Capítulo 8: Perdiendo a mi amigo

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 Narra Samuel

Una clase básica de cómo usar una pistola no era suficiente para hacerme dispararla, no podía hacerlo, mucho menos contra personas, ¡no soy un asesino! No puedo hacerlo, definitivamente no.

Guillermo lucía exageradamente tranquilo con la idea de matar unas cuantas personas, estoy casi seguro que lo ha hecho antes, hacerme una imagen mental del número de personas que ha matado me perturbaba.

Volvimos al hangar, y con la escasa luz de la luna que entraba por el techo roto pudimos ver a algunas de las personas poseídas merodeaban por todo el lugar, quizás buscándome a mí... Guillermo me hizo señas y luego de eso apunto a través del agujero por donde mirábamos y disparo a la cabeza de una chica que parecía ir vestida de azul que estaba poseída. La imagen de la bala atravesando su cráneo me desmoronó, al cabo de unos segundos un enorme charco de sangre se había formado en el piso, las demás personas poseídas ni se inmutaron por el sonido de la bala, le pregunté por qué y me contesto que Ydarj es sordo a la vez que es incapaz de usar los cuerpos que posee como una extensión para escuchar, por lo tanto no importa cuántas veces disparáramos, ellos jamás notarían que lo hacíamos.

— ¿Y él no se da cuenta que los matamos? – pregunté

—Sí lo hace será mejor no averiguarlo, démonos prisa – volvió a apuntar, esta vez la bala atravesó la cabeza de un chico, yo simplemente miraba con una combinación de asco, miedo, confusión y terror, mis manos simplemente no lograban mantenerse firmes, estaban sudadas y el arma se me resbalaba fácilmente, eso combinado con el respeto por la vida humana que tengo no me dejaban dispararles, incluso si estaban poseídos por un demonio de hace miles de años.

Tres, cuatro, cinco, uno a uno fueron cayendo, pero eran demasiados, unos 23 y la pistola seguramente no tenía ni la mitad de eso en balas, debía ayudar, pero encontraba algo en que concentrarme para hacer que las irremediables nauseas desaparecieran. En ese momento recordé a Teo, no lo había visto salir, y el coche seguía aparcado en el estacionamiento improvisado, temí que estuviese siendo controlado, observe en todas direcciones, pero no lo vi por ninguna parte. Tenía que encontrarlo, no podía permitir que un amigo muriera por mi culpa.

Tome el arma firmemente, incluso pensé que estaba exagerando un poco la fuerza, apunté a la cabeza de un chico muy alto, parado junto a él seguro me sacaba una cabeza, cuando estuve seguro de disparar, apreté el gatillo cerrando los ojos involuntariamente, la fuerza del disparo me mando un poco hacía atrás. Cuando abrí los ojos el chico estaba en el suelo, supuse que la bala había dado en el blanco.

Uno a uno fui disparando, intentando ser muy certero, me refugiaba en el sentimiento de protección que sentía por Teo para poder jalar el gatillo. Quedaban unos diez, cuando uno de ellos nos vio y todos los demás se alertaron, pasamos de estar tirándolos a todos con sigilo a estar corriendo por nuestras vidas, o por lo menos yo lo hacía, mientras disparaba esperando que alguna bala diera en el blanco, más de una logro hacerlo, y me sentí bien por eso, en una forma muy escalofriante.

Una vez volvimos al hangar ya no habían más de 4, Guillermo no había dicho ni una sola palabra durante toda esta matanza, eso me hizo sentir incomodo de una extraña manera, al entrar al hangar vimos que Ydarj lucía más envejecido, su forma musculosa y juvenil era meramente proporcional a la cantidad de personas que poseía, ahora que solo quedaban cuatro personas bajo su control lucía achantado por lo que parecían ser sus años de edad humana, aunque supongo que los demonios no envejecen a nuestro ritmo.

Guillermo se encargó de los últimos cuatro que quedaban mientras yo buscaba a Teo por todas partes, el lugar era enorme, y de un momento a otro las cosas empezaron a volar por los aires, cajas iban de aquí allá como si tratasen de matar a alguien, algunas vigas caían del techo amenazando con matarnos, por unos segundos me distraje al ver la tarima del DJ donde estaba Ydarj, con la poca luz que le daba pude ver que debajo había un espacio vació que estaba cubierto por una lona, parecía moverse de una manera muy antinatural, no era el movimiento causado por el viento, era hecho por una persona, pensé que tal vez Teo pudo haberse escondido allí cuando todo comenzó a ocurrir. Iba a salir corriendo en esa dirección, pero fui empujado por Guillermo hacía un costado y un segundo después una enorme viga de acero oxidado cayó justamente en el lugar donde estaba, mis ojos se abrieron como platos al ver lo cerca que estuve de morir, pero gracias a Guillermo eso no pasó, ahora, más que antes, estoy en deuda. Le agradecí a la vez que le dije que alguien se estaba escondiendo debajo de la tarima, me dijo que no podíamos acercarnos mientras Ydarj estuviera encima de ella, moriríamos antes de llegar, comencé a ingeniar un plan en mi cabeza para conseguir la atención del viejo demonio y llevarlo a otra parte... entonces pensé mucho mejor la situación.

Mysterium (Wigetta)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora