Siete

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Mis padres me acompañan en la mudanza

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Mis padres me acompañan en la mudanza. Aunque creo que la palabra «mudanza» queda larga ya que solo traigo una maleta conmigo.

Fue más simple de lo que imaginé ya que solo me entregaron las llaves de la nueva casa y me dieron un tour por esta.

El pago lo hice con el dinero que mis padres guardaron para mí cuando me graduara, así que puedo hacer con él lo que quiera.

—¿Estarás bien? —pregunta papá antes de tomar su abrigo. Por primera vez se ve honesto.

—Sí, descuida.

Les prometí invitarlos a tomar el té un día de estos, ya que hoy no pude servirles nada porque la casa es nueva.

Nos despedimos y los acompaño con el paraguas hasta su vehículo. En la mañana empezó a llover y desde entonces el día ha permanecido así.

Regreso a la casa guardo el paraguas en su lugar, luego cierro la puerta y me apoyo sobre esta. Por primera vez en la vida no sé que hacer con mi tiempo. Ahora no tengo nada por aprender ni un horario al cual seguir.

Decido vagar por la casa. Me siento vacía al no tener nada que hacer. ¿A eso se le llama aburrimiento?

Se escucha el timbre por toda la casa. Sé quien es aún antes de abrir la puerta. Luke me saluda y lo invito a entrar. 

—No puedo imaginarme como te sientes —es lo primero que dice.

—No sé que hacer, Luke. Me prepararon toda mi vida para ser una persona perfecta y ahora estoy aquí en el mundo imperfecto al que me enviaron —le explico mientras me siento en el sofá de la sala de estar.

—Apuesto a que ya extrañas estudiar —dice tomando asiento a mi lado.

—Más que a nada.

—¿Recuerdas que te tenía una sorpresa?

Asiento emocionada. Al fin podré distraerme del vacío que se está adueñando de mí.

—Te voy a llevar a una cita —dice con total normalidad.

—¿Como la de las películas?

—Sí, así podrás conocer a Inglaterra.

—Pero ahora está lloviendo —murmuro dirigiendo mi vista hacia la ventana. No creo que se puedan hacer muchas actividades con un día así.

—¿Quieres ir mañana? De todos modos hay cosas que se pueden hacer aquí.

—¿Cómo qué? Aún no he instalado el Internet, ni el teléfono y aún no he ido de compras.

—Entonces toma tu abrigo —ordena mientras se pone de pie—. Ven de compras conmigo.

—¿Recuerdas que nos enseñaron a hacer un presupuesto antes de gastar dinero? 

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