Cada te amo, cada beso y cada caricia, todo fue una simple mentira. Y mientras yo sentía que me llevabas al cielo, en realidad me estabas hundiendo en el infierno.
➝ Errores de Ortografía y Narración.
➝Historia totalmente de mi autoría; Prohibida su...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Los asquerosos toques ardían, sentía que me quemaba cuando sus manos recorrían mi cuerpo. Mi ropa quedó destrozada y ni siquiera las lágrimas fueron suficientes, a pesar de que rogué, ellos continuaron.
Ataron mis manos con unas cuerdas sucias hasta que deje de sentir las muñecas y amarraron mi boca para que no intentará algo en su contra, no había más gritos, no podía. Con cada penetración la suciedad se iba marcando en mi piel y deje de pensar, solo había dolor.
Y sentimientos renconrosos.
—Joder. Estás malditamente bueno— jadeo uno de ellos golpeando con más fuerza y solo atiné a cerrar los ojos, el otro me atacaba de diferente forma.
Tenía ganas de vomitar.
Cuando pensé que se cansarían de mí, continuaron nuevamente. Turnandose para lastimarme de diferente forma.
"No, no, por favor". Ya no había nada que hacer, solo esperar a que se satisfacieran lo suficiente hasta dejarme. Estaba totalmente desecho, ellos hicieron lo que quisieron conmigo, mí mente quedó en blanco, ni siquiera pensar en Taehyung me hizo sentir un poco bien, él no vino, él me dejó. Aún a pesar de decirme que me cuidaría de todos.
"Yo te protegeré". Mentiroso.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Mi celular no paraba de sonar y lo azote lejos, entonces ante el sonido de estrellarse en la pared recordé que Jin había venido por mí, lo busque con la mirada pero estaba solo en la pequeña sala o lo que fuese, me levanté tirando de lado la droga y empuje la puerta frente a mí, estaba cerrada con fuerza.
—¡Jin!— grite. Tal vez se había ido a casa. Pero su ridículo suéter rojo estaba en el suelo. Así que una ansiedad extrema me invadió —¡Jin!— exclamé con más fuerza golpeando con más brusquedad la puerta.
Al cabo de unos minutos, el vendedor me abrió y note que estaba desnudo, trague en seco y entre levemente, quedando totalmente atónito ante la escena frente a mí.
Mi Jin se encontraba en esa sucia cama siendo tocado por otro tipo. Recorria con morbo cada parte de su cuerpo.
—¿Qué mierda?— murmuré sin poder salir del trance, sus manos estaban atadas y su cabeza totalmente hundida en la cama, su frágil cuerpo estaba totalmente marcado y no estaba luchando.
Me aventé hacia el tipo golpeándolo como pude, me sentía mareado y mi cuerpo pesaba, Jin no reaccionaba a pesar de tener los ojos abiertos parecía estar muerto pero aún respiraba —Jin...— lo abrace a mi cuerpo y estaba totalmente frío, los fluidos corporales escurrían por sus piernas de manera sucia.
Maldición, maldición.
—Tal vez puedan venir otro día— sonrió el tipo y salió de la habitación como si nada. Y no intente seguirlos, solo quería estar con Jin, con mi precioso pelinegro.
Le quite rápidamente las cuerdas y destape su boca, él tenía la mirada perdida —Jin... Por favor, perdóname, n-no quería que sucediera esto— lo abrace con fuerza y sentí sus manos débiles posarse en mi espalda.
Al tenerlo en mis brazos sentía que podía romperlo, rompí en llanto. Queriendo pensar que podría sanar su frágil cuerpo y permanecer en su dañado corazón. Por qué en el fondo solo era un terrible mentiroso y sabía perfectamente que Jin era mi único sustento, el único que me ama tal cual soy. El único que nunca me dejaría.
Y estaba a nada de perderlo.
Le coloque el suéter y unos pantalones que encontré tirados, lo subí a mí espalda y camine a casa, en donde debimos estar desde el principio. —Todo está bien, Jin. Confía en mí, ya nadie podrá hacerte daño.
—¿Ni siquiera tú?— murmuró suavemente.
Pero no respondí, por qué ni yo mismo confiaba en mí. Por qué no sabía lo que haría en unos cuantos días.