Capítulo 9 Camilo beso a Mónica.

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Camilo se quedó observando el Penthouse.

Mónica: ¿Es lindo verdad?

Camilo: No tanto como tú...

Mónica se sonrojo demasiado, traía la cara tan roja como un tomate.

Mónica: Ay Camilo, qué cosas dices.

Camilo: Solo digo la verdad, eres tan hermosa Moni.

Mónica: Bueno yo... estem...

Camilo se paró del sofá y se acercó a Mónica.

Camilo: -Te has puesto muy roja, te incómodo lo que te dije?- Le
sonrió.

Mónica: La verdad es que, no sé por qué tantos cumplidos de tu parte. 

Camilo se acercó más a Mónica, tanto que podía sentir su respiración.

Camilo: Tu mirada, esa luz en tus ojos siempre me ha llenado de paz, de tranquilidad.

Mónica y Camilo se miraron a los ojos fijamente de una manera muy especial, parecía como si en el mundo solo existieran ellos dos, sintieron una conexión muy fuerte, Camilo poco a poco fue acercando sus labios a los de ella y Mónica solo veía como los labios de Camilo estaban apunto de unirse a los de ella.  Camilo tomó la iniciativa y beso a Mónica, de una manera apasionada pero tierna a la vez, la tomó de la cintura y la apretó más a su cuerpo, Mónica sólo se dejó llevar... Los besos hacían sonidos, Camilo acariciaba la espalda de Mónica de arriba hacía abajo, casi podía sentir su piel, pues la blusa que ella traía era muy ligera, los besos subían de intensidad, que hacían que un calor entre ellos aumentara. Mónica al fin reacciono y quiso separarse de Camilo, pero Camilo la tenía con tantas fuerzas que Mónica no pudo, ella intento separar sus labios de los de él, pero el al sentirlo le comió más los labios, hasta que los dos se quedaron sin respiración y ella al fin pudo hablar.

Mónica: -Camilo, esto no está bien, no estuvo bien, fue un error. ¿Cómo te atreviste a besarme?- Le reclamó muy aletrada. -Ay, bueno mejor dicho ¿Cómo pudimos? Ya, Camilo sueltame- El seguía tomando a Mónica de la cintura con fuerza.

Camilo: Sólo sé que tenía ganas de besarte, y tu también, yo lo sentí en cada beso, y también pude sentir como te estremecías con mis caricias.

Mónica: ¿Te das cuenta lo que estas diciendo?

Camilo: Sí, si sé lo que acabo de decir, no estoy borracho, ni mucho menos drogado.

Mónica bajo la mirada, y Camilo aún tenía sus manos sobre la cintura de Mónica.

Camilo: Estoy en mis cinco sentidos, y sólo sé que me haces falta, te necesito, te extraño, me encantas.

Mónica alzó la mirada y estaba incrédula ante lo que acaba de escuchar.

Camilo: Por favor di algo, lo que sea.

Mónica: -No sé que decir, primero que nada sueltame- Camilo asintió con la cabeza y al fin la soltó. -Mira Camilo, el beso... tú... yo... yo estoy muy desconcertada, hasta hace unos meses tu estabas feliz y locamente enamorado de tu esposa, Diana. Y ahora, no entiendo. ¿Qué fue lo que pasó?-

Camilo: Eso ni yo mismo lo sé.

Mónica: -Claro, era de esperarlo. Sigues siendo un hombre confuso, incapaz de afrontar la realidad, pero no soy tu juguete, aquella “Moni” que conociste 20 años atrás murió- Le aclaró furiosa.

Camilo: Yo nunca te miré como un juguete, eres alguien muy especial para mi, siempre lo fuiste, pero desde que hubo un acercamiento entre tu y yo, te miré con otros ojos. Ya no te veía solo como mi secretaria, sino como mujer, y cuando hicimos el amor, esa conexión que tuvimos, lo que jamás había experimentado antes, me hizo sentir algo muy fuerte hacía ti, Moni, me gusto sentir tu piel sobre la mía.

Mónica: -BASTA CAMILO. calla, calla, callate ya por favor- Le dijo entre sollozos. -Eres un falso-

Camilo: ¿Por qué?

Mónica: Yo no pensé que volvería a hablar más sobre ese tema, pero creo que por algo pasan las cosas y quizá sea para cerrar definitivamente este ciclo. 

Camilo: -¿A qué te refieres?-
  Preguntó preocupado.

Mónica: Aquella tarde tu no me estabas haciendo el amor a mí.

Camilo abrió los ojos como dos platos, se puso blanco de la impresión, pues sospechó  inmediatamente que Mónica ya sabía que aquella vez la confundió con Diana, al hacer el amor.

Mónica: Recuerdas que esa tarde tu te sentías mal, se te bajó la presión, y te desmayaste en el elevador...

Camilo asintió con la cabeza.

Mónica: Ximena y yo te llevamos al departamento de Rafael, y Ximena te dio unas pastillas, supuestamente “Milagrosas” para que se te quitara ese dolor de cabeza tan fuerte y te ayudara con tu presión. 

Camilo: -Si, lo recuerdo a la perfección- Camilo continuaba blanco de la impresión.

Mónica: Cuando te dio el infarto, Ximena y yo estábamos en el hospital y Ximena se sintió mal, fuimos a la enfermería y ella sacó esas pastillas que te dio aquella vez, se las mostró a la Doctora, y la Doctora nos dijo que esas pastillas estaban descontinuadas, porque causaban efectos secundarios muy graves, como ALUCINACIONES.

Camilo se quedó sin palabras, después de lo que Mónica le había contado. 

Mónica: Camilo, lo que te digo es verdad, pero... pero tu ya lo sabías, te diste cuenta, lo supiste?...

Mi verdadero amor. Monilo❤ (Terminada).Donde viven las historias. Descúbrelo ahora