5. Diez minutos en el cielo.

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Martes, Urie llegaba tranquilamente a la escuela ya que el día anterior se había ausentado. Simplemente no tenía ganas de estudiar así que nunca llegó, no habló con nadie y se dedicó a recorrer aquella calle llena de tiendas de música que le encantaba.

Se encontró con su novia en la entrada y la saludó con un corto beso antes de dirigirse a su salón. Tomó asiento y dejó su mochila en el suelo, segundos después llegó Dallon.

-Ayer no me pude comunicar contigo..-Murmuró sacando un cuaderno de tapas azules.-¿Todo... bien?

Asintió desinteresado, el resto de la mañana no prestó ni un poco de atención a su entorno. Bueno, excepto cuando Weekes le sonreía y él correspondía aquellas sonrisas divertido.

Llegó el fin de la jornada escolar y Brendon guardó sus cosas, observó al mayor que lo miraba expectante.

-¿Qué ocurre?-Cuestionó confundido.-Debemos ir al taller de música..

-Brendon, es martes.-Habló esperando que las neuronas del chico conectaran y le fuera posible recordar.-Mar.. tes..

-Tenemos taller de música.-Dijo con sus ojos entrecerrados, definitivamente no entendía el porqué de la actitud del castaño.-El viernes tú lo dijiste, los martes y viernes podemos practicar para la presentación de dentro de tres semanas. ¡Ah! Y el martes tenemos el..

Se quedó callado mirando el suelo, enredó sus dedos entre su cabello azabache. Volvió su vista al mayor, alterado.

-¡Dallon, es martes!-Soltó prácticamente entrando en pánico.-¡Es martes, hoy tenemos que presentar una canción!¿Qué vamos a hacer? Ni siquiera nos hemos puesto de acuerdo en que vamos a hacer. ¿¡Qué mierda vamos a hacer!?

-He querido tener una conversación contigo durante toda la mañana pero has estado en tu burbuja.-Rodó sus ojos con gracia, estaba tranquilo.-¿Te parece que vayamos a almorzar en estás dos horas que tenemos libres? No pude desayunar esta mañana.

-Pero ¿y la canción?

-Ya veremos que hacer, pero ahora me muero de hambre.-Finalizó tomando su mochila y comenzando a caminar hacia la salida.

El menor lo siguió a paso lento, aún muy preocupado por el asunto. Lo último que quería era pasar vergüenza, claro que Dallon iba a hacer genial lo que sea, pero él necesitaba practicar, no era perfecto. Sabía que hicieran lo que hicieran estaría mal, se iba a equivocar, iban a reírse, Weekes se daría cuenta de que no es bueno estar con alguien como él y volvería a ser el chico invisible.

¿Era eso algo bueno?

-No estés nervioso, nene, solucionaremos esto.-Comentó el más algo tranquilamente al momento de ingresar a aquella tienda de comida rápida.

Una sonrisa traviesa e involuntaria apareció en el rostro de Urie.

-Confío en ti, Weekes.-Dijo casi seriamente.

Ordenaron su comida y almorzaron con demasiada tranquilidad. Realmente, fue demasiada, cuando quisieron darse cuenta faltaban veinticinco minutos para la presentación.

-Mierda.-Fue lo único que dijo Dallon antes de dejar el dinero en la mesa y tomar a su acompañante de la mano para correr a la escuela, corriendo llegarían en diez minutos o menos.

-¿Qué mierda vamos a hacer?














Se pararon en medio del escenario, el resto de los miembros del taller ya se habían presentado y cómo Dallon era el líder debía finalizar aquello. Todos miraban a ambos chicos expectantes.

[Second boys will be first choice] brallon Donde viven las historias. Descúbrelo ahora