21. Se terminó.

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Abril había comenzado golpeando a todos los amigos del azabache en el medio del rostro cuando el chico apareció riendo entre ellos como si nada hubiera pasado. Los días pasaban y era un nuevo Brendon, que no se preocupaba por nada, reía y sonreía siempre de forma falsa. Iba a todas las fiestas y de una semana a la otra ya todo el internado lo conocía.

¿Qué pasó con el niño tímido? ¿Simplemente desapareció?

Nadie a excepción de sus amigos más cercanos parecía haber notado el cambio brusco del chico. Era más llamativo que nunca y a su vez no era nada.

Esa mañana Pete despertó al menor sacudiendolo por los hombros violentamente.

-¿Que diablos quieres? ¿Qué hora es?-Refunfuñó enojado por su sueño interrumpido, claro que el rubio no sabía que el chico había conseguido dormirse hacía solo tres horas.

-Hora del desayuno, vistete lindo porque iremos a desayunar fuera.-Le dijo confundiendolo bastante, el mayor al ver su ceño fruncido rodó sus ojos.-¿Siquiera sabes que día es hoy?

-¿Mhm? ¿Sábado?-Cuestionó tomando asiento en el colchón y sacudiendo su cabello.

-¿Número? ¿Mes?-Insistió el otro ante la actitud perdida de su amigo.

-¿Eso importa?

-Es 12 de abril, Brendon.-Rió un poco.-Es tu cumpleaños, idiota.

-Oh.

Realmente a Brendon siempre le había gustado su cumpleaños y lo esperaba con entusiasmo, sus padres siempre le daban algún buen regalo y le hacían un pastel, era un día en el que se sentía querido por ellos. Pero ese año ya no tenía eso, así que la fecha se le había pasado un poco, no importaba. 

Quería decirle a Pete que no era necesario hacer nada, pero su amigo parecía interesado en hacerle tener un lindo día así que simplemente le sonrió y se vistió sin reprochar.

Finalmente salieron del instituto y fueron hacía una linda cafetería donde estaba todo el grupo, cada uno le dio un abrazo y una felicitación al chico individualmente. Fue un buen momento, todos conversaban y bromeaban, Keith miraba al azabache con atención y este la daba media sonrisa en respuesta. 

Se disculpó diciendo que debía salir a tomar aire y fue hacia fuera del negocio, encendió un cigarrillo y esperó. Cinco minutos después Keith se puso junto a él, un poco más rápido de lo que creyó que tardaría.

-¿Todo bien...-

No pudo finalizar su pregunta que el azabache ya estaba sobre él besandolo con fuerza, había dejado caer su cigarrillo y abrazaba el cuello del mayor.

-Lo siento.-Fue lo primero que dijo cuando el otro lo separó.-En serio, lo siento.

-Mejor que lo sientas, Brendon.-Se quejó enojado y el azabache frunció el ceño ante esa actitud.

-Tampoco era para que te enfadaras.-Se cruzó de brazos y el pelirrojo suspiró frustrado.

-Llevas toda la mañana provocandome y luego vengo aquí y me besas así. Uh, Brendon, por si no te has enterado, en serio me gustas.-Le recordó ganandose que Urie rodara sus ojos.-Todos sabemos que estás pasando un mal momento y no quiero que me beses solo para descargarte.

Brendon bajó su mirada un poco apenado, sabía que Keith tenía razón. Lo último que quería era usar a uno de sus amigos, debía conseguir otra forma, otras personas. 

Parpadeó un par de veces antes de volver su vista al mayor sonriendole sinceramente. Ambos regresaron dentro con el resto, estuvieron allí por un par de minutos antes de ir a un parque que estaba cerca de allí. Pasaron el día juntos con un tranquilo y sincero Brendon, hasta que Ryan tuvo que irse luego de atender una llamada, excusandose con que era urgente.

El primer pensamiento que apareció en la mente del azabache fue Dallon.

Y se maldijo a si mismo por eso.

A partir de ese momento estuvo mucho más distante de sus amigos y estos lo notaron, y a pesar que intentaron todo para sacarlo de su burbuja, no lo lograron. Finalmente regresaron al internado luego de cenar, cada uno a su habitación excepto Brendon. Este último se dirigió al cuarto de Seaman, para asegurarse de que todo estuviera bien.

Claro que no esperaba encontrarse con quien se encontró allí.

O tal vez si.

Golpeó la puerta tres veces, las voces dentro de la habitación no se distinguian bastante bien pero oyó claramente a Ryan gritando "Ya voy.", así que se encogió de hombros e ingresó.

El tintado estaba ayudando a Dallon a tomar asiento en la cama, lucía como un completo desastre y arrastraba sus palabras. Obviamente estaba ebrio, y el azabache se preguntó como demonios habría llegado en ese estado.

-Debo decirle feliz cumpleaños, debo pedirle perdón.-Balbuceó el castaño haciendo que el corazón del cumpleañero se encogiera un poco.

Pero no tardó mucho en volver a su postura fría y seria, lo miro con el ceño fruncido. Ryan volteó hacia Brendon y maldijo en voz baja haciendo a este reír.

-¿Qué hace aquí en ese estado?-Habló por primera vez, su tono de voz era desinteresado, Dallon lo miró.

-Brenny... Te extraño.-Murmuró acercandose entre tropiezos, Brendon dio unos pasos atrás, incómodo.-No sabes cuanto lamento todo...

-Ya callate, Dallon.-Lo interrumpió enojado.-¿No sabes cuando parar verdad? Se terminó. No puedes venir ebrio y creer que te voy a perdonar, probablemente no recuerdes nada de esto mañana, así que dejame ser claro. No hay nada más aquí, no quiero verte, no quiero saber de ti.

Los ojos azules se llenaron de lágrimas, estaba tan apenado de haber arruinado todo de esa manera, tal vez dejarlo ir sería lo mejor a esa altura del partido. Asintió en señal de que había comprendido y Brendon lo observó fijamente, con tristeza, pena y rabia antes de darse media vuelta, con sus dos oscuros ojos productos de haber amado tan fuertemente, y comenzar su camino a su habitación sin mirar atrás.

[Second boys will be first choice] brallon Donde viven las historias. Descúbrelo ahora