Capítulo 14.

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—¿Cómo es eso de que yo estoy a cargo? Dallon, llevo, con este, dos días en el equipo—Dijo Breezy, mientras se llevaba las manos a las caderas.

—Tranquila, sé que puedo confiar en ti, será solo unos días—Sonrió Dallon, haciéndola a ella bufar con resignación.

—Está bien, tengan cuidado, adiós.

Dallon se despidió con una mano, al igual que Brendon, solo que éste último con un poco más de vergüenza. Ambos subieron al auto del mayor, el dueño al volante y el menor de copiloto. A decir verdad, estaba algo nervioso, si era sincero; es decir ¿Qué pasa si Dallon se comportaba tan... Agresivo? ¿O qué podría pasar? ¿La policía los detendría? ¿Los arrestarían? ¿Acaso morirían? No quería morir, principalmente porque no le había avisado a Spencer que saldría de la ciudad, y Spencer era como su mamá. O su hermano, como sonara mejor.

—¿Sabes? Te noto callado—Habló Dallon tras unos minutos en los que Brendon había estado metido en sus pensamientos, deseando no morir—¿Te pasa algo?

—¿Ah? E-Eh... No, nada—Negó con la cabeza, mientras jugaba con sus dedos.

—Puedes poner la música que gustes—Dijo el mayor, tendiéndole su teléfono al menor.

Brendon miró un poco a Dallon, mayormente tratando de decidir qué artista escuchar. Finalmente se decidió por Phil Collins, sonando inmediatamente Take me home. Dios, sabía la letra al derecho y al revés. Pero no iba a cantar, no, señor, no quería distraer a Dallon. Devolvió su mirada al mayor, quien sonreía y tarareaba la canción en voz baja. No podía resistirse, adoraba mucho esa canción.

Take that look of worry, I'm an ordinary man—Cantó en voz alta, deseando sacar la cabeza por la ventana y gritar la letra.

—Estaba esperando que cantaras—Comentó el mayor, con una amplia sonrisa en su rostro—, te había oído un par de veces, pero nunca tan de cerca. Debo decir que tienes un talento impresionante.

El menor se sonrojó un poco, principalmente porque había olvidado que Dallon había estado siguiéndolo quién sabe por cuánto tiempo.

—¡Un gusto conocerte! Yo soy Josh Dun—Se presentó, con una amplia sonrisa.

—Breezy Douglas—También sonrió ella.

—¿Entonces eres amiga de Dallon desde los seis años?

—Claro que sí—Asintió con la cabeza

—Ahm... Pete y Zack me dijeron que podrías ayudarnos con todo este tema de... Brendon, y... Sí.

Breezy suspiró y asintió con la cabeza otra vez, mientras se sentaba en la silla reclinable en la oficina de Dallon. Miró al rededor, las cortinas oscuras, las murallas grises y vacías, las estanterías llenas de libros polvorientos, el escritorio de madera, la alfombra roja. Todo exageradamente oscuro, para nada como el Dallon que ella conocía. Ella había conocido a un chico dulce, amable, tímido, con un humor sumamente limpio y con un gran sentido de la justicia. El Dallon actual estaba loco, demente, era agresivo, autoritario, estricto... En fin, nada parecido a lo que solía ser, es decir, le hizo daño a Pete, a propósito, y ellos dos llevaban siendo amigos desde hacía muchos años, Breezy pensaba que Dallon nunca le haría daño a sus amigos, pero tras ver la herida en el hombro de Pete... Bueno, comenzaba a dudar de su propia seguridad estando junto a Dallon, por más que lo conociera desde pequeño. Y eso era algo de lo que preocuparse.

—¿Crees que Brendon tenga algo especial?—Preguntó Josh, acercándose un poco a Breezy, solo porque estaban en extremos diferentes de la habitación.

—No sé si sea algo del todo especial, pero tiene algo que Dallon quiere de él—Respondió ella—, lleva años siguiéndolo, algo debe querer de él.

—¿Cuánto tiempo lleva siguiéndolo?

—Yo...—Suspiró, mientras dejaba un mechón de su cabello tras su oreja—Mira, solo recuerdo un día, al llegar a la escuela, hablaba muy emocionado acerca de tal chico que había visto en tal cafetería y que quería hablarle pronto—Rió un poco ante el recuerdo—, eso fue cuando teníamos diecisiete años. Dios, cómo pasaba el tiempo.

—¿En la...? ¿En la escuela...? Pero si... Dallon tiene veintiséis... ¿No?—Preguntó Josh, obviamente sorprendido.

—Sí, veintiséis.

—Entonces Brendon tenía... ¿Quince?—Breezy asintió con la cabeza—Eso fue hace...—Empezó a hacer cálculos en su cabeza, y palideció al llegar a la respuesta—¿Nueve años? ¿Es en serio?

—Y lo recuerdo como si fuera ayer...

Josh se quedó en silencio, tratando de procesar aquello.

You don't like players, that's what you say-a, but you really wouldn't mind a millonaire—Gritaban ambos la letra de aquella canción que descubrieron que ambos adoraban, Fuck me pumps.

La verdad, es que habían descubierto que compartían sus gustos musicales, y eso ambos lo agradecían. Ese ya no se sentía como lo que era, un viaje que influiría dentro de una banda criminal y tal vez un acto criminal. Ambos se sentían a gusto, y se estaban divirtiendo bastante. Tampoco se puede pasar de largo que Brendon se estaba enamorando de la voz de Dallon.

—¿No tienes hambre?—Preguntó el mayor, mientras estacionaba en lo que parecía ser un lugar de comida rápida sin esperar respuesta— Porque yo sí.

—Sí, podría comer—Asintió con la cabeza.

Dallon desabrochó su cinturón y abrió la puerta, Brendon imitó ambas acciones, pero Dallon lo detuvo con un brazo.

—Aguarda un segundo—Dijo Dallon, recibiendo así una mirada de confusión por parte de su contrario. Entonces se inclinó hacia él, plantó un rápido beso en los labios de éste, para luego finalmente bajar del vehículo.

Brendon se quedó en silencio unos segundos, sintiendo el corazón en la garganta, hasta que una enorme sonrisa se formó en su rostro, rió un poco, y siguió a Dallon desde cerca.

Observaba el rostro del mayor con detención y atención. Le creía tan lindo, con su sonrisa sin mostrar los dientes, sus ojos azules que, oh, cielos, le parecían tan preciosos, y su cabello que era tan suave, y sus manos grandes y siempre tibias, y lo dulce que era con él, y... Y todo. En serio que le gustaba.

—¿Qué estás viendo?—Preguntó el mayor.

—¿Ah?—Soltó el menor, para luego darse cuenta de que se le había quedado viendo, y sonrojarse mientras negaba con la cabeza—¡Nada, yo solo-!

Fue interrumpido por algunas risas por parte de Dallon, quien luego tomó la mano del menor con cuidado, haciéndolo sonreír.

—Tranquilo, yo también me quedaría perdido viéndote—Dijo Dallon.

—Huh... Claro, sí—Murmuró Brendon, mientras apretaba un poco la mano de su contrario.

Sus manos eran mucho más pequeñas que las de Dallon.

Bonnie y Clyde [Brallon]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora