Capítulo 15: Revelación

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Narra Samuel

Caminaba descalzo por la escuela, era de noche y el silencio reinaba. La tenue luz de la luna entraba por los ventanales de los salones creando sombras por doquier dando la sensación de estar siendo observado. Pasé delante del salón de química asomando mi cabeza al interior del mismo, las luces estaban encendidas sobre una mesa de trabajo donde unos tubos de ensayo estaban burbujeando; abrí la puerta y me fui acercando a aquellos tubos.

Mientras me acercaba el bombillo que los iluminaba comenzó a titilar, me detuve frente a ellos y observe como una espuma salía de ellos. No lograba distinguir que eran, y tampoco soy muy bueno con la química como para saber de qué químicos se trataban. Había una nota sobre la mesa. "HUYE" era lo que decía, no entendía de qué tenía que huir, ¿había alguien más en la escuela aparte de mí? Era obvio, alguien tuvo que haber hecho esto para llamar mi atención y no importaba quien había sido, debía salir de aquí inmediatamente.

Cuando dirigí mi mirada a la puerta para salir corriendo vi unos ojos rojos que brillaban en la oscuridad, dejó caer un vaso precipitado al suelo y luego desapareció en la oscuridad del pasillo. Mi corazón parecía que iba a estallar, me había asustado de cojones, un fuerte frío recorrió todo mi cuerpo y mis piernas tambalearon haciéndome apoyar de la mesa, tirando todos los tubos del ensayo al mismo tiempo. Justo en ese instante la luz se apagó y la luz de la luna se tornó roja, entré en pánico y corrí hasta la puerta intentado esquivar los vidrios rotos del vaso precipitado que aquella criatura había roto, pero fue en vano. Un pedazo de cristal se incrustó en mi pie, lo que me hizo caer al suelo de inmediato. Traté de sacarlo, pero mis manos temblaban sin control y no lograba tomar el trozo de vidrio.

Corté mis manos un par de veces antes de lograr sacar el pedazo de vidrio incrustado en mi pie, el dolor fue insoportable, mi desgarrador grito de dolor hizo eco en todos los pasillos del oscuro instituto, al haber sacado el cristal también desgarré parte de mi piel, la sangre estaba saliendo y necesitaba sutura rápido. Me afinque en el pie sano y fui dando saltos en un pie hasta la salida más cercana mientras me apoyaba en la punta de los dedos con el pie herido, dolía como el infierno, pero era la única manera de salir de ahí.

Los letreros de salida se habían encendido y su luz verde era lo único que contrastaba con el tono rojizo de la luz lunar. Comencé a escuchar detrás de mí como los casilleros eran golpeados todos a la vez, eso me hizo apresurarme aún más, tragándome todo el dolor que ello conllevaba.

Los casilleros a mi alrededor comenzaron a abrirse y cerrarse estrepitosamente por donde yo pasaba, como si anunciaran mi camino a lo que fuera que estuviera allí. Gire en una esquina y vi la señal de salida sobre las puertas dobles, los casilleros seguían haciendo escándalo por donde pasaba. De pronto sentí como algo se clavaba en mi pie sano y me hacía caer al suelo como un saco, el ardor y el dolor punzante era conocidos, lleve mi mano hasta mi pie y sentí como un trozo de vidrio estaba clavado el él, mis manos volvieron a temblar, esta vez decidí dejar el cristal ahí para evitar el desangrado.

Comencé a arrastrarme hasta la salida, una vez estuviera fuera podría seguir hasta una de las casas cercanas y pedir auxilio, pero una cosa es decirlo y otra muy diferente es hacerlo. Frente a mi apareció aquella criatura de ojos rojos, con la luz de la luna dándole de espaldas pude distinguir su forma y su cara, era Guillermo. Trate de suspirar aliviado, pero sería un error.

Guillermo levantó su brazo y dejo ver una pistola en su mano, la estaba apuntando hacia mí, volví a entrar en pánico y mi cuerpo entero empezó a temblar, con las pocas fuerzas que tenía me puse de rodillas frente a él y trate de convencerlo de no cometer una locura.

-Guillermo mírame, soy yo. Samuel, no tienes por qué hacer esto, baja el arma y ayúdame, te prometo que esto quedará entre nosotros, por favor -le dije, pero no vaciló ni un segundo ante mis palabras. Las lágrimas comenzaron a caer por mi rostro, estaba atemorizado de morir ahí.

Mysterium (Wigetta)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora