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Capítulo XXI
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Seth parecía ser el compañero ideal. Alguien que se ahorra, y guarda para si preguntas que podían no tener respuestas, o puede que las tuviera pero no de la forma que el quisiera oírlas.
Su sonrisa, de lado, estaba tallada en aquel rostro cobrizo durante todo el día. Sus ojos oscuros vigilaban cada actitud mía, cada movimiento, y en ellos pude ver que su curiosidad, por saber el porque había huido, brillaba con tanta claridad, que hacia que sus ojos se vieran más hermosos aún bajo la tenue luz de las velas que nos rodeaban.
La cena, al igual que el desayuno y el almuerzo, fue servida en la misma pequeña mesa, adornada solo para dos, tiernamente. Y fue devorada en aquel silencio que nos rodeaba a ambos, en el que no parábamos de mirarnos uno al otro, esperando que alguno decidiera preguntar o comentar algo que diera inicio a una charla o debate. Pero ninguno lo hizo. Y el silencio siguió siendo nuestro invitado colado, hasta que él decidió hablar, con cierto aire de orden.
-Dormirás en mi cama.- se colocó de pie y levanto ambos platos, colocándolos en el lavaplatos. Me quede mirándolo por unos minutos, tratando de no caer en el doble sentido que había encontrado en sus palabras, y despejándolas con un movimiento de mi cabeza.
-¿Qué hay de ti? ¿Dónde dormirás?- copie su acto y le pase los vasos, bandejas y cualquier otro utensilio que habíamos utilizado ambos.
-No te preocupes por mi.- abrió el grifo para comenzar a lavar. –Dormiré en el sofá que hay en la habitación.- me miro. –Es plegable.- sonrió. –Lo sacare para que tengas la habitación para ti y puedas tener algo de privacidad.
-No puedes hacer eso.- comencé a secar los platos que el lavaba y dejaba. –Si alguien decide hacerte una visita inesperada y ve que duermes aquí y en un sofá, creerán que hay alguien más. Y si descubren que estoy aquí, ambos estaremos metidos en un enorme lío.- comenzó a reír mientras seguía lavando. – ¡Y mas tú!- reí con el. – ¡No te rías!- lo golpee con el trapo y el salpico agua a mi rostro sin dejar de reír.
-¡Ya, ya, ya!- levanto sus manos en señal de rendición mientras yo secaba las gotas de mi rostro, riendo ambos. –Tienes razón.- sonrió. – ¿Qué propones?- pensé por unos minutos lo que iba a contestarle.
-Puedes quedarte en la habitación.- sonreí y deje el trapo a un costado, desviando mi mirada de el.
-¡No dejare que duermas en el sofá!- me miro fijo.
-Nunca dije que dormiría en el sofá.- sonreí. –Solo digo que puedes quedarte en la habitación y dormir en el sofá como deseas y quieres.- cerré el grifo mientras lo miraba por sobre mi hombro izquierdo.
-¡Bien!- cruzo sus brazos por sobre su pecho, sonriendo satisfactoriamente ante mi derrota.
-¡Bien!- imite su postura y sus gestos, y el rió. Ambos lo hicimos.
Luego de unos minutos de risas y de haber terminado de lavar y acomodar todo, me guío con una vela hasta la habitación; la deposito en un mueble y se giro hacia el armario para sacar mantas y frazadas, colocándolas sobre la cama, mientras yo acomodaba y separaba algunas almohadas para el.
Nada parecía demostrar que éramos unos desconocidos apunto de compartir una habitación. El no mostraba incomodidad alguna, ni nerviosismo, ni nada por el estilo. Y yo…estaba cómoda… extraño ¿no?
-Creo que necesitaras otra ropa para dormir.- me miro de reojo, sonriendo mientras se enderezaba y salía de la habitación.
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【MONSTRUO】
Fanfiction⚜El primer requisito de la inmortalidad es la muerte.⚜ Twilight Fanfic. Oc Post Amanecer Continuación; todos los créditos a su autora original. |SIN EDITAR|
