20 (Capítulo Final)

289 49 52
                                        

POV PERIDOT

Sabíamos que este día llegaría...

Desperté antes que Lapis. Antes nos habíamos quedado despiertas hasta el cansancio contando historias de nuestra infancia, bromeando sobre como habrá tomado la gente en la tierra nuestro beso hiper-mediatico, y porque no decirlo, también con algunas miradas celosas de mi parte mientras Lapis me relataba algo sobre su primer novio.

Así que me desperté antes, no fue si fue puro azar o quizás un vago presentimiento de que debía ver aquello, pero lo hice, y una variedad de emociones me golpearon al notar que ya no quedaba mas aire en los tanques de sustento, nos quedarían a lo mucho unas cuantas horas, quizás 2 o 3, no había modo seguro de saberlo, pero aquellos indicadores no mentían al mostrarme lo vacío, derrame unas lágrimas en aquel instante. No sabría decir exactamente que sentí en aquel momento.

Pero no perdería el tiempo, no ahora, cada segundo contaba. Así que me acerque lentamente a Lapis y suavemente tome su mano, intentando hacer que se despertara. Cuando abrió los ojos, ella no dijo nada, solo cruzamos miradas por un largo tiempo mientas mis dedos jugaban con los suyos. Supongo que ya nos conocemos demasiado bien, no tuve que decírselo, debió notarlo en el cómo brillaban mis pupilas, porque pronto pareció conmoverse, y solo me dijo "Ok, entiendo", para luego levantarse a mi altura y darme un corto abrazo lleno de cariño y una sensación opresiva que negábamos nos afectara.

Sobra decir que no hay ninguna rutina que seguir en momentos como este, pero Lapis insistía en limpiar nuestro lugar a pesar de no poseer casi nada, así que pasaron los minutos con las dos acomodando pequeños cachivaches, limpiando alguna que otra mancha en el suelo, mirando con desdén un pequeño raspón en la pared que no podíamos arreglar, pero bueno, mientras hacíamos todo aquello, Lapis me sonreía tiernamente, no dejaba de contarme tontas historias en las que las dos éramos compañeros de cuarto, y nos llenábamos la vida de drama, sentimentalismo y chistes bobos. "Tienes una mente loca" le decía con cariño, una imaginación muy activa que nos traía una extraña nostalgia por lo no vivido, pero no importa, ambas reímos, ambas nos creemos un poco sus palabras, es bueno amar creyendo tener un mañana.

De repente te callas y me miras como diciendo "tengo una gran idea", tu bella mente loca vuelve a asombrarme, vuelve a causar que un calor dentro de mi, inunde cada parte de mi cuerpo y solo piense "Por mis estrellas, cuanto amo a esta mujer", no exagero, te seguiría a donde me llevaras, y esta no es la excepción, es más, te miro con cariño asintiendo a cada una de tus palabras, me encanta lo que me pides, un final tan digno, un final tan romántico, un final tan poético, tan tú.

- Me gustaría que escuchemos aquella canción... tú sabes... aquella que sonaba cuando te dije "te quiero" por primera vez.

- Space Oddity, de David Bowie, como siempre tienes estilo, Lapis - dije - ¿Te he hablado alguna vez de esta canción?

- No, no lo hiciste Peri.

- Pues... esta canción fue muy popular a finales de los años 60, especialmente con lo de la llegada del primer hombre a la luna, sea cierto o no - Dije riendo mientras miraba como Lapis me veía expectante - Bueno, esta canción habla sobre un astronauta perdido entre las estrellas, habla de cómo... - Siento ganas de llorar, pero debo continuar - De como este hombre siente como flota sin dirección en el vacío del espacio, fascinado por lo extraño del espacio, mientras se despide de su ser más amado.

Siento un ligero nudo en la garganta, pero Lapis toma mi mano y me da confianza.

- Entonces está decidido, mi Peridot, ya es el momento- dijo.

Ya teníamos todo listo, nuestros trajes espaciales en nuestros cuerpos, mi reproductor de música conectado a ambas, nuestros cascos ya listos para usarlos, y aquel ultimo vistazo que echábamos atrás observando ese pequeño espacio en el que nos había tocado vivir tanto en nuestros últimos días, de cierto modo era un recordatorio de nuestra desgracia, pero no podíamos evitar mirarlo con cariño, eso era todo.

Un último beso, tan fugaz pero tan eterno, lleno de recuerdos, lleno de todo aquello que habíamos sentido desde el momento en que la nave despegaba con nosotras hace ya tantos meses atrás, un beso que buscaba ser un para siempre, que buscaba llenar todos los huecos, que buscaba encontrar el gozo tan escondido en aquel adiós.

Solo nos pusimos los cascos, y tras abrir la escotilla del Pumpkin, saltamos.

Así que ahí estábamos, a miles de kilómetros de distancia de nuestros hogares, dos astronautas fusionadas por lo obstinado de sus manos que se negaban a soltarse, flotando en lo vacío del firmamento sin dirección, sin destino alguno, sin futuro alguno. Solo éramos eso, aquel improbable momento, que era tan únicamente nuestro.

Y aunque no es la historia que quisimos, aunque es un final que no deseamos, creo que puedo sonreír. Porque entre aquella música llena de amor y melancolía, y entre la visión de aquellos astros tan místicos y a la vez tan mundanos que nos guiaban hacia lo desconocido, aun podía escuchar su respiración bastante calmada. Y al escuchar a través de los monitores aquel "Te amo" sincero de quien no tiene más que dar, creo que puedo encontrarle un sentido a toda esta cadena de eventos, creo que puedo, o al menos deseo creerlo ¿Puedes oírme?

También te amo Lapis.

FIN

Space Oddity (Lapidot)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora