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POV LAPIS
Estrellas y más estrellas brillando en el exterior de la nave… ohh demonios, ya no las disfruto como solía hacerlo. ¡Explota de una vez tonta nave! ¡Tonto universo!

Estos días han sido una tortura, desde aquel ultimo día en que Peridot me prohibió llamarla por su nombre, los días en la nave han sido la peor tortura, cada día sintiendo a la rubia cada vez más lejana, sintiendo lo frio de su actitud, sintiendo como si flotara en el frio del espacio vacío esperando acaso que me trague el tiempo Y paradójicamente, sintiendo cada vez más reales las emociones por ella que tanto me esforzaba en ocultar hasta de mi misma ¿Por qué tenías que simplemente besarme y luego construir un muro entre nosotras? ¿No te das cuenta lo cruel que eres? ¿O es acaso que es esta tu particular forma de castigarme por cómo te trate?

Lo cierto es que solo tras caer sorpresivamente en el hechizo de los labios de la rubia recordé que la cámara aun transmitía, y no podría haber estado más confundida que en aquel momento, aquel beso me aclaro de una vez por todas, yo quería intentarlo, quería sentir de una vez a la rubia cerca, quería decirle que, aunque sea una locura todo aquello, yo también la quería.

Por otro lado, la realidad me golpeaba burlona, aquel beso significaba además el fin del cielo para nosotras, seria hora de aterrizar y no solo para mí. Ella, ella había hecho tanto, para llegar allí, se notaba en el brillo aquel en sus ojos cuando trataba con la nave, o al ver las estrellas, o al solo recordar que al fin se encontraba en una nave de verdad, se notaba tanto que Peridot amaba todo esto. Solo lo deje salir, al fin y al cabo, estaba confundida, frustrada, preocupada, que se yo, solo sé que sentí un par de lágrimas rodar por mis mejillas, no pude más que sentir
que necesitaba abrazarla, necesitaba sentirme segura de que al menos ella estaba aquí, pero ella simplemente no reaccionaba.

Simplemente me alejo y me dijo todo aquello que no creí escuchar y que después quise no haber escuchado, ¿cómo puede tratarme así después de todo lo que hizo? ¿Era acaso mi culpa? La vi salir de ahí y con el pasar de los días la situación no mejoro, ella se hacía cada vez más lejana y mis contados intentos de volver a la normalidad acababan en fracaso, tal como ella dijo ya tan solo me hablaba de la misión y cuando intentaba hablar de algo distinto simplemente me ignoraba. Si quiere que sufra lo está logrando.

Pero debo seguir intentando, tenía que hacerle saber lo mucho que lo sentía.

- Peridot...

- Lazuli, ya te he dicho varias veces que no hagas uso de mi nombre y en verdad empiezas a… - La callé tomándola por la espalda.

- Peridot, discúlpame, yo… no quise lastimarte, no sé qué es lo que quieres, pero por favor deja de comportarte así – silencio – Al menos háblame.

Ello solo guardo silencio, y tras liberarse de mis manos salió de aquel lugar. La vi llorando mientras se alejaba. No sé si me duele más el rechazo o saber que quizás yo la estoy
lastimando. Pero a pesar de la constante sensación de que lo mejor es quedarme ahí donde estoy, necesito continuar con esto, al menos una vez, no me rendiré tan fácil con Peridot. Así que corrí a su habitación. La puerta estaba semi-abierta.

Sonaba música del siglo pasado en unos pequeños parlantes y ella se encontraba a oscuras recostada con la cara debajo de su almohada. Se movió un poco al notar mi presencia, pero no dijo nada, ni yo tampoco, aun no encontraba el valor para hacerlo, pero sabía que debía apurarme o nunca lograría reparar esto.

- Peridot, hablemos.

- Ya vete Lazuli, pierdes tu tiempo – Dijo ella con la voz algo raspada. Me acerque a su lado y solo me acomodo sobre la cama, a lado de ella, note como se inquietaba, de seguro me echaría de su habitación en cualquier momento – Solo vete.

- Peridot, yo no quería lastimarte, solo que todo paso muy rápido, demasiado rápido, ni siquiera estoy segura de nada ¿sabes? – una risa nerviosa se disponía a delatar mi temblar – He estado confundida, pero eso no me importa ahora, odio que te lastimes Peridot, a mi también me duele cuando veo tus ojos decaídos, quiero verte animada, como antes, quiero que me reproches y me cuentes alguna tonta historia, quiero que estés a mi lado cuando lleguemos a nuestro destino y poder ver las estrellas juntas, una imagen que solo las dos podamos tener en nuestras memorias… - Intento levantarse de ahí y quizás escapar, la agarre de la mano, y ella hacia fuerza pero no la dejaría ir tan fácil, no en este punto. La mire a los ojos, es ahora o nunca Lapis.

- Es porque a pesar de que me aterra… yo te quiero. Me aterra que esto no sea real y que quizás solo una ilusión, pero a pesar de todo… TE QUIERO PERIDOT.

Su mano dejo de hacer fuerza, y por un momento que me parecía demasiado para no ser una tortura, no importaba nada más que ese momento.

Creo haber sonreído, no estoy segura, pero si vi como ella reaccionaba y se lanzaba hacia mí, se puso a llorar como una niña, de seguro se avergonzará al recordar esto mañana, pero ahora no importa. Entre su llanto me dice que tenía miedo, que le dolió muchísimo mi actitud, que no sabía qué hacer para que todo esto funcionara, hablo por casi una hora, helo mi sangre al relatarme lo ocurrido con Jasper y mostrarme lo mucho que aquello la lastimo (no debiste guardártelo Peridot, solo te lastimabas), luego me hablo de lo culpable que se sentía por aquel
beso, que no lo pensó muy bien, y que ahora tenía miedo de lo que pasara cuando volvieran. Se disculpó una y otra vez por haber arruinado todo para los dos, yo solo negaba con la cabeza, mientras acariciaba su cabello, había tantas cosas que ella quería decir y se las guardaba…

Peridot, una bella canción de tu playlist nos acompañaba, una historia sobre un hombre que se elevaba entre los astros para al fin perderse en el infinito. Despertamos una a lado de la otra, aun nos reprimían sonrisas tímidas y miradas que escapan de lo íntimo del momento, pero nuestras respiraciones sonaban calmadas. Hoy las estrellas brillaban como no lo hacían desde hace demasiado tiempo. En este momento eres tú la única misión que me importa.

Space Oddity (Lapidot)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora