- Rubia, son las nueve, ¿puedes salir de una vez del baño? Tenemos que pasar a recoger a Miriam y Nerea, y me estoy meando.
Salí del baño mientras frotaba mis dos labios para que el pintalabios rojo cubriera bien todas las zonas. Cuando me di cuenta, Ricky estaba mirándome con una sonrisa y con los ojos abiertos como platos.
- ¿Qué pasa, maricón?
- Si hoy no mojas, te aseguro que me meto en la cama contigo, estás guapísima, cabrona. — Reímos los dos mientras me daba vueltas con una mano y con la otra cubría su boca.
- Me lo apunto, al menos hoy sé que no duermo sola. Venga, date prisa, que llegamos tarde.
Por suerte, y a pesar de estar en febrero, el frío de Madrid nos dio una tregua y el camino de nuestro coche al apartamento de Ana se nos hizo mucho más ameno. Mientras caminábamos, Nerea y yo veíamos como Miriam y Ricky no paraban ni un segundo de picarse y hacerse bromas. Entre risas llegamos al apartamento de Ana y llamamos por el telefonillo.
- ¿Quién es? — No sé muy bien quién contestó, pero juraría que fue mi amigo Roi imitando la voz de Alfred, algo que es muy típico entre ellos.
- El panadero, traigo bollos recién hechos — Contestó Ricky, ganándose a pulso mi puñetazo en su espalda. - Abre, anda, que Mimi se me enfría.
El trayecto del ascensor hasta la puerta de la casa de Ana se me hizo muy largo, mucho. Estaba nerviosa, no podía negarlo, pero tampoco sabía muy bien porqué. Bueno, sí lo sabía, pero no lo entendía. Nada más entrar por la puerta allí estaba ella, con esos pantalones ceñidos y una blusa que dejaba su cuello y sus hombros expuestos. Nos miró y se acercó a abrazarnos.
- Chicos, qué alegría verlos. ¿Cómo están? — Mientras abrazaba a Nerea, vi como me miraba y decía más para ella misma que para mí lo guapa que iba. Me resultó gracioso, ya que esa misma tarde mientras hablábamos por mensaje le había dicho que mi 'modelito' para esa noche sería una sorpresa y que seguro que le gustaría.
Cuando llegó mi turno quise morir, su olor volvió a inundar mis fosas nasales y sólo puede respirar hondo y cerrar los ojos. Puedo jurar que el olor de Ana es algo que me desarma, que me deja indefensa y me llena de ganas de no dejar de respirarla nunca. Siempre se lo había dicho, y siempre se reía cuando se lo decía. Hubo una vez, mientras daba una vuelta con Ricky por el centro, que noté como me invadía su perfume, y mientras Ricky me miraba con cara de preocupación, yo daba vueltas sobre mí misma para buscar mi objetivo, y allí estaba, era Ana. Y aunque suene cliché, era verdad, podría reconocer su olor siempre, sea donde sea.
- Banana, qué mayor te veo, los años no te sientan tan bien como recordaba. — Dije en un tono de broma mientras me separaba de ella, me quitaba el abrigo y se lo daba para que lo colgara en la percha.
- No puedo decir lo mismo de ti. — Me contestó mientras me miraba de arriba a abajo. - Qué guapa, amiga.
La noche estaba siendo muy normal, hasta que pasó algo que no pude pasar por alto. Mi compañera de trabajo y amiga, me había mandado un mensaje, en el que me pedía quedar mañana, yo asumí que era para ensayar unos cuantos pasos para la coreografía que teníamos preparada, y antes de poder contestar, dejé mi móvil encima de la mesa con la conversación abierta, ya que Ricky y yo estábamos discutiendo a gritos con Alfred y Miriam.
- ¿Pero cómo cojones van a ser mejor los Backstreet Boys que las Spice Girls? — Gritaba Ricky mientras se llevaba las manos a la cabeza.
- ¿Qué la pasa? Ella, que se altera cuando escucha las verdades, lo que yo te diga. — Añadió Miriam dándole un codazo a Alfred, mientras él asentía y le dejaba un beso en la cabeza a su novia Amaia.
Cuando me giré para preguntarle a Ana que qué pensaba de aquella intensa discusión, la pillé mirando aquel mensaje con una cara de confusión. Lo que pasó acto seguido me dejó helada.
- Oye, Aitana, ¿sabes que ya no hablo con aquel chico que te comenté? — Dijo mientras me miraba intensamente.
- ¿No? Anda, yo pensaba que te gustaba — Añadió Aiti mientras venía y se sentaba más cerca de nosotras. Le sonreí mientras se ponía detrás de mí y me masajeaba los hombros.
- ¿De qué chico estamos hablando? Me parece fatal que a mí nadie me informe de estos temas, eh. — Dije medio en broma, aunque era verdad, Ana nunca me contaba nada de sus ligues, ni mucho menos de sus sentimientos, y eso era algo que me agobiada.
- No era nada importante, de lo contrario sabes que te lo hubiese contado, idiota. — Contestó Ana acercándose a mí, mientras dejaba un beso en mi mejilla. - Aunque ya he visto que tú sí tienes bastantes cosas que contar. — Después de decir eso, me guiñó un ojo, miró mi teléfono móvil y se fue con los demás, donde Ricky ya estaba entrando en cólera por las bromas de Miriam.
Y me dejó allí, sin saber qué decir.
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Inefable -Warmi.
FanfictionLo que tenía con ella era mágico, era instintivo, era fuego, era hielo, era piel, era miedo, era fuerza... Lo que tenía con ella, a fin de cuentas, no se podía explicar con palabras.