Siete años más tarde
Más que lluvia era humedad en el ambiente. Mojaba las hojas de los eucaliptos y de allí chorreaba hasta el suelo. La mayoría de la gente que estaba alrededor de la tumba abierta se cobijaba bajo los paraguas.
Derek no se daba cuenta de la humedad. Le daba un toque de irrealidad a un día que ya lo era de por sí. Seguía firme, con la mirada al frente. El cuello del uniforme le apretaba y le resultaba difícil respirar. Parpadeó varias veces para calmar el escozor que sentía en los ojos.
No podía mirar el oscuro ataúd de madera brillante y húmeda. Tampoco la tumba abierta donde pronto descansaría ese ataúd. Eso podría transformarlo todo en real. Dentro de un minuto se despertaría y se encontraría con que Mike no estaba muerto en realidad, que ese no era su funeral. En realidad no creía que eso fuera a suceder.
No tenía que volver la cabeza para ver a los hombres que lo flaqueaban, todos ellos de uniforme, firmes y respetuosos por el compañero desaparecido. No importaba que Mike hubiera dejado el cuerpo hacía unos veinte años. Había permanecido activo como voluntario y tenía muchos amigos en él. La formalidad de los hombres uniformados se añadía a la sensación de
irrealidad. Nada de todo aquello parecía real, en especial a Stiles. Miró al otro lado de la tumba, donde estaba el , rodeado por todos los vecinos
y amigos que habían ido a presentar sus últimos respetos a Mike. Era la primera vez que lo veía desde hacía casi dos años. Si alguna vez había pensado que su belleza se debía más a su imaginación que a la realidad, tenía la verdad delante. Llevaba un traje sencillo bajo un abrigo negro y parecía una madonna del
renacimiento. Todo en el era blanco y negro. El cabello y el abrigo negros y el rostro sin nada de color. Como si se diera cuenta de que él lo estaba mirando, el lo miró también. Incluso a esa distancia, Derek se dio cuenta del dolor que reflejaban sus ojos cafes. Él apartó la mirada. Su dolor lo hacía todo más real.
Se dio cuenta de que el sacerdote había dejado de hablar. Nadie se movió mientras el ataúd fue bajado lentamente a la tumba. Derek lo vio desaparecer, todavía sin permitirse a sí mismo creer en la realidad de lo que estaba sucediendo. Stiles dio un paso adelante y tomó un puñado de tierra, sujetándolo por un momento, como si lo quisiera llenar de amor y luego abrió el puño. La tierra golpeó la madera de una forma apagada.
Sintiéndose como en un sueño, Derek se acercó a la tumba hasta que estuvo al lado de el. Miró hacia abajo y vio la mancha de tierra que era la ofrenda de Stiles. Él hizo lo mismo. Eso le recordó a Mike trabajando en el jardín.-La tierra es lo único que permanece, Derek. Seguirá aquí mucho tiempo después de que tú y yo estemos en el olvido -le había dicho entonces. La tierra que arrojó en la tumba se mezcló con la de Stiles como una última ofrenda a un hombre al que habían amado los dos. A su lado, Stiles se llevó una mano a la boca para contener un sollozo. Derek le
pasó un brazo sobre los hombros y el se apoyó en él. Se quedaron mirando al ataúd un momento más, como si no quisieran romper ese último lazo. El sacerdote murmuró una oración final con voz solemne.
El sacerdote los acompañó en el coche hasta la casa de Mike. Éste no había sido una persona que frecuentara demasiado las iglesias, pero el sacerdote y él habían sido buenos amigos. Nadie dijo nada durante el trayecto. Parecía que no tenían nada que decirse. La casa estaba llena de gente, pero parecía vacía sin Mike. Había dejado un hueco que no podía ser rellenado por los amigos que habían llegado a ofrecer sus condolencias.
Derek seguía con la mirada a Stiles donde quiera que el fuera, necesitaba saber que el estaba allí. La gente hablaba, al principio en voz baja, pero luego fueron haciéndolo en un
tono normal. De vez en cuando, una carcajada ocasional celebraba alguna de las anécdotas en que se había visto envuelto Mike a lo largo de su vida. Así era como debía de ser. No habría nada que Mike hubiera odiado más que todo el mundo estuviera llorando.
Derek se obligó a sonreír en los momentos apropiados, pero su dolor era demasiado profundo como para dejar sitio a la nostalgia. Se sorprendió algunas veces mirando a la puerta, como si esperara ver a Mike allí, sonriendo, diciéndoles que sólo había sido una broma. La gente empezó a marcharse al oscurecer. Cuando la puerta se cerró tras el
último invitado, Derek se dejó caer contra ella. Un ruido en el salón le recordó que no estaba solo.
Stiles¿Qué le iba a decir? Se había marchado a Inglaterra nada más dejar la universidad y se había puesto a cuidar a los hijos de una familia americana. Dos años. Era mucho tiempo. Se separó de la puerta y se dirigió al salón. Stiles estaba amontonando platos, parecía muy cansado. Derek recordó que acababa de llegar de Inglaterra esa misma mañana. -Deja eso. El dio un salto cuando lo oyó. Lo miró y luego volvió a apartar la mirada. -Sólo voy a llevarlos a la cocina. -No pasará nada porque se queden ahí hasta mañana. Pareces agotado. -Prefiero quitarlos de en medio -dijo el y continuó apilándolos. Derek suspiró y se puso a ayudarlo. Estuvieron trabajando un rato sin hablar. ¿Tienes hambre? le preguntó luego Stiles. Mucha gente ha traído comida. No, gracias, ¿por qué no te sientas y hago un poco de té? ¿Sigues bebiendo té? Stiles cerró la puerta del frigorífico y le dedicó una media sonrisa. -Sí. ¿Y tú sigues pensando que sabe igual que el agua del baño? -Sí, pero no tengo energía para nada más fuerte ahora. Ninguno de los dos parecía tener nada que decirse mientras se calentaba el
agua. Luego, Derek llevó la bandeja al salón y la dejó en el suelo, cerca del sofá. Mientras Stiles servía el té, el preparó el fuego en la chimenea. -¿Qué tal por Inglaterra? -Me lo pasé muy bien con los niños de los Fairfield. Eran muy traviesos, pero
divertidos. -¿Llegaste a ver todo lo que querías? Cuando te marchaste, pensabas recorrer toda Europa. -No llegué a tanto, pero viajé un poco. Muy bien. Me alegro de que no te pasaras todo el tiempo encerrada en un aula.
-No, no lo hice. -¿Qué tal te va a ti la vida de policía? He oído que van a ascenderte -dijo el,
tratando de parecer tranquilo. Bueno, me lo creeré cuando suceda. No me escribiste demasiado. Él se encogió de hombros, incómodo. No se me da muy bien eso de escribir. Además, ¿qué le podía haber escrito? No le podía contar cómo se sentía en
realidad. Ni siquiera él estaba muy seguro. No lo sabía desde el veraneo en que él cumplió los dieciocho. Así que se había pasado el tiempo temiendo que llegara el día en que el le escribiera diciéndole que había encontrado a un hombre maravilloso con el que quería casarse. -Mike siempre me mantenía informado de lo que estabas haciendo -le dijo
el, pero se detuvo de repente, dándose cuenta de lo que acababa de decir-. Supongo que ahora escribirás tú, ¿no? -Supongo. Derek se quedó mirando al fuego tristemente. La ausencia de Mike se hizo súbitamente presente en la habitación. Ya no era posible seguirla ignorando. -¿Se lo has hecho saber a su hijo? Derek se encogió de hombros y se tomó lo que quedaba de té antes de ir a por la botella de whisky que Mike tenía siempre debajo de la librería. Se sirvió un buen trago antes de volverse y mirar a Stiles de nuevo.Le envié un telegrama a su última dirección, pero no sé si le llegó. Era en un lugar del Oriente Medio. -¿Se llegaron a hablar? Mike me dijo una vez que estaba pensando en escribirle. No creo que lo hiciera. No sé exactamente lo que pasó entre ellos, pero Michael no ha pasado por esta casa desde hace por lo menos veinte años. Derek hizo una pausa y le dio un buen trago al whisky. Debía haber venido. Stiles asintió. Tal vez pensó que había más tiempo. Derek lo observó mientras el miraba al
fuego, preguntándose cómo sería
posible que cada año que pasaba estuviera más guapo. Su rostro era como una escultura de porcelana, iluminando por el cafe profundo de sus ojos y el coral de su boca.
Luego pasó la mirada por su garganta,
Recordó la forma en que su boca se había moldeado a la suya tan perfectamente. Seis años no habían borrado nada ese recuerdo. Seis años no habían alterado la necesidad.
¿Qué te pasa, Derek?
¿Qué le pasó realmente a Mike? Derek apretó el vaso entre los dedos. Ya te lo dije cuando te llamé a Inglaterra. Lo único que me dijiste es que le dispararon. ¿Y no es suficiente? Terminó el whisky y se sirvió otro, agradeciendo tener esa excusa para poder darle la espalda. Necesito saber lo que pasó en realidad. Déjalo estar. Ya sabes bastante. Si el advirtió la tensión que había en su voz, la ignoró. -Quiero saber toda la verdad. Lo quiero saber todo, Derek.
-¡Muy bien! -le dijo él volviéndose rápidamente y derramándose parte del whisky en la mano-. Muy bien. ¿Quieres saberlo todo? ¿Por dónde empiezo? ¿Quieres saber cómo me sentí cuando entré y vi a Mike en el suelo, en medio de un charco de sangre y con los ojos abiertos? ¿Quieres saber cuántas veces le dispararon, el tiempo que debió de tardar en morir y el dolor que debió de sufrir? ¿Es eso lo que quieres saber? Derek se calló. Respiró profundamente y recuperó el control de sí mismo, luchando contra la ira que lo impulsaba a levantarse y romperlo todo sólo por sentir la satisfacción de oír cómo se rompía. Stiles estaba sentado muy tenso en su silla, con la mirada fija en él, con un poco de miedo. Fue ese miedo el que lo ayudó a recuperar el control. Él nunca había querido que Stiles lo mirara con miedo. Le recordaba demasiadas cosas de su infancia que no quería recordar en absoluto. -Lo siento. Se dejó caer en una silla y apoyó los codos en las rodillas. -Está bien. No debía habértelo preguntado. -No, tienes todo el derecho a preguntar. Yo no debía haber explotado así. Han sido unos días muy duros -le dijo él, cerrando los ojos y apoyando la cabeza en las manos.
-¿Lo encontraste tú? -Sí. El asesino disparó la alarma del almacén a la salida. Mike la tenía preparada para que sonara aquí y en la comisaría de policía. Yo mandé allí a la policía, pero ya había muerto. -Derek ya sé que te hace daño, pero de verdad quiero saber lo que pasó. -¿Por qué? ¿No es suficiente con que esté muerto? -Desde que llamaste, me he estado imaginando lo que pasó. No puedes
contarme ya nada peor que eso. Él no dijo nada durante un largo rato. Había estado protegiéndolo durante
demasiado tiempo y le resultaba difícil no hacerlo ahora. Lo miró y se dio cuenta de que ya era hora de apartar esa imagen de niño que tenía de el. El niño que había necesitado de su protección ya había desaparecido. El hombre que estaba sentado a su lado se merecía ser tratado como un adulto. -El coche de Mike no funcionaba. Yo tenía el día libre, así que le dejé el mío.
Yo tenía cosas que quería hacer en la moto y Mike me dejó que usara el garaje. Estaba haciendo café cuando sonó la alarma. Todavía no había empezado a desmontar la moto, así que me subí en ella y llegué al almacén en un tiempo récord. Ni siquiera recuerdo en lo que iba pensando. Sabía que Mike debía de estar en el almacén. Creo que pensé que, tal vez, la había disparado él mismo. Me imaginé en lo avergonzado que se iba a quedar cuando me viera aparecer a mí y a todos los policías sólo por un error.
