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Un día antes de la depuración.

A

l terminar las clases, Jimin recogió sus cosas con calma y se dispuso a regresar a casa caminando. Ya había memorizado parte del trayecto y el aire fresco de la tarde le resultaba agradable. Sin embargo, justo cuando salía por la puerta principal del edificio, una mano grande y firme se posó sobre su hombro, deteniéndolo.

—¿Pero qué...?

Giró rápidamente, solo para encontrarse con la sonrisa ladeada de Jungkook, esa que parecía tener el poder de alterar el ritmo de su corazón.

—Te llevo a casa —dijo el castaño con naturalidad, como si fuera lo más obvio del mundo.

—No es necesario, Kook —respondió Jimin, algo incómodo pero sin querer sonar grosero.

—Vamos, no te hagas del rogar. Es peligroso para ti ir solo.

—¿Y solo para mí? —replicó Jimin, alzando una ceja con escepticismo.

—Sí —respondió Jungkook con una sonrisa aún más amplia, como si supiera algo que Jimin no.

Jimin dudó unos segundos, pero finalmente aceptó con un suspiro resignado. Jungkook, encantado, tomó su mano con firmeza y lo guió con entusiasmo hacia el estacionamiento. Jimin no se resistió, pero el contacto lo dejó con la piel ligeramente erizada y las mejillas más cálidas de lo normal.

Cuando llegaron al estacionamiento, Jimin se detuvo de golpe, con los ojos bien abiertos.

Frente a ellos había una motocicleta negra, reluciente, de diseño deportivo. El chasis brillaba bajo la luz del sol, y el rugido del motor al encenderla lo hizo estremecer.

 El chasis brillaba bajo la luz del sol, y el rugido del motor al encenderla lo hizo estremecer

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—¿Esa... es tuya? —preguntó con la boca entreabierta.

—Claro. ¿Qué esperabas? ¿Una bicicleta? —bromeó Jungkook, pasándole un casco.

Jimin lo tomó con torpeza, aún impresionado.

—No sé... algo menos intimidante.

—Tranquilo —dijo Jungkook mientras se subía con facilidad—. Solo agárrate fuerte de mí y no mires hacia abajo.

ahora vamos, que tus padres deben de estar preocupados —dijo Jungkook mientras se acomodaba los guantes sobre la moto.

Jimin bajó la mirada de inmediato, y su voz sonó más baja de lo habitual.

—Y-yo no tengo padres...

Jungkook se congeló por un segundo, arrepentido de inmediato.

—Oh, maldición. Perdón, yo... no quise...

—No me gusta que la gente sienta lástima por mí —lo interrumpió Jimin con un tono firme, aunque su tristeza era evidente—. Pero no te preocupes, no estoy solo. Mi hermano es como mi mamá y papá juntos.

PURGA (kookmin)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora