¿Antiguos sentimientos?

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Volví a pensae en Sergio. No podía sacarmelo de la cabeza. No es que fuera el chico ideal y tampoco es que haya hecho mucho por mi... Por no decir nada.

*piiiii, piiiii, piiiii*

Sonó la sirena de cambio de clase, por desgracia tocaba matemáticas, que odio le tenía a ese profesor.

Se puso a pasar lista.

Clara, ¿sabes algo de Sergio? - Me preguntó el profesor-.

¿Por qué me pregunta eso a mi y no a uno se sus amigos? Que oportuno que es, joder.

No -le contesté lo más borde que pude y le aparté la mirada con odio-.

Suspiré. Creo que se pudo notar la nostalgia y el dolor que tenía al ver que no estaba y no sabía los motivos.

Bueno, id abriendo el libro por la página 147... - dijo el profesor interrumpiendo el silencio de la clase-.

Por fin se terminó todo. Al terminar teníamos que ir al salón de actos porque nos iban a dar una charla para cambiar de director.

¿Desde cuando se hace eso? Es la primera vez en mi vida que lo veo.

Lo mejor es que nosotros eramos como jueces votando quien sí y quien no.

Pasaron muchos hombres trajeados y muy aburridos la verdad.

Pero el séptimo era muy diferente a los demás...

Llevaba vaqueros, unas All Star y una sudadera de un color llamativo.

Pude verle la cara, gracias a que estaba en primera fila.

Ojos verdes azulados, moreno, alto, piel clara, una nariz demasiado mona y una barba de unos dos días.

Creo que me enamoré de su físico al instante. Y qué casualidad que fue nombrado nuevo director del instituto

Llegué a casa. No me podía borrar su imagen de la cabeza, era guapísimo el nuevo director.

A lo mejor si cambio...

¿EN QUÉ ESTOY PENSANDO?

Un director y una alumna... Menudo cotilleo sería, aunque bueno, no me importaría.

Tocaron el timbre de casa, no esperaba a nadie.

Abro y de repente veo que mi ex entra corriendo, cierra la puerta de golpe, empieza a llorar y se sienta apoyado en la puerta.

No entendía nada.

¿Qué haces aquí?, ¿qué te pasa? -le pregunté preocupada-.

Me miró, sentí algo raro en la barriga. Recordé esa mirada triste cuando lo dejé. Volví a sentir ese sentimiento de culpa.

Me arrodillé ante él, le levanté la cabeza, le sonreí y le sequé las lágrimas. Dejé que se calmara antes de contarme lo que le pasaba, parecía algo muy importante para que estuviese así.

Romance a corto plazo.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora