Sus ojos pasaban rápidamente por las letras del artículo del periódico. Por cada palabra que leía, más asombroso le parecía. No podía creer lo que estaba leyendo, y quizás, hasta le daba algo de envidia. Un delito se había llevado a cabo, en un bar al otro lado de la ciudad, todas las personas ahí fueron descuartizadas, y todo el dinero ya no estaba ni en la caja registradora ni en los bolsillos de la ropa que había tirada por todos lados. Ni un miserable centavo había tirado; al parecer para el momento en el que la policía había llegado a la zona del crimen era demasiado tarde, y no dejaron ni un solo indicio, absolutamente nada. El dueño del bar tuvo que cerrar debido a los rumores que se habían formado respecto a su línea de bares, lo que le había significado una pérdida importante de clientes, y seguramente pronto a la bancarrota. No lo podía creer, eso solo podía haber sido planeado por un maldito genio, porque ¿Ni un solo fallo? ¿Ningún testigo? ¿Ningún rostro reconocido? ¿Ningún indicio? ¿Nadie que escapara? ¿Ni una moneda olvidada? ¿Los policías llegando tarde? Eso parecía haber estado perfectamente planeado. Los vecinos de por ahí dicen no haber escuchado nada, y que les sorprende que cierto caso haya sucedido en el lugar, pues era imposible que fuera obra de un borracho, o un grupo de ellos, si no que una banda bien organizada, y era... Increíble.
-¿Qué lees?-La voz del bar-man lo sacó de sus pensamientos, y de sus repeticiones leyendo el mismo artículo una y otra vez-Parece que te distrajo de tu cerveza.
-¿Ah?-Levantó la mirada, y se encontró con el rostro de Ian mirándolo con una sonrisa de medio lado-Sí, yo... ¿Te enteraste de lo del bar?
-Claro que sí, aquí se sabe todo, Brend-Aseguró Ian, mientras limpiaba un vaso de vidrio ya con maestría-, y debo decir que suena... Interesante.
No se preocupaban por bajar la voz, el bar en el que se encontraban no era del todo tranquilo, era casi un lugar de reunión para toda clase de ratas de la sociedad, esos bares en los que entras y te encuentras con tipos altos y robustos haciendo fuercitas sobre una mesa, con el cuerpo lleno de tatuajes, seguramente con dientes en el suelo, y manchas de sangre por todos lados. Probablemente todos ahí portaban un arma, Brendon la llevaba en su mochila, en una bolsa de plástico, y junto a ella estaban sus guantes, guantes de cuero (Eran de ese material solo por gusto) que solía llevar cuando tenía el arma en mano, por seguridad.
-Interesante es lo menos, es asombroso-Levantó un poco la voz mientras cerraba el periódico de forma casi agresiva-, solo una banda dirigida por un puto genio podría hacer eso, Ian, imagínate cuánto tiempo de planificación llevó todo eso-Recalcó, presionando su dedo índice contra la barra.
-Parece que estás celoso de que alguien más tenga esa capacidad de planeación.
-¿Celoso? Celos son la furia o molestia que te produce el creer que van a quitarte algo, lo que yo siento es envidia-Se cruzó de brazos. Si bien, no negaba que sentía envidia, al menos se llevaba la satisfacción de corregir a Ian.
-¿En serio lo único que haces para salir bien parado es corregirme?-Cuestionó Ian, riéndose un poco.
-Cállate, esto es como un negocio, y los demás son competencia.
-¿Desde cuándo un negocio es ilegal?
-Desde que la gente empezó a robar.
Ian sonrió.
-Nunca te rindes, Brendon-Se rió-, eres un terco asqueroso.
-Vive con ello, porque sabes que vengo cada noche-También sonrió Brendon.
-¿No vas a terminar tu cerveza?-Preguntó el bar-man.
-La terminé mientras hablabas.
Ian miró la jarra de vidrio que tenía Brendon entre sus manos, y al ver que estaba vacía, rió un poco.
-¿Quieres más cerveza?
-Claro que sí.
Cuando Ian tomó la jarra y se dio vuelta, llegó un hombre alto y de traje oscuro, perfectamente limpio y liso, y se sentó junto a Brendon; parecía alguien de clase alta, tal vez un hombre de negocios, y eso pensaría Brendon si no hubiera entrado a ese bar lleno de delincuentes y criminales. Notó que muchas personas lo miraban en silencio, quizás porque lucía mucho más... Refinado, que el resto de gente que estaba ahí.
-Hey, hola-Saludó Ian cuando volvió a voltearse, mientras dejaba la jarra con cerveza frente a Brendon.
Brendon miró al alto hombre a su lado de reojo, tratando de pasar desapercibido. Solo pudo ver su rostro de perfil, tenía una linda sonrisa en su rostro, labios finos, y para qué mencionar que la forma de su mandíbula le pareció... Atractiva, quizás es la palabra.
-Vas a querer lo de siempre, supongo ¿No?-Preguntó Ian, ya casi volteándose nuevamente.
-Sí, por favor-Asintió dichoso hombre.
Brendon bajó la mirada hacia sus manos, dio un trago a su cerveza y volvió a abrir el periódico. Por el rabillo del ojo pudo ver como Ian le servía una copa de vino tinto al hombre a su lado. Era como si la presencia de tal sujeto fuera llamativa, quería voltear a mirarlo, pero ¿A quien le importaba? No volvería a ver a tal hombre ¿De qué le servía? Volvió su atención al mismo artículo de antes, se dedicó a pensar al respecto, a tratar de descifrar cómo había sido llevado a cabo. O tal vez solo quería divagar entre sus pensamientos. Luego de unos pocos minutos, notó que el hombre a su lado también miraba el periódico que tenía en sus manos por sobre su hombro, así que volteó a verlo. Allí apenas llegó a notar que tal sujeto tenía ojos azules, unos lindos y brillantes ojos azules, casi hipnotizadores.
-¿Cuántas veces has leído el mismo artículo hoy?-Fue lo primero que preguntó el hombre-Llevas mirándolo un buen rato.
-Uh...-Brendon bajó un poco la mirada, pero pensó que así luciría indefenso y en ese lugar era lo último que quería, así que volvió a levantarla, mirando directamente a esos ojos azules que parecían no parpadear-Un par de veces-Mintió.
-Te parece interesante ¿Verdad?-Sonrió el más alto, sin mostrar los dientes.
-Huh... Bueno, sin duda requirió de mucha organización-Se encogió de hombros.
-Claro que lo hizo-Aseguró su contrario, mientras asentía levemente con la cabeza, y luego se acercó al menor, demasiado cerca para el gusto de éste-, estuve meses enteros planeando eso-Murmuró.
Brendon sintió un escalofrío recorrer su espalda al oírle murmurar directo en su oído. Pero luego pensó bien acerca de lo que tal hombre le había dicho. Lo vio reincorporarse, con la espalda erguida, y sonreírle con los labios apretados.
¿Acaso era ese el maldito genio que había dirigido toda esa hazaña? ¿Realmente era él?
-¿Cómo que... Estuviste...?-Quiso preguntar, pero las palabras se enredaron en su lengua.
-¿Impresionado, Brendon?
Al susodicho le aterró un poco el escuchar su nombre en voz de su contrario.
-¿Cómo sabes mi nombre?-Preguntó, cambiando de tema-¿Estuviste siguiéndome, loco?
-Me gustaría decirte que no... Pero sí-Respondió, mientras apoyaba su rostro en el dorso de su mano, manteniendo su sonrisa-, te he estado siguiendo, Brendon, y creo que tengo una propuesta que va a interesarte.
Brendon miró unos segundos aquellos ojos azules que lo miraban ya casi con emoción, mientras pensaba.
Suspiró profundamente antes de hablar.
-Dime qué es.
-Bueno... Como te he estado siguiendo, resulta que conozco tus cualidades, en lo que eres bueno, o más bien, en lo que podrías ser útil, y parece ser que... Okay, sí que me serías muy útil, entonces, me preguntaba si... Quisieras unirte a mi banda-Propuso, ahora su sonrisa sí que mostraba los dientes, dientes blancos, casi perfectos.
Brendon miró su cerveza y le dio un trago mientras se mantenía en silencio. Sintió la fría bebida bajar por su garganta. Ya no recordaba cuánta cerveza había tomado, pero tenía buena resistencia, no se sentía ebrio, si no que creía estar bastante lúcido.
¿Entonces por qué esa idea le parecía tan ridícula?
-Tal vez lo haga-Asintió con la cabeza mientras devolvía su mirada hacia su contrario, la sonrisa de éste se hizo más amplia-, pero con una condición.
ESTÁS LEYENDO
Bonnie y Clyde [Brallon]
FanfictionLa historia de dos amantes del crimen. ----------------------------------- Advertencia: Este Fanfic contiene altos niveles de violencia.
![Bonnie y Clyde [Brallon]](https://img.wattpad.com/cover/155074219-64-k563547.jpg)