Capítulo 4: Memory

2.7K 185 24
                                        

Narra Samuel

Después de cenar volví a mi habitación, mi padre había estado ausente en la cena por segunda vez, Marie decía no saber los motivos por los cuales el pasaba más tiempo en su despacho que con nosotros. Mi padre jamás se perdía una comida, menos si la preparaba Marie, algo extraño está sucediéndole, o puede que tenga problemas con sus superiores o algo. Mamá me había explicado, tiempo antes de su muerte, que papá y ella me habían tenido antes de que mi padre entrara al seminario, mi madre lo apoyaba en todo lo que él quería y la idea de ser sacerdote no era la excepción. Muchos pensarán que es imposible que un sacerdote tenga un hijo, eso significaría romper el celibato al que están sometidos, pero yo nací antes de mi padre ingresara al seminario y nadie sabía de eso, él estuvo mucho tiempo en ese lugar por lo que casi nunca lo veía, cuando salió yo ya tenía 8 años. Ellos jamás se casaron porque no podían, cuando él terminó el seminario y lo mandaron para este pueblo, mi madre vino con él y Marie la acompañó, pero nadie podía saber que yo era su hijo. Por lo tanto, mi madre actuaba como si fuera una monja y yo fuera un huérfano que ambos recogieron, las personas del pueblo no decían absolutamente nada porque les parecía normal, al poco tiempo después de venir al pueblo, mi madre enfermo y permaneció así cuatro años antes de morir.

Hoy día nadie sabe que yo soy realmente hijo del sacerdote, todos piensan que yo le digo papá porque crecí con él y fue la única autoridad paterna en mi vida, es una mentira manchada de verdad.

Basta de recordar cosas que no deben serlo, nada bueno sale de desenterrar el pasado. Ya en mi habitación me sentí inseguro de nuevo, la nota del tal Gabriel me quitaba toda la tranquilidad, sentía como su presencia rondaba a mí alrededor, esperando para atacarme. Me senté en la cama y tome mi móvil, tenía un mensaje de esta tarde, recordé vagamente que en mi venida a casa mi teléfono había sonado, pero lo olvide gracias al ciervo. Abrí el mensaje.

—Gracias por lo de esta tarde – el mensaje era de Grace.

Supuse que decía eso por lo que pudo pasar luego de entrar a su casa y ver la fiesta organizada por su madre, seguramente terminaron peleando. Me acosté suspirando al darme cuenta de que no era el único con una vida difícil. Mientras estaba acostado miraba el techo, intento buscarle lógica a todo lo que sucedía a mí alrededor. Sabía que tenía que ver con el medallón, pero tampoco tenía mucho sentido que brillara o ardiera aleatoriamente, ya lo había examinado y parecía no tener ninguna pieza mecánica, era un sólido pedazo de metal forjado. Tal vez si es algo místico, tal vez estoy siendo asediado por algo que no es humano y esta cosa me protege, sonaba estúpido en mi cabeza y si se lo decía a alguien sonaría más estúpido. No le di más vueltas al asunto y me dormí.

Camino a través del bosque, ¿cómo llegue aquí?, los enormes árboles se balancean con el viento de una tormenta que se asoma, el suelo mohoso y mojado bajo mis pies se hunde bajo mi peso, el aullido de un lobo retumba en la distancia, no es bueno caminar de noche por el bosque. No sale nada bueno de desenterrar el pasado. Olvida, olvida.

Olvida –susurra el viento. No tiene sentido lo que sucede, ¿un medallón que me protege? Vaya mierda, ¿un demonio guardián? Buen chiste, deberían prohibirle a algunas personas usar internet.

¿Qué hago en el bosque? No lo sé, en la oscuridad de la noche intento divisar la posibilidad de sobrevivir al juego psicópata de alguien que me observa, en la lejanía veo una luz, otras más aparecen, me rodean, pero no sé a cuál de todas ir. Escucho una voz hablando, parece ser la mía

¿Quiero estar con mi padre, o huir con mi madre? me escucho

Ocho luces en total me rodean, una se apaga luego de cuestionarme el quedarme con mi padre. ¿Necesito el medallón? SiDos luces se apagan ¿Conozco a mi atacante? No Otra luz se oscurece, ¿Quiero vivir? Sial final se apagan tres luces más y solo queda una. Empieza a acercarse a mí, no puedo moverme, mis pies se atoraron en el fango. La última luz encendida se apaga, todo queda en silencio.

Mysterium (Wigetta)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora