El jefe no habla con nadie, ni siquiera con nosotros ¿Y tu quieres verlo? ¿Quien te dijo de él y de este lugar? —

Esta justo frete a mi y no titubeo ni un poco cuando le advierto que no puede tocarme.

— Solo llámalo — hay una sonrisa en su rostro y voltea a decirles algo gracioso a sus compañeros.

— Niña tonta — sujeta mi cabello y me pongo en guardia de inmediato.

— Alejate de ella — una voz tranquila advierte

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