Todos salieron de la enfermería terminando con el acuerdo de que Drake continuaría con su entrenamiento de manera moderada, cada uno tomó su rumbo, Drake solo caminó sin destino, antes de ser alcanzado por Patrick.
-¿Estás bien?-
-Eso creo-
-Debe ser difícil, solo quiero que sepas que yo no te culpo, por lo de Eddy, creo que todos tomamos nuestras decisiones, y se que él pensaría lo mismo-confesó el joven
-En realidad te lo agradesco, después de escuchar lo de hoy, no se lo que vendrá después-
-Oye, yo confío en ti-
-¿Que pasa si pierdo el control y me convierto en una sombra?-preguntó Drake
-Estaré ahí para detenerte y salvarte, sé que harías lo mismo por mí, porque más que compañero somos amigos ante todo-
-¿Como esta Robbie?-dijo cambiando el tema, no quería hablar de eso ahora.
-Estará bien no es tan grave, debes comprender que él y Eddy eran demasiado unidos, por eso se comportó así, pero es un buen chico, aunque deberías hablar con Nadia, se veía asustada-
-Lo haré, gracias-
-Okay, nos vemos luego-
Drake divagó por los pasillos pensando en las distintas opciones que tenía, no eran muchas de hecho, pero algo era seguro no podría detenerse, King Shadow le había arrebatado lo que más amaba y ahora le estaba tratando de quitar algo tan importante como su misma humanidad.
El temor de dejar de ser él le inundaba de manera brutal, saber que de un momento a otro puede perder el control de su ser y no estar concierte de lo que a su alrededor sucede, de los problemas que causa, del daño que puede provocar.
El chico fue a su recámara tomó el diario de su padre y cómo cada día comenzó a estudiarlo, una infinitud de conocimiento se resguardaba en aquel libro del cual sin que Drake lo supiera pocos tenían acceso, solo algunos son privilegiados con un vasto conocimiento de sus semejantes.
Al día siguiente el entrenamiento se reanudaba como de costumbre Marx ya esperaba la llegada del chico en la habitación de siempre.
-Buenos días-saludó el hombre.
-¿Que tal?-
-¿Te párese si comenzamos?-
-Me leíste la mente-respondió el joven.
El entrenamiento fluía tranquilamente entre algunos golpes defensivos y ofensivos Drake notaba como los frutos de su esfuerzo comenzaban a surgir, su velocidad comenzaba a incrementarse, pronto sus golpes se volvían problemáticos para Marx y recurrentemente se veía en la necesidad de utilizar sus poderes.
Sin saberlo el chico estaba conteniendo gran parte de su fuerza, él se sentía bien apreciando el avance de su entrenamiento, esa felicidad dura poco al recordar la mirada tan penetrante de quién había acabado con todo lo importante.
Un par de golpes y Drake se encontraba en el suelo nuevamente por quinta vez hoy, su mirada algo borrosa, se dio cuenta de que ya no estaba en el cuarto de entrenamiento.
Frente a él solo había ruinas, una casa entre escombros, destellos negros y blancos inundaban el cielo, a sus pies había solo muerte, su padre, su madre, Patrick, Cristian, todos estaban tendidos en el suelo inertes sin vida en sus ojos, solo oscuridad.
-Drake-la voz penetrante del recuerdo volviendo a su mente se escuchó a su espalda.
King Shadow estaba de pie sosteniendo por el cuello a Nadia, quien observaba aterrorizada la escena, hablando entre murmullos que eran imperceptibles a los oídos de Drake,
Sin pensarlo más que una vez, se avanzó sobre el temible villano logrando impactar varios golpes sobre su rostro, incesantes puñetazos llenos de rabia atravesaban la defensa de aquel que se proclamaba como el absoluto Dios de la oscuridad.
Tendido en el suelo derrotado al borde de perder el conocimiento, con temor a la muerte estaba apunto de recibir el golpe final, Drake se preparó apuntó a la cabeza de King Shadow, solo para darse cuenta que era su reflejo quien lo miraba.
Su rostro estaba impregnado en el cuerpo que le había causado dolor, no comprendía nada de lo que pasaba, como era posible que él se pudiera ser lo que veía.
-Tu lo causaste todo, es solo tu culpa, tú... no...pudiste salvarnos -Nadia lo miraba desde su lado derecho con el rostro empapado de odio, de decepción y de rabia.
En menos de un minuto cientos de sombras comenzaron a rodearlo, Drake sabía que tenía que dar el primer golpe antes de que perdiera la ventaja de estar completo, se lanzó sin control frente a todas ellas, en su cabeza escuchaba voces sin sentido, pidiendo que parara, aunque era inútil cada golpe que lanzaba era tan acertado como él lo predecía.
Una a una las sombras fueron cayendo, pronto solo quedaron un par de ellas, haciendo frente a un despiadado joven que apenas y podía sostenerse en pie, pero que no abandonaría la lucha hasta haber erradicado a cada una de las sombras que lo atormentaban,
La increíble batalla comenzó a librarse, dos a uno, el resultado estaba más que prescrito desde antes de que la pelea comenzará, los reflejos de Drake eran tan perfectos que los ataques de las dos sombras fueron inútiles, solo un par de golpes y disparos bastaron para que un solo contrincante permaneciera estático en el centro de la habitación.
Todas la sombras estaban tendidas en el suelo, sin poder moverse, pero intentándolo, una esfera de oscuridad más grande de lo común, emergió de la mano de Drake sin duda con ese ataque erradicaría todo lo que estuviera a su alcance en un extenso radio.
-Drake detente, por favor-
La voz en un susurro resonó en su interior devolviendo su mente a la realidad, una realidad en la habitación de entrenamiento rodeado por varias personas que se encontraban gimiendo en el suelo, Jason y Patrick estaban frente a él aguantando las posturas a la defensiva a pesar de las graves heridas.
-Detente, por favor-
Giró sobre sí mismo para observar a la dueña de aquella voz susurrante que tranquilizaba su mente, con lágrimas en los ojos aprecio el verde en los de la chica al igual que un rostro triste y decepcionado, sin poder aguantar la mirada frente a la misma encarnación de la insólita perfección, dejo que sus rodillas lo vencieran cayendo hincado abrazando el regazo que brindaba el cobijo que hace mucho había perdido y así, sintiendo la completa libertad derramó las lágrimas que había estado ocultando dentro.
La mano de Nadia acariciaba con ternura la inundada mejilla de Drake mientras que con el pulgar limpiaba el río descendente que emergía desde los inmensos mares azules en los ojos del chico, le obligó a levantar la mirada sosteniendo su barbilla para culminar la mirada entre ambos.
Nadia retiró la mano del rostro de Drake y seco sus propias lagrimas con fuerza y rabia, con labio tembloroso y respiración entrecortada lanzó un puñetazo a la mejilla que segundos antes había regocijado.
-¿Por qué tienes que ser tan idiota?-
Una y otra vez mientras las lágrimas desbordaban sus ojos golpeaba con rabia y dolor el rostro del joven que permanecía inmóvil ante el interminable castigo, sabiendo que era merecedor de este.
Una fuerte patada chocó contra el pecho de Drake haciendo caer a su débil cuerpo de espalda, mientras con mirada borrosa observaba a Nadia alejarse a paso acelerado.
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Sombras
FantasíaDrake es un chico de dieciséis años de edad que lleva una vida normal como todos nosotros, con preocupaciones comunes de un adolescente. aunque una tarde algo extraordinario le suceden, recibe una visita de unas personas con extraños poderes que as...
