Capítulo 2: Panic

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Narra Samuel

Mi madre solía decirme que mientras más creyera en algo, más real podía volverse, que cuanto más pensara que los monstruos que vivían bajo mi cama eran reales, algún día lo serían. Recuerdo cuando tenía 8 años me llevo al bosque a un día de campo, desapareció por unos minutos, y ese tiempo que me dejo solo muchas cosas pasaron en el lugar donde estaba. Pude ver cientos de criaturas, algunas amigables, otras parecían peligrosas, pero de alguna manera solo se me acercaban las más dóciles. Mientras jugaba con una criatura parecida a un perro, escuche como algo enorme se acercaba, detrás de los arboles apareció algo más grande que un elefante, tenía un rostro horrible, cada segundo que pasaba se acercaba más a mí, con cada paso que daba la tierra temblaba, cuando estuvo a escasos metros de mí, me desmaye. Desperté en mi habitación con mi madre a un lado. Le pregunte qué había sucedido, si vio a la enorme criatura que casi me ataca, pero una y otra vez me repetía que no sabía de qué hablaba, que me había desmayado y cuando volvió del auto yo estaba tirado en el suelo, que tal vez había sido mi imaginación, que tal vez uno de los monstruos que vivía bajo mi cama me había seguido y asustado. Que dejara de pensar en cosas absurdas como esa. Todo estaba en mi cabeza. Después de ese incidente, mis padres pelearon por primera vez desde que tengo memoria, mi madre no volvió a ir conmigo al bosque jamás y mi padre me prohibió siquiera acercarme a él. Yo no entendía porque si no había sucedido nada, me prohibían ir allí, por qué si había sido mi imaginación tenían que pelear de esa manera frente a mis ojos. Simplemente, al ser un niño, me limite a obedecer. Al crecer me fui olvidando de todos aquellos miedos absurdos y monstruos que solo estaban en mi cabeza. Que no debo creer en todo lo que veo, y debo creer incluso en las cosas que no veo.

Desperté de golpe por el sonido de la lluvia que golpea mi ventana, más que una lluvia parece una tormenta. Las gotas de agua parecen granizo, tal vez sea granizo y no lluvia normal, no pienso salir a averiguarlo. Era el primer sueño distinto en todo el verano, parecía tan real como los otros, pensé que había logrado suprimir ese viejo mal momento de mi mente, tal vez estaba equivocado. Revisé mi móvil para ver la hora y vi que faltan dos minutos para dar las tres de la mañana. Aun con los ojos algo cerrados observo mi habitación, una figura extraña se forma en la oscuridad, sé que no es real, pero hago el intento de adaptar mi visión a la oscuridad y mientras lo hago aquella figura sigue sin desaparecer. Toqueteo la mesa de noche en busca del encendedor de la lámpara de lectura que tengo a un lado de mi cama, cuando mis dedos encuentran el interruptor la enciendo, toda la habitación se ilumina, pero no hay nada, era solo mi imaginación.

Revuelvo mi cabello y suspiro volviéndome a acostar, las cosas extrañas no parecen terminar. Mientras observo el gastado techo mi móvil vibra sobre la mesa de noche, ¿un mensaje? ¿A estas horas? Vuelvo a tomar el teléfono y veo quien puede ser, el número está bloqueado, eso es extraño, pero el mensaje es aún más extraño.

"—Ponte el medallón"

Eso era todo lo que decía el mensaje, ¿Quién era esta persona, y cómo sabía de la existencia del medallón? Mi piel se erizo a la par que un escalofrió recorrió toda mi espalda al darme cuenta de que alguien tal vez había puesto ese medallón en mi cama con la intención de que lo encontrase, y ahora estaba tratando de hacerme usarlo, eso quiere decir que alguien entro en mi habitación mientras dormía. Mire de reojo hacía la ventana que normalmente estaba sin pestillo, y de un salto llegue a la ventana para bloquearla, quien sea que entro a mi cuarto puede haberlo hecho esta noche, o incluso cualquier otra noche. La sensación de alguien entrado en repetidas ocasiones a mi habitación me aterraba y ni siquiera sabía si estaba aquí esta noche, escondido en alguna parte. Inmediatamente tome un bate de béisbol que tenía dentro de la canasta de ropa sucia, al menos tendría con que defenderme. Revise mi habitación en busca de esa persona, pero no encontré nada, no estaba aquí. Mi móvil volvió a vibrar y revise el mensaje.

Mysterium (Wigetta)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora