Esa mañana hacía un estupendo día en toda Argentina, al menos eso era lo que decían los meteorólogos en todas las televisiones. También era un gran día para Serena y Alena ya que hoy al fin se encontrarían con los padres adoptivos de Serena. Podrían conocer más sobre sus verdaderas raíces.
Alena ya hacía horas que estaba despierta. De buena mañana se duchó, hizo su desayuno y no paró hasta que su novio se despertó. Benja no podía dormir con tanto movimiento en la habitación y eso que no eran más de las nueve de la mañana. Alena no podía parar de moverse y era más que evidente que había perdido la paciencia. Ella sólo deseaba que Serena la avisara de que sus padres habían llegado a su casa. Por lo que a Benjamín respecta, él sólo trató de calmarla. Al parecer el chico consiguió que se sentara por un momento y le preparó un té para que se relajase.
Y mientras en el mismo piso pero una habitación más abajo... Zoe y Mateo estaban hartos ya de escuchar pisadas y mas que pisadas encima suyo. Parecía que hubiese un terremoto ahí arriba. Pero no estaban extrañados. Los dos sabían muy bien el motivo y el día que era hoy. No faltaba que las dos hermanas se lo repitiesen de nuevo. Así que cuando ya era más que evidente que los ruidos de sus queridos amigos no les dejarían dormir más, no les quedó otra opción que despertarse y preparar sus respectivos desayunos.
Unos kilómetros a las afueras de la ciudad también se encontraba una joven aún más inquieta que Alena deseando que llegara el momento más decisivo de su vida. Nico estaba ya tan atolondrado de su querida novia que decidió salir al jardín para que le diera el aire. Lola todavía tenía jet lag del viaje en avión por lo que decidió no despertarla. En el momento en que Nico fue a la caseta de su perro con la intención de sacarlo a pasear, vio un coche que le resultaba familiar. No era ni más ni menos que el coche del padre de Serena. Así que el joven se apresuró en avisar a Serena.
Serena ya hacía diez minutos que había avisado a Alena para que fuera viniendo. Pero al parecer llegaron antes sus padres que ella. Cuando Serena supo de su llegada salió corriendo al jardín para abrirles la puerta principal y darles la bienvenida con un abrazo. Los padres se la miraron con una mirada muy tierna y con alguna que otra lagrimilla en los ojos. Serena les invitó a entrar y Nico aprovechó para sacarles algo para picar.
Alena se encontraba en el coche de Benja ya llegando a la casa de Serena. Si antes ya estaba ansiosa ni os imaginas cómo se encontraba ahora. No paraba de cuestionarse la existencia de los semáforos y otras señales sólo por la pérdida de tiempo que le suponían en esos instantes. Pero al fin a Benja se le acabarían los dolores de cabeza. Acababan de llegar al hogar de Serena!
Pero porque picar si puedes saltar la valla, verdad? Eso es lo que pensó Alena o más bien lo que no pensó cuando cayó al suelo y se torció el tobillo. Nico se percató del ruido, miró por la ventana y vio a Benja ayudando a levantar a Alena. Así que sin decir ni una palabra Nico se dirigió lo más rápido posible a la pareja. Nico se puso al otro lado de su amigo y ayudó a Benja a llevarla hasta el sofá del salón.
Serena al ver entrar a la joven en esas condiciones se levantó alarmada y fue a buscar una bolsa con hielo. Los chicos ayudaron a Alena a sentarse en el sofá y el padre de Serena le acercó una silla para que pudiera poner su pie. Una vez Alena tuvo el pie con la bolsa de hielo, se presentó a la familia de Serena. Se llamaban Merche y Héctor y los dos habían nacido en España. Alena ya quería empezar con la ronda de preguntas pero Héctor la frenó diciéndole que él era medico y que el dolor del pie se le pasaría en unas horas. Alena, por su parte, agradeció la información.
Merche fue la que empezó a hablar. Les empezó advirtiendo que escucharían muchas cosas que quizás les parecerían ilógicas al principio pero que todas tienen su explicación. Dicho esto, Merche les confesó que como bien saben son hermanas, pero que al parecer no son huérfanas. Con un nudo en la garganta al ver las caras de las chicas, admitió que su madre tiene dos hermanas y que ella es una de ellas. Entonces surgieron las dudas entre las chicas. Estaban asombradas. Eso significaba que la madre adoptiva de Serena no era más que su tía. Pero la historia no acababa aquí ya que Merche reveló que la otra hermana perdida, su otra tía, era la madre adoptiva de Alena. Entonces las miradas se dirigieron a Alena. La joven llevaba todo este tiempo pensando en que sus padres habían muerto y no eran ni más ni menos que sus tíos. No se pudo contener y se le escapó una lágrima. Benjamín la abrazó con fuerza. Sólo quedaba una pregunta por hacer y estaba ya en boca de Serena. La pregunta era dónde estaban sus verdaderos padres y el motivo por el que las dieron en adopción. Héctor quiso contestar a la pregunta ya que vio a su mujer muy afectada por la situación. Su tío les explicó que su madre dio a luz siendo muy joven. Explicó que ella no se sentía preparada para criar a dos hijas y más con un padre que no hizo más que abandonarla al enterarse de la noticia. Héctor reveló que cuando Alena y Serena nacieron tuvieron que ser dadas en adopción y no solamente por esa razón, sino que la madre de las dos criaturas tenía toda una carrera por delante. Su tío reconoció que su madre prefirió ser médico sin fronteras en África y más adelante juntarlas de nuevo para revelarles toda esta historia. Una vez dicho esto las jóvenes se percataron que de un modo u otro estaban destinadas a encontrarse tal y como su madre planeó.
Por hoy decidieron dejar el tema de lado. Las hermanas querían asimilar todo y después se dedicarían a realizar más preguntas. Al menos hasta que sus tíos se quedaran en la casa de Serena.
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El gran cambio de Alena
RomantikEsta historia narra la vida de Alena, una muchacha con muchísimas ganas de vivir, enfrentarse a todo lo que la rodea y sobretodo luchar por sus sueños. Como muchos estaréis preguntando, el sueño de Alena es convertirse en una diseñadora de interiore...
