Capitulo 48

2.4K 68 0
                                        

Daniel Oviedo.
Domingo 1 de Junio. 5.00am.
°
Mi hermano bosteza sentandose en el avión, lo miro riendo amargamente y me saca el dedo.
°
-No son horas. -protesta.
-¿Es mi culpa que el cabrón nos quiera allí? -pregunto.
-Mira, chupala, voy a dormir. -dice apoyando su cabeza havia otro lado y cirrando los ojos.
°
Enderezco mi espalda cuando empiezan a despegar, mierda, siempre odié las alturas. El avión deja la potencia de despegue y me acomodo más relajado, miro las nubes haciendo que el recuerdo de su cabello torture mi mente.
Su risa, el como ella reía cada estupidez que decía, cada instante que gemía mi nombre y el momento que se convirtió en la primer mujer capaz de acariciarme, mi Alison.
El irnos a Paris es por decisión de nuestro jefe, quiere tenernos cerca y en España ya tenemos suficiente peligro, es mejor cambiar de aires y encontrar lugares donde robar.
7.00am.
Salimos del aeropuerto, nuestro jefe sonrie al vernos y nos abraza feliz, sabe que va a ganar mucha pasta con nuestra mudanza.
°
-Mis gemelos favoritos, vamos, os llevo a vuestra nueva casa. -dice amable.
°
Entramos en el coche y en cuestión de bastabtes minutos llegamos a la que será nuestra casa.
°
-Descansad, mañana me pondré en contacto con vosotros y os contaré donde nos reuniremos casi todas la noches. -explica.
-Perfecto. -digo saliendo del coche.
-Las llaves, espero que todo esté tal y como se lo encargasteis a mis trabajadores. -dice dandole a mi hermano tres llaves.
-Esta es la del sótano. -afirma él.
°
Entramos en casa, mi hermano mira las llaves del sótano fijamente y toco su hombro.
°
-Baja a ver lo que sea que encargastes, voy a ver las habitaciones y subir maletas. -digo amable.
Jesus Oviedo.
Mi hermano sube varias maletas mientras yo voy al sótano, encajo la llave y sonrio apoyandome en una pared satisfecho: está todo tal y como pedí.
Las fustas apoyadas en el mueble que tengo a medidas para todas ellas, algunas colagadas y otras apoyadas, las esposas en una vitrina, los distintos juguetes en otra vitrina y la gran cama de sábanas rojas y blancas.
Me siento sobre ella y agarro las sábanas suspirando.
°
-Juraste que volveríamos a vernos, sigo esperandote mi muñeca. -murmuro dolido.
°
Mi hermano me da una voz para que vaya a ver las habitaciones, cierro la puerga echando la llave y me la guardo subiendo a ver parte de nuestra nuva casa en París...

Secrets Donde viven las historias. Descúbrelo ahora