Capítulo 8.

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Brendon sonrió ampliamente, reemplazando una risa, y dio un trago a su cerveza. Dallon y él habían estado hablando en la oficina del primero, en realidad de nada importante, solo cosas banales, casi una charla amigable, y luego fueron a aquel bar donde se encontraron por primera vez, solo para pasar el rato.

—Eres muy cruel con ellos—Habló Brendon, mientras miraba su cerveza. Las ténues luces de colores iluminaban su rostro, y sus ojos.

—Lo sé—Suspiró Dallon—, es lo que un líder hace.

Brendon asintió con la cabeza, fingiendo comprender lo que su contrario decía.

—¿Entonces por qué no eres cruel conmigo?—Preguntó el menor, levantando la mirada hacia su contrario.

Dallon rió suavemente, y llevó su mano al hombro de Brendon, apretándolo levemente.

—Porque quiero que tú lideres conmigo, Brendon—Habló, con una amplia sonrisa en su rostro—, quiero que seamos iguales, y que estemos hombro a hombro.

—Yo... No creo que lo del hombro a hombro sea posible—Respondió Brendon, más a modo de broma, que hizo a Dallon reír.

—No, físicamente eso es muy difícil, pero me entiendes, quiero que lideremos juntos a esos imbéciles—Dijo, con cierta ilusión en sus ojos—¿Te imaginas lo que conseguiríamos juntos?—Sonrió, haciendo a Brendon también sonreír solo por lo lindo que Dallon lucía con aquella sonrisa en su rostro—Seríamos tan grandes juntos, Brendon, tú y yo, tan solo piensa en todo lo que lograríamos, sería asombroso ¿No? Sería increíble.

Brendon miró unos segundos los ojos azules de su contrario, sus lindos y brillantes ojos azules, y asintió con la cabeza lentamente.

—Pero... ¿Por qué quieres que dirija a tu lado? ¿Por qué yo?

—¿No te lo dije ya? Brendon, tú y yo haremos cosas grandes—Habló mientras asentía con la cabeza—, eres la persona más inteligente, astuta y simplemente increíble que conozco.

Brendon sintió sus mejillas arder, quizás provocado por el alcohol que recorría su sistema.

—Me tienes en un altar muy alto, voy a decepcionarte, y vas a matarme—Dijo el menor, mientras desviaba la mirada.

—No vas a decepcionarme, Brend, eso es imposible—Negó con la cabeza—, confío en ti.

Brendon asintió con la cabeza mientras suspiraba, para luego dar un nuevo trago a su cerveza.

—¿Recuerdas que cuando aceptaste entrar a la banda y todo esto pusiste una condición?—Preguntó Dallon, tras un breve momento se silencio.

—Uh... Sí.

—Creo que ya es momento de cumplirlo.

Brendon se quedó en silencio unos segundos, tal vez algo sorprendido, pues había pensado que su contrario lo había olvidado por completo, pero, al parecer se había equivocado.

—Sé que quieres saber cómo hicimos lo del bar ¿No?—El menor asintió con la cabeza—Bueno, en realidad no fue tan complicado. Calculamos cada cuánto tiempo y qué tan rápido las cámaras de seguridad cambiaban de mira, así cuando no estaba enfocando donde estaba Pete, fue y la desconectó, con la cámara desconectada, Zack llevó al guardia del bar a un lugar con menos gente para así noquearlo y tomar su lugar con el fin de cerrar las puertas para evitar que cualquiera escape, habían señuelos dentro del bar por si acaso, y el acto principal fue el gas adormecedor, dormimos a toda la gente ahí, excepto a nuestros infiltrados, claro, y una vez que todos estaban dormidos, fue mi turno, me acerqué a la caja fuerte, y ya conociendo la clave tras haberla visto un montón de veces por una de nuestras cámaras, la abrí, no quería causar un desastre, claro, eso podría causar que supieran quién fue. Mientras yo hacía eso, los demás se encargaban de las cajas registradoras y los bolsillos, una vez hecho esto, al ver que los policías aún no se enteraban de nada, solo decidimos matar a todos, por diversión. Nos fuimos una vez que acabamos, nadie lo notó hasta que fueron a revisar la cámara, y se dieron cuenta que dentro del bar ya no se escuchaba ni una mosca volar.

Brendon miró un poco su cerveza mientras asentía con la cabeza.
No sonaba un plan complicado, pero debería haber llevado mucho tiempo reunir los materiales necesarios, como el gas adormecedor.

—Huh... No sé cómo no lo había pensado—Habló el menor, para romper el silencio.

—Quizás porque idealizaste mucho el plan, Brend—Respondió el de ojos azules, sonriendo orgulloso—, a veces, el plan más simple puede resultar mucho mejor que el más complejo ¿No te parece?

El menor soltó una pequeña risa, y miró con una pequeña risa a su contrario.

—Me gusta eso—Habló Brendon, haciendo que la sonrisa de Dallon se volviera más amplia de lo que antes era.

—Me gusta que te guste.

Brendon rió un poco.

Por alguna extraña razón, confiaba en Dallon, si bien lo conocía desde hacía muy poco, pero confiaba en él, creía que estaría seguro junto a él, es decir, claro, todo el tema criminal y eso, pero sentía que así nadie lo heriría, nadie lo haría sentir mal, sentía que Dallon lo protegería, o que eso era lo que buscaba hacer, y eso lo hacía sentir tranquilo. Si bien, sabía que Dallon era capás de matar gente, por alguna razón sentía que a él no le haría daño, ni un poco. Miraba sus ojos azules, y su sonrisa ladeada, y se sentía casi como... En su hogar, en el lugar en el que sus padres nunca lo aceptaron, nunca se sintió en su hogar, no con sus padres, que creían que era una decepción como hijo, y que creían que debería ser más como sus hermanos, que siempre hacían lo que sus padres querían. Con Dallon era distinto, con Dallon empezó a sentir que podía ser tal y como era sin ninguna clase de rechazo por parte de Dallon, y eso se sentía maravilloso, porque lo rechazaban por todos lados, y ya estaba cansado de ello, sin duda alguna. Por alguna razón imaginaba que si alguna vez llegaban lo herían, correría hacia Dallon y lo vería con los brazos abiertos, listo para cuidarlo y brindarle todo lo que necesitara, y matar a quien le hubiera hecho daño -Literalmente-.

Era una extraña sensación.







Por si no lo han notado, actualizo este Fic los jueves y sábados.

Bonnie y Clyde [Brallon]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora