DEBE SER AMOR

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Brad aún hervía por dentro

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Brad aún hervía por dentro.
La escena con Miranda lo había dejado con un nudo en el pecho y un sabor amargo en la mente. No podía borrar de su cabeza la forma en que ella había perdido el control, besándolo con desesperación, tratando de poseerlo como si fuera suyo.

Y, aunque trataba de concentrarse en la carretera, cada imagen, cada palabra, cada mirada de furia en los ojos de Miranda regresaba a su memoria como una ola que no cesaba de golpear.

Emma notó su silencio mientras conducía hacia el centro de Los Ángeles. El tráfico nocturno reflejaba las luces de neón sobre el capó del coche. Brad estaba tan absorto en sus pensamientos que no se dio cuenta de adónde se dirigían hasta que el vehículo se detuvo.

―. ¿El centro comercial? —. Preguntó con las cejas arqueadas.

―. ¡Yupi! Vamos. ―.

Emma bajó del coche, su energía contrastando con el ceño fruncido de él, y lo tomó de la mano con entusiasmo. Lo arrastró dentro del centro comercial, directo hacia una boutique de trajes masculinos de Armani, sin darle oportunidad de replicar.

Brad se dejó llevar, sin saber si reír o protestar.

Ella lo empujó suavemente hacia un sofá de cuero, luego empezó a recorrer la tienda con la precisión de una experta. Tomó varios trajes y camisas, examinándolos bajo la luz blanca antes de girarse hacia él.

―. Vamos, levántate. Pruébate esto. ―.
―. Emma, no tienes que…

―. Shhh. Sí, tengo. ―. Lo interrumpió con una sonrisa traviesa. ―. Considera esto una pequeña revancha por rescatarme del aburrimiento de hoy.

Antes de que pudiera reaccionar, ella lo arrastró hacia el probador.

El corazón de Brad latía con fuerza. Emma, tan cerca, con esa chispa en los ojos… y esa sonrisa que parecía jugar con su autocontrol.

―. ¿Quieres que te ayude? —. Bromeó ella, con un tono entre dulce e insinuante.

Él tragó saliva.
―. No… no hace falta. ―.

Ella se rio divertida, aflojándole la corbata con un gesto coqueto antes de apartarse y de dejarlo cambiarse.

Minutos después, cuando salió con un traje gris perfectamente ajustado, Emma lo observó con asombro genuino.

―. ¡Perfecto! ―. exclamó, girando a su alrededor. ―. Cielos, Brad, Armani debería contratarte como modelo. ―.

Él sonrió por primera vez en toda la tarde, algo dentro de él suavizándose ante su energía contagiosa.

𝐵𝑎𝑑 𝐺𝑢𝑦𝑠... 𝐵𝑎𝑑 𝐺𝑖𝑟𝑙𝑠Donde viven las historias. Descúbrelo ahora