Orgullo y tradición - Capítulo 14

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Capítulo 14


-¿Se puede saber qué se dijeron?- preguntó el príncipe con voz áspera.

-Sí papá, pero antes tengo una duda.

-¿Cuál?

-Te escandalizaste porque Pan tenía dieciséis años cuando la besé por primera vez, pero a la vez dices con total soltura que los saiyajines tenían relaciones siendo más jóvenes. Honestamente no te entiendo- rascó su cabeza.

El príncipe miró con diversión a su vástago, bebió de su botella con tranquilidad, disfrutando del gesto de confusión en el rostro de Trunks. -¿Desde cuándo yo me escandalizo? Parece que no me conoces mocoso. Sí, me sorprendí, pero por el hecho de que mi hijo el mojigato besara a una puberta con olor a niña, algo indecente para un terrícola como tú.

-No soy un mojigato- cruzó los brazos indignado.

-Para ciertas situaciones si lo eres. La prueba está en que deseas a la mujer y te frenas por una cuestión absurda. Si a ella le gustas, no veo por qué no- levantó una ceja.

-Si a la ética le llamas mojigatería está bien lo acepto, no pienso discutirlo. Como dije, tanto ella como yo, ya elevamos un muro impenetrable entre nosotros.

-El cual estas deseoso por penetrar- comentó burlesco claramente con doble sentido.

-¡Papá! Ya no soy un adolescente impulsivo. Tengo completo control sobre mi libido.

Vegeta suspiró -En fin, es tu decisión, luego no te quejes cuando ella busque calmar sus 'impulsos' con otro hombre con ki mediocre. Cuando eso suceda juro por mi orgullo que me reiré en tu cara.

-No me importa. Además tú mismo estas convencido de que no es apta para ser mi princesa.

-Al parecer...- bufó -entonces, ¿vas a decirme qué se dijeron, o es privado?- entrecerró los ojos.

Trunks cerró los ojos frunciendo más su ceño, creando una mueca que denotaba estar hurgando en sus recuerdos. Su mente trajo de inmediato los acontecimientos de ese día.


**FLASHBACK**

De nuevo se acomodó sentada en el sillón, a medio metro de su amigo, sus mejillas teñidas de rojo de nuevo jugaban con la cordura del híbrido.

"Se ve tan linda con ese traje entallado, a pesar de ser más delgada de lo que me gustan en general las mujeres" La observó en silencio unos segundos más. El pecho de la joven subía y bajaba con su respiración. Sus brazos cruzados abrazándose a sí misma mostraban su nerviosismo. Clavó su mirada en esos labios carnosos que recién había terminado de devorar, aprovechando que la joven miraba hacia el suelo y no se atrevía a mirarlo de frente. Mordió sus propios labios recordando la placentera sensación que había sentido, misma que su cuerpo le pedía seguir experimentando. Pero él era un ser racional, por mucho que sus impulsos le gritaran que la besara de nuevo, él no se comportaría como un animal. Era el hijo del príncipe, su padre se había encargado de recordarle día con día que los de élite no se comportaban como guerreros de clase baja, no sucumbiría a sus más primitivos instintos.

"No, no se ve linda, se ve hermosa" Recapacitó con sus ojos clavados en esos suaves labios rojos, bajó la vista hacia su pecho, se notaban un poco más sus senos así, con los brazos cruzados, su mente le jugó una mala broma imaginando como se verían sin nada que los cubriese, como se sentiría tocarlos, probarlos, sacar otro dulce gemido de su boca. "¿Cómo se escuchará mi nombre entre sus gemidos?... ¡Trunks, Trunks, piensa hombre, es Pan, la mocosa!"

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