Hacía ya unas dos semanas del cumpleaños de Ana, y yo no sabía nada de ella a excepción de unos cuantos mensajes diciéndome lo mucho que me echaba de menos.
Esas semanas me las pasé currando, creando nuevas coreos y ensayando. A mis veinticinco años de edad era una de las bailarinas más importantes del país, y aunque puede sonar egocéntrico, me lo merecía. Había movido cielo y tierra para trabajar en lo que me apasionaba, el baile.
En mis días de descanso había decidido quedar con Aitana y Amaia para charlar y despejarnos un rato, y cuando ya llevábamos unas cuantas cervezas, lo tuve que decir.
- ¿Oye, alguna sabe algo de Ana? Hace semanas que no la veo. — Dije mientras daba un sorbo a mi cerveza.
- Posiblemente haya quedado con aquel chico que le gustaba, Jadel. — ¿Jadel, quién mierda era Jadel? Mi cara de confusión debió advertirle a Amaia que yo no tenía ni idea de quién era él, porque inmediatamente me lo explicó. - Bua, ¿no lo sabes? Lleva algunos meses viéndose con ese chico. Es cantante, se lo tiene un poco creído, pero ella dice que le gusta, qué le vamos a hacer.
Amaia y Aitana entraron en una conversación en la que yo no estaba para nada metida. ¿Jadel? No me lo podía creer. No me podía creer que después de tantos años no haya tenido ni un momento para decirme que estaba conociendo a un chico. Aitana lo notó y me preguntó.
- Oye, Mimi, ¿estás bien? Te noto rara. — Mientras lo decía me cogía la mano por encima de la mesa.
- Sí, tranquila, supongo que estos días ensayando me han dejado un poco muerta. — Le sonreí tratando de convencerla.
- Ni que lo digas. Bua, menudo brazo más duro tienes, Mimi. — Añadió Amaia, mientras me tocaba el brazo de arriba a abajo. Aquel gesto era un gesto tan de Amaia que no pude evitar reírme, pero esta vez, de verdad.
Esas cervezas desembocaron en una cena improvisada en el apartamento que Ricky y yo compartimos. Pasamos horas hablando sobre cualquier tema sin importancia, hasta que Aitana dijo algo que hizo que se me saliera el corazón por la boca.
- Ana me acaba de preguntar que si se puede pasar por aquí a tomar algo, que termina ahora su último ensayo. — Mis manos temblaron. Quería verla. Claro que quería verla, pero algo en mí no funcionaba como debía.
- Dile a esa perra que venga aquí ahora mismo — Dijo Ricky mientras sacaba una silla, una que teníamos guardada y que Ana siempre nos hacía sacar porque decía que era la más cómoda, así que supongo que Ricky se anticipó.
Yo no podía pensar, mi mente no reaccionaba y sólo quería encerrarme en mi habitación. Mientras mi cabeza daba vueltas el timbre sonó y mi corazón dejó de latir. Cuando la vi no supe dónde meter mi enfado para que no se notara.
- ¡Hey! — Me saludó con un beso en la mejilla. - ¿Y esa cara? Esperaba que te alegrases más al verme. — Dijo en un tono burlón.
- Pues ya ves, una a veces espera unas cosas, y luego recibe otras. — Me miró con confusión y se fue a saludar a Amaia, dejándome, otra vez, con la palabra en la boca.
Nada más sentarse, Ana sacó de su bolso cuatro entradas para ir a ver el musical que estaba protagonizando junto a Miriam. Sinceramente, no me podía alegrar más por ellas, les estaba yendo tan bien y se lo merecían tanto. Conocía perfectamente a los directores, 'Las Javas', había trabajado con ellos en algún que otro espectáculo, y sabía que eran maravillosos. En ese proyecto también se habían involucrado Noemí Galera, que se encargó de los castings, y Manu Guix, como director musical. En definitiva, gente a la que yo conocía y sabía que, lo que tocaban, lo convertían en oro. Y así era. Ese musical era uno de los más esperados ahora mismo.
Después de los agradecimientos a Ana, las cervezas no pararon, y llegó el punto de la noche donde Ricky se pone a imitar a todo lo que se mueve, y esa noche, por suerte o por desgracia, le tocó a Ana. Y esa noche, por suerte o por desgracia, me tocó a mí ser la 'borracha' que siempre dice lo que piensa.
- Joder, Ricardo, la imitas de puta madre. — Le dije mientras apoyaba mi cabeza en su hombro y él reía. - Sólo te falta ocultarle a tus amigas que tienes novio y la terminas de clavar.
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Inefable -Warmi.
FanfictionLo que tenía con ella era mágico, era instintivo, era fuego, era hielo, era piel, era miedo, era fuerza... Lo que tenía con ella, a fin de cuentas, no se podía explicar con palabras.