¿Gaby eres tu?

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Narra Gabriel.

Últimamente me estuve sintiendo muy raro, hay momentos en la noche que siento frío, la comida para perro me es algo asquerosa, y mi pelaje se me esta callendo un poco.

-- buenos días Gabriel-- zas, ahí viene mi crush.

-- Sammy hola-- sacudi mi cola en señal de alegria.

Desde que estoy con Sam me siento completamente feliz, es genial tener a alguien que se preocupe por ti, y más que nada que te quiera.

Pero con estos cambios como una mujer en su fecha del mes, me es imposible sentirme bien.

-- ¿que te pasa peque?, ¿no te sientes bien?.

No pude levantar mi cola como lo hacia momentos atrás, sólo me quede recostado en el sofá donde me acosté la noche anterior.

Me duele demasiado las extremidades, no me siento con ganas de levantarme, maldita sea, es demasiado molesto tener que estar echado como costal de papas.

-- esto no esta bien-- acercó su mano hacia mi cabeza-- no te vez bien Gaby.

Acerqué mi cabeza a su mano, trato de estar bien, pero no puedo, me siento sin fuerzas ni ganas de moverme.

-- suficiente-- Sam se levantó y fue al perchero, se puso un abrigo y volvió a la sala para, ¿levantarme?-- nos vamos a la veterinaria.

-- ¿veterinaria?, ¿donde esta Amelia?.

Bajo por las escaleras (por que no quería esperar el ascensor), y llegamos al estacionamiento donde Sam abrió la puerta del auto para dejarme en los asientos de atrás.

Al asegurarse de que estaba bien acomodado corrió al asiento del conductor para encender el motor.

-- tranquilo Gaby-- dirigió una de sus manos a mi cabeza-- te pondrás bien, te lo prometo.

-- ay Sam, adoro que te preocupes por mi.

No me di cuenta, estaba bastante cansado así que me quede dormido.

Cuando me desperté estaba en la misma camilla donde Amelia me había atendido cuando me accidente.

-- ya te lo dije Sam, esta algo engripado y con algo de fiebre, pero esta bien.

Esa era la voz de Amelia, entonces Sam llegó a traerme, ¿verdad?.

-- me lo imaginaba pero quería estar seguro-- suspiró, no me huele nada bien-- tenía algo de miedo de que sea algo de lo que no pueda curarlo.

-- veo que te has encariñado mucho con el.

-- No tienes idea-- se acercó a mi y me acarició mi cabeza, estoy despierto Sammy-- cuando me enteré de que Ruby me engañaba pensé que todo se me estaba derrumbado y no sabría que hacer, pero, por un afortunado accidente conocí a este travieso y juguetón cachorro que me mantuvo entretenido mientras que estoy en casa y el nuevo trabajo con Garth también me ayudó a distraerme, me disiparon la idea de un mundo gris, me dieron bastante alegría y no me perdonaría perder a Gabriel.

Estoy llorando, Sam confesó que soy fundamental para su vida, estoy llorando de felicidad, es tan hermoso  que sea sincero.

Recoste mi cabeza en la camilla de sábanas blancas, ojee un poco el lugar ya que la última vez que estuve aquí me estaban desinfectante la pata para darme puntadas (15 para ser exacto).

Miraba los muebles blancos, algunos con vidrios que dejaban ver jeringas y algunos remedios en frascos, un escritorio de madera clara con un ordenador y detrás de este una silla giratoria de cuero negro, las paredes estaban tapizadas de celeste crema con una tira floreada de rosa que daba la vuelta a toda la habitación, una bandeja alta donde estaba algunas cosas como unos cuchillitos y otros accesorios, también un lava-manos y un dispenser con un líquido trasparente.

Te amo como eresHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora