Capítulo 3: Viaje a Kryn

9 1 0
                                        


-¿Y cuál se supone que ese cometido tuyo que es tan importante como para cambiar el destino del mundo?-preguntó Lyris con sorna.

El tobillo de Iria se había hinchado y no tenía buen aspecto. Por suerte para la sacerdotisa, aquella desconocida tenía conocimientos básicos sobre medicina y pudo aplicarle un torniquete provisional con un par de ramas gruesas y los bajos de su camisón a modo de vendaje. "Creo que esto te servirá al menos para llegar a Kryn. Una vez que lleguemos al palacio, si acaso nos reciben, te podrán ayudar mejor sus médicos" le había asegurado tras inmovilizar su tobillo.

-¿Qué esperas conseguir una vez hables con el rey? Por más que seas una sacerdotisa te van a tomar por loca. Mírate-dijo señalando el aspecto de Iria, dándole un repaso de arriba a abajo-, tienes pinta de haberte fugado del templo. Y dudo mucho que eso nos vaya a ser de ayuda.

-Entonces me detendrán y me devolverán al templo, y una vez lleguemos verán que no estaba mintiendo-contestó Iria con total seguridad.

-O te detendrán, te dejarán encerrada en un calabozo y enviarán una carta a la madre superiora. Y no creo que reciban respuesta inmediata; tengo entendido que los muertos no saben leer ni enviar cartas-respondió encogiéndose de hombros-. Además, encuentro un fallo en tu plan. Uno grande y escamoso.

-¿Qué quieres decir?-preguntó desconcertada la sacerdotisa.

-Dices que no tienes ni idea de dónde aparecieron esos bichos. ¿Y si nos topamos con ellos por el camino?

-Parecen actuar en grupo, como si fuesen un ejército. Un grupo tan numeroso llamaría la atención. Comerciantes, patrullas y viajeros verían su campamento y correría la voz.

-Sigues ignorando el problema-insistió Lyris, suspirando-. Me da igual si todo el mundo está ya al tanto de que un puñado de monstruos están acechando para conquistar el mundo. Si nos encontramos a uno solo de ellos temo que nos maten.

-Si así tiene que pasar...

-¿En serio no te preocupa morir?-preguntó sorprendida.

-Mi misión es alertar al rey, y si esas cosas me matan por el camino y alertan a alguien, la voz se correrá y llegará a oídos del rey. Así que mi misión estaría cumplida.

-Eres una chica la mar de rara.

-Ellas dieron su vida por mí. Arriesgaron sus vidas para salvar la mía con la esperanza de alertar al mundo del mal que se avecina-explicó Iria con tristeza, tumbándose sobre la hierba bocarriba con su cabeza apoyada en las palmas de su mano-. No espero que lo comprendas, pero agradezco tu ayuda, de verdad-se sinceró con voz calmada, cerrando los ojos.

-Lo peor es que creo entenderte-respondió Lyris suspirando-. Descansa ahora que tienes tiempo, mañana vamos a tener un día bastante largo y necesitarás todas las fuerzas que puedas recuperar esta noche. Ya tendremos tiempo de conocernos mejor por el camino, supongo.

Y Lyris también cerró los ojos, cansada, sumiéndose en un sueño profundo.

Acostumbrada como estaba a madrugar, los primeros rayos de sol despertaron a Lyris. Mentalmente hizo una lista con los preparativos de todo aquello que iban a necesitar para el viaje, y se dispuso a abastecerse del bosque como solía hacer nada más empezar un nuevo día. Normalmente cogía su arco y salía a cazar, o aprovechaba la cacería nocturna para seguir en reposo un poco más, pero esta vez necesitaba preparar bastantes cosas y el tiempo corría en su contra. Esperaba conseguir tenerlo todo listo para cuando despertase la sacerdotisa.

Lo primero que necesitaban era algo de alimento y bebida. Ambas cosas eran fáciles de conseguir, no tenía más que encontrar algunas manzanas y bayas y el lago se encargaría de abastecerlas de agua. Lo segundo de su lista era encontrar una rama que fuese lo suficientemente larga y gruesa para que Iria pudiera sostenerse en ella al caminar. Con el tobillo torcido le sería complicado andar, y un bastón podría facilitarle esa tarea. Por suerte encontró una bastante rápido, solo tendría que cortar las ramitas que sobresalían y ya tenía el cayado perfecto. Ahora se presentaba el principal problema: encontrar algo con lo que transportar la comida y el agua.

IriaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora