Narra Samuel
Antes de entrar al laberinto nos dimos cuenta que no teníamos linternas para iluminar el camino, Guillermo rompió unas ramas de un árbol e improvisó unas antorchas con un trozo de tela mojado con gasolina, pensé en cuantas veces pudo haber estado en situaciones donde la luz escaseaba y necesito una de estas. Volvimos a la entrada del laberinto y poco a poco nos adentramos, la luz que venía de afuera fue suficiente para ver hasta que estuvimos unos cien metros en la profundidad de la cueva, ahora solo quedaba la luz amarillenta que provenía de las antorchas.
En las paredes habían mensajes tallados en la piedra de una manera muy rustica, parecían haber sido hechos con las uñas hasta llegar al hueso por lo que debió ser pánico y desesperación por salir, era aterrador. Todos los mensajes anunciaban peligro, que regresáramos, tal vez la pobre gente que los escribió escapaba de lo que fuera que hubiera allí dentro y este fue su último mensaje, quizás desesperados por encontrar la salida no se dieron cuenta que la tenían a unos metros más adelante, voltee en dirección a la entrada al darme cuenta que la luz proveniente de la apertura en la montaña era ahora solo un punto muy lejano, estábamos entrando en un lugar peligroso, espero Teo este aquí y que todo este viaje no haya sido en vano.
Llegamos a un enorme muro que tenía escrito un mensaje, estaba escrito en hebreo, lo sabía porque Teo era judío y había visto muchas veces el Torá en su habitación y uno enrome en la sala de su casa, eso era lo único que sabía, de saber que decía ni hablemos. Mire a Guillermo que observaba con detenimiento cada letra como si supiera que decían, siento que si llego a salir vivo de todos mis problemas en esta vida habré aprendido al menos otros cuatro idiomas en el camino.
—Es una advertencia –dijo Guillermo sacándome de mis pensamientos– Dice: "Aquellos que ya no tengan esperanzas ni sueños, pueden continuar y tratar de no morir en el intento. Pero, los que aún conserven estas dos virtudes, encontrarán el camino de regreso a casa."
La frase era un poco contradictoria con el ambiente que se sentía con todos los mensajes de advertencia en las paredes tallados por uñas humanas. Trague grueso y pensé en si de verdad tenía las esperanzas de encontrar a mi amigo, si tenía sueños por los cuales luchar –por supuesto que los tengo– pensé asustado, tengo la esperanza de hallar a Teo y el sueño de volver a reír juntos. No tengo nada que temer.
Guillermo lucía ecléctico ante el mensaje, no sabía leer su rostro en aquel momento, simplemente se apresuró con un –Vamos– mientras seguía adelante. Entramos laberinto, y tal como lo había dicho el anciano las paredes estaban calientes, el piso se sentía resbaladizo y corrientes calientes iban y venían, era como estar en una sauna, ambos nos quitamos los abrigos por el exuberante calor que había. Nuestros pasos hacían eco en las secas paredes y el calor que emanaba de las antorchas más el de las paredes era insoportable, iba detrás de Guillermo quien parecía estar confiado de hacia dónde ir, su espalda estaba recta, algo tensa, tal vez tenía algo de miedo, eso nunca lo sabré. Comencé a contar los pasos que dábamos, uno, dos, tres... cincuenta y dos, cincuenta y tres, cincuenta y cuatro... ciento setenta y nueve, ciento ochenta, ciento ochenta y uno. Había contado hasta doscientos cuarenta y cinco cuando me golpee abruptamente con Guillermo que se había detenido, estábamos en una encrucijada, la primera de muchas seguramente. Me pregunto qué camino deberíamos seguir, recordé las palabras del anciano de solo seguir las paredes que estaban calientes y me tome la molestia de sentirlas todas, cada una de ellas estaba hirviendo. Entonces también recordé lo que habían dicho Walter y él, seguir siempre a la izquierda. Mire el camino de la izquierda con la poca luz que emanaba la antorcha e imagine un sinfín de criaturas saliendo de cada esquina oscura, de cada pequeño agujero sin luz, era como estar en una de esas tantas pesadillas que había tenido durante meses, me sentí asustado, atrapado, empujado hacia la muerte. De tanto mirar aquel oscuro pasaje Guillermo debió entender que ese era el camino a seguir porque se me adelanto y comenzó a seguirlo.
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Mysterium (Wigetta)
FanfictionEl amor es una de las cosas más raras y peligrosas. Pero eso no es todo en la historia. El peligro de una muerte latente y un monstruo al acecho harán que en la mitad de esta entrega las cosas se vayan poniendo más interesantes. Tanto Samuel como su...
