Caos.

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El caos es un estado de confusión y desorden.

El caos es el estado en el que todo terminó.

El caos llegó a Nicolás cuando una chica de primero lo acusó con el preceptor de haber roto la ventana, ella pasaba ese día por ahí y vio todo, pero no hablo antes porque creía que ya lo sabían. Nicolás no tuvo defensa y confesó, nadie le dio datos sobre la chica que lo acusó y en consecuencia él pensó que se trataba de su compañera. Fue suspendido durante cinco días y además llamaron a sus padres para hablar con los directivos. Estos les aconsejaron que lo llevarán a un psicólogo para tratar el tema de la ira. En casa las cosas se pusieron más feas y Nicolás tuvo una discusión muy fuerte con su padre, no pudo soportarlo y descargo su bronca dándole un golpe de puño en la cara que terminó en una pelea.

El caos llegó a Iara cuando la profesora de Inglés descubrío que se había copiado al notar tanta similitud entre sus repuestas y la de su compañera. Sin darle oportunidades la desaprobo y así también se ganó la desaprobación de sus padres. Le impidieron ir a clases de danza e incluso participar de la presentación para la que tanto se había preparado. A pesar de todo Iara no había imaginado que en serio iban a tomar medidas tan drásticas y la realidad le dio un golpe duro, dejándola encerrada en su habitación con una inmensa tristeza.

El caos llegó a Jimena cuando una preceptora la encontro junto a Felipe en lo que ellos consideraban un escondite y en medio de un acto privado. La pasión terminó llevándolos a cometer idioteces y ambos sufrieron las consecuencias. Al igual que Nicolás, tanto Felipe como Jimena pensaron que su compañera los había delatado. Injustamente el chico sólo fue cambiado de turno, pero Jimena fue expulsada del colegio. Sus padres no se molestaron en quejarse y decidieron cambiarla a un colegio exclusivo para mujeres, pensando que así evitarían que Jimena vuelva a meterse en problemas similares.

El caos llegó a Daniel cuando otra acusación cayó sobre su nombre y esta vez con más peso. Un grupo de chicos lo había acusado de vender porros en los recreos. Los directivos lo tomaron por sorpresa y al revisarlo no tardaron en encontrar la bolsa. No se necesito más evidencia, la situación era bastante obvia y Daniel no encontró ninguna mentira que pudiera salvarlo. Se llamó a sus padres e incluso a la policía que tuvo que llevárselo a una comisaría para declarar de dónde saco la mercancía.

El caos llegó a Melina cuando uno de los cortes en su muñeca fue inexacto y perdió tanta sangre que tuvieron que llevarla al hospital. Sus padres quedaron en shock, no podían creer que se tratará de su feliz hija. Sus compañeros quedaron igual cuando se enteraron e incluso algunos fueron a visitarla al hospital durante la semana que paso internada. Sin embargo, su compañera que conocía la situación desde antes no se atrevió, sentía tanta culpa que no creía poder soportar verla.

El caos llegó a Iván cuando una noche solo en casa bebió de más y bajo los efectos del alcohol se le ocurrió ir por sus amigos. Mientras sus padres dormían él tomo las llaves del auto de su papá y sin permiso se lo llevo. Estaba realmente borracho, iba escuchando música a un volúmen muy alto, y conducía a exceso de velocidad. Así fue como chocó contra un camión y al igual que Melina terminó en el hospital.

El caos llegó a Elizabeth cuando un día mientras charlaba con su mamá se desmayó. Su mamá no sabía qué hacer e inmediatamente llamo a una ambulancia. Una vez en el hospital la mujer se percato de la cantidad de ropa que usaba su hija y debajo de las prendas se encontró con su cuerpo marcado de huesos. Los médicos tenían experiencia en el tema y no tardaron en identificar el problema. Para cuando Elizabeth despertó ya todos sabían su secreto y no tenía escapatoria, a pesar de que había intentado negarlo en medio de un llanto desesperado.

El caos llegó a Aaron cuando un día se harto de ocultarse y le confesó a sus padres que era homosexual. La reacción de su mamá no fue grave, pero la de su papá fue peor de lo que él pensaba. Su papá le dijo mil cosas horribles e irrepetibles, luego le ofrecio llevarlo a un psicólogo y finalmente ante la firmeza de Aaron se atrevió a echarlo de su propia casa.

El caos llegó Micaela cuando en una de tantas escapadas para ver a Santiago no volvió a su casa. En esa ocasión había mentido con ir a ver a Melina al hospital, pero cuando se hizo tarde y no apareció sus papás empezaron a llamar a todas sus amigas e incluso al colegio. La buscaron durante 12 horas sin ayuda de la policía, y al correr las horas Micaela apareció. Sus padres no podían creer el estado de su hija, ni ella misma podía creer por lo que estaba pasando. El amor de su vida, Santiago, había intentado obligarla a mantener relaciones sexuales con él y como Micaela no quiso la golpeo hasta dejarla irreconocible.

El caos llegó a Agustín cuando cayó en la tentación e invito a Lucía a su casa. Los motivos de esa invitación eran obvios y como la chica quería lo mismo acepto. Las cosas marchaban bien hasta que una visita sorpresa llegó, justo cuando la mama de Agustín volvía del trabajo para abrirle la puerta. Las dos mujeres entraron a la casa con normalidad, la mamá de Agustín fue a su habitación y Soledad a la de su novio. Al entrar la situación con la que se encontró la desbordó y se abalanzó sobre Agustín para golpearlo. En ese momento el chico despertó y no podía creer que acaban de descubrirlo. La mentira llegó a su fin.

El caos llegó a Violetta y Milagros cuando un chico de otro sexto las vio besándose en la biblioteca e hizo correr la voz por todo el colegio. Las chicas no sabían de quién se trataba y pensaron que su compañera las había delatado. Quisieron desmentir el rumor pero de nada servía porque ya había llegado incluso a los oídos de directivos. Llamaron a sus padres y Milagros quedo descubierta ante su familia. Las sanciones fueron la misma que con Jimena y ambas chicas fueron expulsadas. Ambas sentían que ese era su fin y nunca jamás iban a verse, sobre todo porque la familia de Milagros había prometido encargarse de que así sea.

El caos llegó a Pablo cuando nuevamente se encontró consolando a Soledad y sus labios volvieron a encontrarse. En esta ocasión fueron otros los espectadores y corrieron a contárselo a Agustín. Él y Soledad ya habían terminado por decisión de la chica, pero de todas maneras sintió mucha bronca y fue a buscarlos. En el momento en que los encontró ya estaban separados y sin previo aviso Agustín llevo su puño al estómago de Pablo para tirarlo al piso y poder seguir golpeandolo. Pablo no cedió y se defendió haciendo que ambos terminaran literalmente enredados.

El caos llegó a Juliana y Lucas cuando fueron delatados por un empleado del colegio con la profesora de Economía. El hombre encargado de mantener limpio el colegio los vio alterando la silla. La profesora no quiso tomar medidas drásticas pero hizo que ambos reprobaran la materia y quedarán expuestos frente a los otros profesores que desde entonces cambiaron sus tratos con ellos.

El caos llegó a Gastón cuando se enteró de que Natalia había besado otra vez al mismo chico que en la fiesta. Se sintió como un idiota arrepentido de haberla perdonado. Pensaba que si hubiera usado la cabeza en lugar del corazón no le habría quedado roto en pedazos, que sin saberlo, tardarían mucho tiempo en volver a unirse y sanar.

El caos llegó a Sofía cuando fue consciente de todo lo que estaba pasando con sus compañeros y se sintió culpable. Pensaba que hizo mal en callar, que debería haber hablado y quizá así todos los problemas por los que estaban pasando se habrían evitado. Pero ella no tenía nada que ver, sus compañeros tarde o temprano terminarían viendo las consecuencias de sus acciones y Sofía también. La culpa fue la gota que rebasó el vaso, por encima de todos sus problemas, y sin poder soportar más el dolor que la mataba día a día decidió acabar con su vida ella misma.

Invisible.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora