11. Amor... ¿amor?

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Dallon corrió hacia su casa mientras sostenía de la mano a Brendon en pijama quien lo maldecía entre risas.

El menor se vistió con ropa que el otro le prestó, un suéter negro y un pantalón rojo. El castaño, por el contrario, llevaba una chaqueta plateada y su pantalón negro.

Lo ocurrido durante la mañana había sido raro para Urie, se sintió tan mal pero tan bien al mismo tiempo. Estaba enamorado, le encantaba Dallon y no quería alejarse de él en ningún momento. Pero el más alto lo ponía tan... triste. El saber que no quería nada con él era horrible, sentía que en cualquier momento llegarían al climax de su relación y él recién estaba en el comienzo.

Ahora estaba usando ropa de su amigo y llegando a una fiesta con un mal presentimiento. Odiaba tener malos presentimientos porque siempre terminaba destruido.

Entraron a la casa y el reloj en la pared marcaba las nueve de la noche, los adolescentes estaban por todo el lugar, no notó en que momento alguien alejó a Weekes de su lado. La música retumbaba en sus oídos, tomó un vaso de cerveza y se dedicó a buscar a algún conocido por la sala.

Luego de unos minutos sus ojos se enfocaron en la dulce chica de cabello oscuro que reía junto a un grupo de personas, sus ojos azules brillaban y Brendon sonrió al verla.

¿Era un buen momento para terminar su relación? Probablemente no.

Ignoró sus pensamientos y tomó otro vaso de cerveza, localizó al alto castaño quien se encontraba charlando entusiasmado con unos amigos. Vio también a Breezy, ella estaba bailando con sus amigas, divirtiéndose. Jon charlando con una chica castaña risueña. Una pareja que no conocía besándose con fervor.

Se apoyó contra una pared y se quedó así, observando ese ambiente en el que parecía invisible, sonrió desanimado terminándose su tercera bebida.

No tenía idea de cuánto tiempo había pasado pero ya ni siquiera se interesaba en beber, alguien tomó su mano y entrelazó sus dedos. Levantó la mirada confundido y se encontró con los lindos ojos que le encantaban mirar.

-¿Tan mal la estás pasando?-Le habló al oído, el azabache se encogió de hombros en respuesta.

-No es mi lugar, no me notan si no estoy a tu lado.-Rió un poco, siempre supo que así era.

Una chica pasó saludando a Dallon y guiñándole el ojo a Brendon, probando así su punto.

-¿Lo ves?-Miró de reojo al castaño quien le dedicó media sonrisa.

-Ya, si, perdón.-Apretó ligeramente su mano.-Ven, vamos a un lugar mejor.

Se dirigieron sin soltarse las manos hacia una habitación que tenía una puerta de madera oscura y, sin cerciorarse de que estuviera vacía, ingresaron.

Brendon cerró la puerta detrás de ellos y al momento en el que miró hacia dentro del cuarto una mueca de sorpresa se posó en su rostro. Spencer y otro chico de cabello rubio tomados de la mano y sentados en la cama también los observaban incómodos.

-¿Qué... está pasando aquí?-Soltó Dallon luego de unos segundos rompiendo el silencio.

-Lo mismo podría preguntar yo.-La respuesta de Smith hizo que el más alto observara como aún tenía sus dedos entrelazados con los del azabache.

Urie no reaccionó hasta el momento en que sintió como Weekes apartaba su mano bruscamente, se encogió en su lugar y frunció el ceño.

-Supongo que yo me voy...-Habló el desconocido chico rubio colocándose de pie.

-Espera, ¿eres el novio de Cassie?

-Si, Dall, es el novio de Cassie. ¿Podrías guardar el secreto? Yo guardaré el suyo.

-Spence, no tienes que guardar ningún secreto nuestro, Brendon se sentía un poco mal y lo traje hasta aquí.

El menor frunció sus labios y no quitó la vista del suelo, era una situación rara e incómoda. El chico rubio salió de la habitación y Dallon se excusó para retirarse rápidamente también, dejando al chico solo.

-¿Te está usando?-Cuestionó Spencer cuando estuvieron solos.-No es un mal chico, ¿ok? Pero no puedes permitir que te use o te haga sentir mal.

-Estoy bien, Spence.-Respondió sonriendo un poco por la preocupación del chico.-¿Y tú?¿El tipo ese es tu novio?

-Uhm, no realmente. Solo salimos un par de veces pero no me interesa mucho estar en una relación. Además es complicado mantenerlo en secreto.

-Ni me lo digas... ¿Eres homosexual?-Permanecieron en silencio hasta que el chico de ojos azules rió un poco.

-Si, supongo que tú tambien, y Dallon...

-Dallon es un conflicto.

Ambos rieron por la broma, aunque para Brendon era el mejor conflicto que había tenido. Se quedaron charlando por unos minutos antes de decidir salir a la fiesta nuevamente.

Todo seguía igual, al parecer nadie había notado su ausencia. Se despidieron con un movimiento de cabeza y Urie quedó solo otra vez, volviendo a deambular por el lugar.

Era inútil, no tenía nada que hacer ahí y Dallon probablemente temía que lo volvieran a ver junto a él.

Comenzó a caminar entre el grupo de gente, intentando tener el mayor cuidado posible hasta que vio al castaño subirse sobre una mesa con un micrófono.

Seguía sin entender porqué le gustaba llamar tanto la atención.

-¡Quiero dedicarle esta canción a la persona que más bella en el mundo! Amo como tus ojos brillan, tus labios son los mejores que he probado y... te amo.

Por alguna tonta razón, el azabache se sonrojó, hasta que Weekes mencionó a Breezy y comenzó a cantar con alegría, causando que su pecho doliera un poco.

Era tonto, muy tonto, no le importaba a Dallon Weekes y ya lo debería tener claro.

Así que se quedó ahí, viendo como el chico que más quería en el mundo le cantaba a su novia.

¿Qué otra mejor manera de comprenderlo había?

[Second boys will be first choice] brallon Donde viven las historias. Descúbrelo ahora