Derek se detuvo un momento y tomó aire. -Yo no estaba muy preocupado. Incluso si se trataba de un ladrón, Mike podía arreglárselas por sí mismo. Tenía una pistola bajo la caja y, además, podía salir de cualquier situación. No debían de haber pasado más de cinco o seis minutos desde que sonó la alarma cuando yo llegué al almacén. Tomé mi revólver por si acaso. Llamé a Mike, pero no me contestó. La puerta estaba abierta y la alarma estaba sonando lo suficiente como para despertar a cualquiera, pero Mike no me contestaba. Se quedó mirando un momento al fuego, como si estuviera viendo de nuevo la
escena y continuó. -Supongo que fue entonces cuando empecé a pensar que algo iba mal. Me acerqué sigilosamente a la puerta. Se mordió el labio inferior y siguió hablando. -Mike estaba en el suelo, delante del mostrador. No había nadie más en el
almacén. Me di cuenta de que estaba muerto. Pero no me lo podía creer. Traté de hacerle la respiración artificial, pero era demasiado tarde. Ni siquiera oí cómo llegaban los coches de policía. Finalmente, ellos me separaron de él. Tenía las manos llenas de sangre. De la sangre de Mike.
Derek se levantó y se pasó los dedos por el cabello. -Debía de acabar de abrir el almacén. Quien fuera lo alcanzó por detrás y le
disparó con un 357. Le vació el cargador. Stiles se llevó las manos a la boca. Le temblaban los dedos. -Debió... debió de morir instantáneamente. -Vivió por lo menos un minuto o dos más. Se las arregló de alguna forma para
sacar su cartera. -¿Su cartera? ¿Para qué? Derek se encogió de hombros. -No lo sé. No había nada raro en ella. Unas fotos, el carnet de conducir y unos treinta dólares. Nada especial. ¿Tienes alguna idea de quién pudo hacerlo? -No. No robaron nada. No hay huellas dactilares. Ningún motivo. Parece como si fuera solo un acto de violencia gratuita. ¡Maldita sea! Tomó entonces el vaso y lo arrojó violentamente a la chimenea, donde se estrelló. Ese pequeño acto de violencia no logró calmarle el dolor. Se quedó mirando la
chimenea y pasó un largo rato antes de que volviera a mirar de nuevo a Stiles. El estaba sentado muy quieto, con las manos en el regazo, mirando también el fuego. La luz de las llamas se reflejó en una lágrima solitaria que resbaló por su mejilla. -Creo que me voy a ir a dormir. Ha sido un día muy largo -le dijo el. Derek lo vio marcharse, sintiendo el peso de su dolor como si fuera propio. Había muchas cosas entre ellos. Se preguntó si el todavía pensaba en esa
calurosa tarde de verano, cuando todo había cambiado. ¿O lo habría olvidado? Él querría ir a el abrazarlo y decirle que todo iba a ir bien, que él haría que así fuera. Pero no podía hacerlo. No podía evitarle ese dolor. Oyó cómo el subía las escaleras, sabiendo que se iba a llorar a su habitación y se sintió impotente para consolarlo. No había nada que él pudiera decir o hacer que cambiara el hecho de que Mike hubiera desaparecido. Fue por Mike por lo que Derek había terminado como policía, en vez de como un delincuente. Stiles había podido ir a la universidad y los dos habían tenido la seguridad de un hogar. Y en un momento de violencia, todo había desaparecido.
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JUNTOS PARA SIEMPRE { STEREK}
RomanceStiles Stilinski era lo más importante de su vida En el mismo instante en que fijó su mirada en aquel pálido y bonito niño, Derek Hale supo cuál era la razón de su vida: proteger a Stiles, Para ello, Derek tuvo que escaparse de su casa. Fue una...
