22. Dallon Weekes. (Capitulo Final)

249 34 20
                                        

Decir que se sentía destrozado era poco, sentía que todo se le había venido abajo luego de las palabras de Brendon. Esa mañana volvió a su casa y se encerró en su cuarto a llorar, lloró todas las lágrimas que tenía, lloró rios y oceanos por Brendon Urie.

Y ahí se dio cuenta de que había perdido a alguien demasiado importante.

Desde que el chico se había ido al internado había estado triste, pero la tristeza de ese momento no se comparaba en nada a lo que ya había sentido. La mejor persona que había conocido era aquel azabache.

Y lo había perdido.

Lo único que podía hacer era pensar en como había desaprovechado a tal persona como lo era el menor en su vida, se sentía un idiota.

Aunque, era lo mejor para Brendon ¿Verdad? Le costó días pero se convenció a si mismo que lo era, que no debía buscarlo. Lo había usado de una horrible manera, pero lo extrañaba tanto.

Todo se repetía una y otra vez en su mente, gritos, sollozos, pañuelos, risas, caricias, besos, canciones, miradas, sonrisas. Aquel 12 de abril le había dejado los últimos tres pañuelos a su mejor amigo para que se los diera a su hermoso chico. Y recordó cuando se le había ocurrido esa estúpida idea, pensando que él vería la sonrisa del azabache cuando tuviera todos. 

Los días pasaron, luego fueron semanas, meses y finalmente años.

Brendon.

Brendon.

Brendon... ¿Cuál era su apellido?

¿A quién quería engañar? Nunca lo olvidaría ni aunque quisiera.

Su nombre estaba en internet, en las radios, la televisión, carteles en la calle. Lo había superado, después de todo, ya no estaba con Breezy ni con nadie, lo había dejado todo. Tal vez que ese chico lo hubiera mandado a la mierda lo había hecho reaccionar, lo lloro por noches enteras.

¿Se arrepentía? Si, de cada estúpida decisión que tomó en relación a quien creía era su verdadero amor. 

Había tenido parejas durante ese tiempo, pero nada se sentía igual. Dicen que una vez que conoces lo mejor, luego nada te satisface lo suficiente. Eso sintió durante esos tres años, antes de agotarse y decidir reiniciar todo.

Así que se mudó a Los Angeles, y comenzó su carrera como músico, junto con Ryan. 

Pero decidió buscarlo, decidió ver como trataba la vida al joven que él había destrozado alguna vez. No le costó mucho saber donde vivía, preguntarle a un par de personas fue suficiente. Escuchó e ignoró cada uno de los regaños de su mejor amigo, quien le decía que sería mejor si ambos seguían sus caminos separados.

Eran las seis de la tarde cuando llegó caminando a una gran casa de paredes blancas, era preciosa. Se acercó nerviosamente a la puerta, solo iba a preguntar que tal todo, tal vez podían ponerse al día, ser amigos.

Tocó el timbre y no pasaron más de tres minutos antes de que un rubio abriera la puerta con una sonrisa, logrando que frunciera el ceño.

-Uh, lo siento, ¿Vive aquí Brendon Urie?-Cuestionó al joven quien asintió igual de confundido que él.

-Si eres un fan debo pedirte que te retires...-Comenzó ganandose una risa del más alto, pero esta se detuvo cuando vio a un azabache acercandose con la vista en el celular.

-¿Quién es, cariño?-Cuestionó antes de alzar la mirada encontrandose con aquellos ojos azules.-Oh, es para mi, ve adentro.

El rubio asintió y lo besó suavemente antes de ir adentro dejando a ambos solos, Brendon cerró la puerta detrás de él, frunciendo el ceño con una pequeña sonrisa.

-Dallon.-Fue lo primero que dijo al romper el incómodo silencio.-¿Qué haces aquí?-No parecía enojado pero tampoco parecía estar del todo feliz.

En realidad parecía poco interesado en la respuesta que le tenía el castaño, pero actuaba amablemente.

-Me mude.-Avisó, y Brendon rió causando que sintiera su corazón latir rápidamente.

Mierda, ¿no que lo había superado?

Bueno, ¿quién superaría a Brendon Urie?

-¿Vienes a decirme que te mudaste a Los Angeles, entonces?-Preguntó alzando una ceja.-¿Felicitaciones?

-Te he extrañado, han pasado años.-Murmuró con el ceño fruncido, acercandose un poco a él.

Urie sonrió y se alejó caminando hacia el borde de la acera y tomando asiento ahí. El más alto lo siguió.

-¿Siquiera pensaste en mi luego de lo que me hiciste?-Cuestionó el menor mirando los autos pasar.-Realmente no sabes cuando detenerte, han pasado años.

-He cambiado.-Aseguró haciendo que el otro lo mirara de reojo.

-Yo no.-Respondió con una media sonrisa.-Me perdiste, ¿recuerdas? No puedes venir tranquilamente a mi casa, se acabó. Debo volver con mi novio.

Se puso de pie y dejó un beso en la mejilla de Dallon antes de regresar dentro de su casa, el más alto lo siguió tomando su mano.

-¿Amigos?-Cuestionó haciendo que el otro rodara los ojos.

-Perdón, pero seguiremos así, ¿Ok?-Finalizó en un tono neutro, separando sus manos.-Brendon Urie por su lado y Dallon Weekes por el suyo.

Y Dallon no reprochó, no volteó a ver a la casa, no pensó dos veces las palabras del menor y caminó lejos de allí.

Porque Brendon había sido la primera opción de alguien mejor que él.

[Second boys will be first choice] brallon Donde viven las historias. Descúbrelo ahora