ESTA ES LA SEPTIMA ENTREGA DE LA SAGA (Se recomienda haber leido las anteriores)
Niaj Bukchaman decide tomarse un descanso de su familia y no es porque no los aprecio, pero tanto amor y tanto niño, empiezan a agobiarle. Se marcha a visitar a su tío...
-¡Eh! -Niaj dio un paso atrás esquivando las dagas -¡Eso ha estado cerca!
-¿Recuerdas que puedo ver tus movimientos no? -ella avanzo hacia el sonriendo -No te heriré -y le ataco -Si no quiero.
-Vale, retiro lo que dije -el hizo una mueca apartándose.
-¿Y qué fue lo que dijiste? -ella alzo una ceja, giro sobre sí misma y sus dagas pasaron cerca del rostro de él.
-¡Eh! -dio un salto hacia atrás. -Que ninguna mujer con las que había estado sabia pelear. Vale, captado, no hablo mas de ninguna de ellas.
-Solo te estoy mostrando que eso ya no es cierto -sus ojos quedaron fijos en un punto concreto tras él, sonrió y le miro a los ojos -Cariño -y le ataco.
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-¡Vale vale! -intento esquivarla y tropezó con la raíz de un árbol, al ver que caía, giro sobre sí mismo y apoyo la mano. -¡Mierda! ¡Uagh! -se incorporo del suelo alzando la mano manchada -¡¿Que animal caga tanto?! -la miro -Dijiste cariño...-abrió los ojos de golpe -Lo sabías, sabias que me pasaría esto.
-Dije la palabra de aviso -Sienna guardo sus dagas, sonriendo.
-¡Que asco! ¡Voy a limpiarme al arroyo! -camino molesto
-¿No te habrás enfadado verdad? -vio como el pisaba mas fuerte -¡Por si quieres saberlo el animal es Naya!
-¡Aghhh! -Niaj grito mientras desaparecía entre los arbustos y ella le miraba riendo.
El agua fría rozaba su piel, pero sus manos acariciaban cada parte, transmitiéndole calor, mientras sus labios recorrían su cuello. Sintió su lengua, acariciándola, sus dientes, clavándose en su hombro. Sus manos se sujetaron con fuerza a él. Alzo el rostro al cielo, gimiendo, disfrutando del placer de estar en sus brazos. Una fuerza la recorrió y abrió la boca, jadeando y clavando las uñas en su piel.
Miro los arbustos, aquellos tras los que él había desaparecido y camino hacia alli. Se paró a una distancia, mirándole agachado junto al rio.
-Niaj -le llamo, el no se giro, sonrió -Cariño -el la miro rápidamente y entonces, dejo caer su vestido y vio como el abría la boca sorprendido. Camino hacia el agua y pasando ante el se sumergió en rio. -¡Estoy esperando que cumplas una de mis visiones! -y se giro para ver como el peleaba con sus botas para sacarlas, tirándolas a cualquier lado, sacaba su camisa rápidamente y después sus pantalones y corría hacia ella.