LA DECISIÓN DE CATHERINE

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Yo pertenezco a Delta Nhu

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Yo pertenezco a Delta Nhu. Has escuchado nuestro nombre, lo sé. ¿Sabes lo que representamos? ―.

Catherine levantó la mirada con asombro. Su mente apenas podía procesarlo.
Delta Nhu. La organización más enigmática, temida y respetada en el mundo de las hermandades femeninas. Se decía que eran un círculo selecto, formado solo por las mejores —y más leales— mujeres de cada generación.

―. Catherine, la decisión es tuya. Pero si te quedas sola, Jessica te encontrará. ―.

Brittany dio media vuelta, dispuesta a regresar al salón, cuando sintió una mano aferrando su muñeca.

―. Señorita Brittany… ya tomé una decisión. ―.

Brittany se volvió lentamente.
―. Quiero unirme a Delta Nhu. ―.

La voz de Catherine era débil, pero su mirada estaba decidida.

Brittany la observó en silencio unos segundos.
―. No quiero que tomes esa decisión por gratitud. No porque te haya salvado. ―.

―. No. ―. Catherine negó con firmeza. ―. Lo hago porque he entendido el verdadero significado de la hermandad. No es obedecer ciegamente ni traicionar por conveniencia. Es protegerse unas a otras, incluso cuando todo se viene abajo. Usted me salvó sabiendo que yo era una Gamma Shea. Eso… eso es lo que yo llamo hermandad. ―.

Brittany vio cómo sus ojos se llenaban de lágrimas, y por un instante sintió compasión.
―. Está bien… ―. Murmuró, limpiándole el rostro con la mano. ―. Shhh… ya pasó.

Ambas respiraron profundamente antes de salir del pasillo. Cuando regresaron al salón, el ambiente parecía intacto: música suave, risas, copas, tintineando. Albert las vio acercarse y, sin pensarlo, envolvió la cintura de Catherine con sus brazos, aliviado de tenerla de nuevo junto a él.

Christopher, por su parte, atrajo a Brittany hacia sí con una sonrisa tierna, ajena a todo lo ocurrido.

La pista se iluminó con luces doradas mientras una canción lenta comenzaba a sonar. Las cuatro parejas se unieron al baile, girando bajo el resplandor de los focos, risueños y despreocupados.

Pero en la penumbra del segundo piso, tres pares de ojos las observaban con una mezcla de desprecio y amenaza contenida.
Tres sombras que no habían terminado su trabajo.

Y mientras Brittany se apoyaba en el pecho de Christopher, sin saberlo, acababa de sellar una nueva alianza… y declarar una nueva guerra.

Y mientras Brittany se apoyaba en el pecho de Christopher, sin saberlo, acababa de sellar una nueva alianza… y declarar una nueva guerra

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𝐵𝑎𝑑 𝐺𝑢𝑦𝑠... 𝐵𝑎𝑑 𝐺𝑖𝑟𝑙𝑠Donde viven las historias. Descúbrelo ahora