CAPITULO 7 - ANUNCIOS

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McGonagall no sabía si hacer un baile para la fiesta de Halloween o solo mantener el baile de navidad. La convivencia entre las diferentes casas después de la guerra aún era un poco áspera y uno de sus propósitos era eliminar casi en su totalidad esas rivalidades, por lo tanto generar espacios donde todos los jóvenes convivieran era muy importante.

Aunque era muy difícil mantener a un grupo de adolescentes en un mismo lugar sin evitar riñas, ella creía que había encontrado la solución y esperaba que resultara.

Anunciaría su decisión esa noche en el comedor.

Harry llevaba varios días viviendo en automático; asistía a sus clases, hacia los deberes, comía a sus horas y se concentraba en sus prácticas de quidditch, pero hablaba poco, casi no reía y siempre parecía estar en cualquier otra parte menos en el lugar que se encontraba su cuerpo. Era como el Harry después de la muerte de Dumbledore, y eso en la opinión de Hermione no era bueno ¿Qué podría ser tan grave como para que Harry adoptara de nuevo ese estado emocional tan deprimente?

Harry siempre le daba largas respecto a como se sentía, la verdad es que no estaba preparado para decir algunas cosas en voz alta.

Hermione siempre había imaginado otros escenarios para cuando el trauma post-guerra se presentara de nuevo por parte de Harry pero sin duda, este no era uno de ellos. Había esperado gritos, ira, cosas rotas, pero sin duda no había esperado miradas vacías y mucho menos lágrimas, pero eso era lo que Hermione encontró aquella tarde fría junto al lago.

Un Harry lloroso cubierto de pies a cabeza por una túnica de color negro escondido entre los arbustos le rompió el corazón. Sin saber muy bien que es lo que debía hacer, se sentó junto a él mientras rozaba su mano. Harry se sorprendió al verla e instintivamente se alejo, quería gritarle que se fuera pero solo sollozo aún más fuerte dejando que los brazos de su amiga lo envolvieran, como si de esa forma pudiera sanar las heridas que su amiga no conocía.

La curiosidad le picaba, pero Hermione pensó que quizá no era el momento para la preguntas.

Lo abrazo hasta que llegó la hora de la cena y solo quedaba un rastro seco de agua salada.



Cuando el banquete termino, los alumnos comenzaron a levantarse de sus lugares dispuestos a irse a dormir, cuando las puertas del comedor se cerraron con un gran estruendo.

-Les pido por favor que vuelvan a sus asientos- la voz de McGonagall- Tengo un anuncio para los alumnos  mayores. Los de primero segundo y tercero pueden retirarse.

Se escucharon bufidos, reclamos, uno que otro gritillo y murmullos sobre el misterioso anuncio del que nadie parecía tener idea.

-Como bien saben, la guerra nos dejos grandes pérdidas y heridas- un silencio abismal se sembró en todo el comedor- y algunas de ellas aún siguen abiertas, por lo que he considerado tomar medidas para que esas heridas dejen de doler- los murmullos no se hicieron esperar- ¡silencio, por favor! He considerado prudente organizar un baile de navidad aunque para asistir tendrán que cumplir con una condición, su pareja o el grupo de amigos con quien decidan asistir tendrán que ser de una casa diferente a la suya- los murmullos se convirtieron en reclamos y silbidos- No quiero reclamos, todos los alumnos de cuarto grado en adelante tendrán que asistir de manera obligatoria con su respectiva pareja o de lo contrario tendrán que atenerse a las consecuencias, ahora vayan a sus dormitorios.

Al salir del comedor, los murmullos se convirtieron en quejas a viva voz, aunque había otros que apoyaban la idea de McGonagall. Los alumnos de tercero parecían afligidos porque si no los invitaba alguien, no podrían asistir al baile.

Hermione iba prendida del brazo de Harry, temiendo que se le escapara, tenía preguntas que hacer y aunque Harry no lo admitiera él tenía algo que dejar salir.




🔹

En esta historia Sirius no esta muerto, es por eso que "el estado de Harry es parecido al que presentaba después de la muerte de Dumbledore"

El aroma del amor [Drarry] TERMINADAHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora