ACEPTACIÓN

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―. ¡Brittany! ―. Gritaron Amber y Emma al unísono, sus rostros reflejando el mismo pánico.

La sala de emergencias del Hospital General de Evans estaba llena de movimiento, pero para ellas, todo se reducía a una sola imagen: su mejor amiga en una camilla, con el brazo derecho cubierto por una venda empapada de sangre.

Apenas recibieron la llamada de Christopher, ambas corrieron sin pensarlo. Habían dejado atrás a Andrew y Brad, que insistieron en acompañarlas, pero no hubo tiempo.

Ahora estaban allí, mirando a Albert, que terminaba de vendar el brazo de Brittany con precisión médica.

El rostro del doctor era serio, aunque la tensión en su mandíbula revelaba algo más que preocupación profesional.

A su lado, Christopher permanecía inmóvil, los ojos clavados en Brittany con un gesto que mezclaba angustia, culpa y alivio.

―. ¿Qué sucedió? —. Preguntó Amber, su tono severo, conteniendo la furia que le hervía por dentro.

Brittany la miró, negó levemente con la cabeza y bajó la vista.

Ámber entendió el mensaje sin palabras: no aquí, no ahora.

Inspiró profundo y esbozó una sonrisa falsa, intentando aligerar el ambiente.

―. Bueno, al menos sigues viva. Eso ya es algo. ―. Bromeó con un deje de ironía.

Albert dejó los guantes sobre la bandeja metálica.

―. Por suerte, la herida no fue profunda. Si el corte hubiera sido un centímetro más abajo, habría afectado el tendón. Brittany, tienes una resistencia impresionante… ni siquiera te estremeciste mientras te suturaba.

Emma soltó una risita suave.

―. Ja, ja, ja… eso no es nada, Albert. Créeme, Brittany ha pasado por cosas peores. ―.

Brittany y Amber se rieron con ella, aunque solo por un instante.

El aire aún olía a desinfectante y tensión.

―. Gracias, Christopher, por cuidar de ella. ―. Dijo Amber, girando hacia él.

Pero él no respondió. Se limitó a asentir, con la mirada perdida, los puños cerrados sobre sus rodillas.

Brittany lo observó con ternura. Su rostro, normalmente tan sereno, estaba pálido, los ojos húmedos.

―. ¿Estás bien, cariño? —. Preguntó con una mezcla de curiosidad y preocupación.

𝐵𝑎𝑑 𝐺𝑢𝑦𝑠... 𝐵𝑎𝑑 𝐺𝑖𝑟𝑙𝑠Donde viven las historias. Descúbrelo ahora