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Me sentía tan nervioso cada que daba un paso, visitar la casa de mi novio

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Me sentía tan nervioso cada que daba un paso, visitar la casa de mi novio. Aún nisiquiera asimilaba que esto era real y conocer el hogar de Taehyung obviamente me hacía sentir nervios y ansiedad. No quería arruinarlo, nisiquiera me arregle para la ocasión.

—Aquí es...—dijo deteniéndose frente a una casa descuidada. Las flores sembradas en el jardín estaban muertas y la pintura de la fachada estaba cayéndose.

Abrió la vieja reja y entramos caminando por la pequeña entrada hasta llegar a la puerta principal, a penas y Taehyung estaba dándole vuelta a la manija unos gritos provenientes nos sorprendieron.

—Mierda...—murmuró y suspiró.

Al entrar me sorprendí por la gran cantidad de botellas de licor regadas por doquier, el interior era oscuro y el olor a tabaco dominaba el lugar —¿Tae?— murmure jalándo la parte de su camisa que sobresalía.

—¿Esperabas algo mejor?— preguntó volteando a verme.

Sus brillantes ojos cafés ahora estaban apagados así que rápidamente negué con la cabeza. —No me interesa como luzca tu hogar.

Justo cuando él iba a decir algo, un hombre de cabellos negros y barba salió con una botella en la mano —¿Y este quién es?— preguntó en un tono demandante.

—Nadie que te importe— respondió Taehyung jalandome de la muñeca hacia otro pasillo.

—¡No me contestes así maldita sea!—gritó el hombre. —Eres igual que la prostituta de tu madre.

Entramos a una habitación del fondo y Taehyung cerró de un portazo colocando el seguro. De inmediato un silencio inundó nuestro alrededor.

—¿Vas a contarle a todos?— preguntó de pronto, sin mirarme.

—¿Qué?— pregunté confundido.

Él me miró y aventó su mochila al suelo. —Si. Seguramente le contarás a toda la escuela como vivo y como es mi padre.

—¡No tendría por qué!—respondí rápidamente y me acerqué tomándolo de la mano. —Jamás te ocasionaría un problema, me odiaría si por mi culpa todos comienzan a tratarte mal.

—Ah, es cierto... Me amas— murmuró soltando se y camino hasta un mueble que se encontraba ahí.

Asentí y apreté las cuerdas de mi mochila al ver como se quitaba el uniforme, desvíe la mirada cuando se quedó solamente en bóxers. Moví mis pies intentando pensar en otra cosa pero sentía mis mejillas calientes.

—Tenemos lo mismo, no sé por que te apenas. Mírame— demandó pero negué con la cabeza varias veces.

El comenzó a reírse y me aventó una camisa a la cara. —Ya me cambié, señor timidez.

Alce la mirada y en efecto ya tenía unos jeans de mezclilla y una polera negra, me quite la mochila y comencé a sacar mis libros —¿Qué no entiendes?

—Todo—respondió tirándose a la cama. —Ven aquí.

—Pero... Dijiste que necesitas estudiar— respondí sentándome en la orilla de la cama.

Lo oí bufar y de un momento a otro tiró de mi brazo haciendo que me acostara a su lado, me quedé inmóvil sin saber que hacer. Todo en esta habitación me hacía sentir nervioso.

—Tócame—susurró en mi oído.

Intenté levantarme pero me rodeo del cuello impidiéndomelo y comenzó a reírse. —¡Eres tan gracioso!

—Tae... No venimos a perder el tiempo, dijiste que...tenías que estudiar— murmuré contra su brazo y me retorcí sin éxito.

Movió su pie hasta colocarlo sobre mis piernas. —Ya cállate.

Suspiré y me quedé callado, no me gustaría hacerlo enojar de nuevo, desde entonces he tratado de no contradecirlo o hablar de más. Me gusta más cuando Taehyung es dulce y cariñoso conmigo.

Ni siquiera me di cuenta de cuenta de cuánto tiempo pasó, me desperté de golpe y asustado tomé mi mochila. Moví a Taehyung hasta que finalmente se despertó.

—Tae... Debo volver a mi casa, ¿Puedes acompañarme?, No conozco este lugar— dije nervioso ya que mis padres me matarían al llegar tan tarde.

Pero Taehyung me empujó haciendo que me cayera de la cama. —¡Vete solo!. No tengo tiempo para llevarte, ¡Quiero dormir!

Me mordí el labio intentando no llorar, por qué siempre soy un llorón y no quiero que Taehyung me vea así, tan patético. Así que salí de su casa y a pesar de escuchar gritos de sus padres discutir, salí corriendo. Además mi celular no tenía carga y si llamaba a mis padres de todas maneras me darían una gran reprimenda y no quería eso.

La calle estaba tan vacía y solitaria.

Sweet Lies| TAEJINDonde viven las historias. Descúbrelo ahora