Narra Samuel
Estaba amaneciendo cuando regresaba a casa, el señor Díaz había quedado en organizar un plan para ir en búsqueda del libro. Iríamos los cuatro por el libro, Carolina, Guillermo, Natalia y yo. No sabíamos qué clase de cosas habría en el lugar al que íbamos, así que es mejor tener la mayor cantidad de ayuda posible.
Por ahora lo único que tenía que hacer era dejar que las festividades terminaran para que Marie no sospechase nada de lo que hacía. Aunque muy en el fondo ella sabe lo que está pasando. O eso creo yo.
El sol salía y las nubes adquirían un tono rosado brillante, las calles estaban libres de nieve desde que había regresado del laberinto. La nieve dejó de caer en Fort Forest, la extrañaba en cierto modo, le daba un toque lúgubre al lugar.
El sol ya había salido cuando estaba frente a mí casa, aquella vieja construcción que tenía casi 100 años. Era la única casa en su estilo en el pueblo, dominada por la arquitectura victoriana. Mi bisabuelo la construyo como un regalo para mi bisabuela y desde entonces mi familia ha vivido aquí. Claro que mi padre en sus años de rebeldía se fue del pueblo, abandonando esta casa y a todos los que aquí vivían. Luego de salir del seminario, cuando yo tenía 8, y ser enviado de nuevo aquí, al pueblo donde él creció, bueno, por fuera y por dentro se veía agradecido de poder volver al lugar que podía llamar hogar.
Mis abuelos murieron poco después de yo nacer, pero mi madre me contaba historias sobre lo mucho que se amaban y lo mucho que amaban a mi padre pese a haberse ido sin decirles adiós. Ella había venido muchas veces al pueblo mientras estaba embarazada para visitarlos, hablarles sobre su único hijo y de su nieto en camino. Cuando ellos murieron mis padres vinieron al funeral, nadie en el pueblo recordaba lo que mi padre había hecho y sentían pena por él por haber perdido a sus padres, en ese momento yo tenía apenas 5 meses de nacido. La casa pasó a ser de mi padre, pero estuvo abandonada por 8 años hasta que nos mudados aquí. Él la restauro a su antigua gloria para que fuera un eterno recuerdo del amor que impulso su construcción.
De nuevo en mi habitación decidí acostarme y dormir un poco, había pasado toda la noche despierto en casa de Guillermo recibiendo toda clase de información sobre mis ancestros, un libro que puede salvarme de una muerte horrible, un demonio que quiere usarme y lo peor de todo, descubrir que mi madre en realidad fue asesinada por dicho demonio. Había tenido suficiente hasta el próximo año; que, chistosamente, comenzaba en una semana.
El cielo azul brillaba, las nubes blancas parecían hechas de algodón. Estaba afuera, pero ¿Cómo había llegado aquí? Lo último que recuerdo es haberme dormido luego de una larga noche... eso es. Estoy soñando, o al menos eso parece, uno no se da cuenta que está soñando hasta que se despierta. Este era uno de esos sueños. Uno de los que oculta cosas que luego debo descifrar. Estoy harto de estos sueños, quiero descansar tranquilo por una vez.
—Lo harás, algún día lo harás hijo mío.
Aquella voz, no podía ser ella. ¿Será aquel demonio que el señor Díaz había mencionado? Este es uno de esos sueños, uno donde mi vida corre peligro.
—No estás en peligro Samuel, estoy aquí para ayudarte, pero antes acompáñame al jardín.
Mi madre solía tener un jardín de rosas en la parte trasera de la casa. Luego de su muerte traté de cuidarlo lo mejor que pude pero las flores se marchitaron y nunca volvieron a crecer. Marie plantó flor de lavanda al poco tiempo. Decía que no eran tan bonitas como las rosas de Lorena, pero que todo aquello que logremos hacer crecer merece ser llamado algo hermoso por nosotros. Ahí radica la belleza de las cosas decía Marie. En saber amar lo que construyes, porque es tuyo y si tú no lo amas nadie más lo hará.
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Mysterium (Wigetta)
FanfictionEl amor es una de las cosas más raras y peligrosas. Pero eso no es todo en la historia. El peligro de una muerte latente y un monstruo al acecho harán que en la mitad de esta entrega las cosas se vayan poniendo más interesantes. Tanto Samuel como su...
