Que pasa si una depuración en el país se sale de control, haciendo que dure días....
Un chico se muda a Estados Unidos para estudiar sin saber lo que ocurrirá dos días después de que se mudó.
-tienes dos opciones,matas o te matan-
-jikook
-acción
-a...
Personas rodeaban la tienda y pronto entrarían a matarlos.
-¡Namjoon, llévalos a la parte de atrás! Si llega la camioneta, vete con ellos -ordenó Jungkook, apretando los dientes.
-Está bien...
-¡No te voy a dejar! -gritó Jimin.
-¡Haz caso, Jimin!
Namjoon tomó a ambos y los llevó a la parte trasera de la tienda, donde una pequeña ventana les permitía vigilar si la camioneta llegaba.
Mientras tanto, Jungkook se preparaba. Sabía que no faltaba mucho. De pronto, la puerta de cristal se rompió con un estruendo. Se colocó la máscara.
Uno por uno, los intrusos comenzaron a caer. A unos los apuñalaba sin piedad, a otros les rompía el cuello con brutal precisión. Nadie alcanzó a usar sus armas. La velocidad de Jungkook era inhumana.
Pero más gente seguía llegando.
-Joder... ¿no se cansan?
Recogió todas las armas que pudo encontrar y corrió hacia la parte trasera de la tienda. Al abrir la puerta, vio cómo la camioneta arrancaba.
-¡J-Jungkook! ¡Es Jungkook! ¡Espera! -gritaba Jimin desde la parte trasera del vehículo, golpeando la ventana.
-Joder niño, has estado gritando eso desde que subimos... -gruñó una voz.
-¡Para, Taehyung! -interrumpió Namjoon, con firmeza.
El susodicho frenó la camioneta de forma brusca, los nervios a flor de piel. Afuera, la gente se mataba sin piedad, como bestias desatadas.
-¡Por el amor de Dios, no sé qué voy a hacer con ese maldito loco! -gruñó mientras bajaba del vehículo otro chico -. ¡¡¡CORRE, IMBÉCIL!!!
Jungkook no lo pensó dos veces. Corrió tan rápido como pudo mientras el chico que le gritaba lo cubría con una MP5K, disparando certeramente a las cabezas de quienes intentaban acercarse.
Jungkook llegó a la camioneta y subió de un salto, jadeando, seguido del otro chico.
-¡Ya, ya, arranca! -dijo mientras se dejaba caer en el asiento trasero.
No había tiempo para observar los nuevos rostros. Cada calle por la que pasaban era un infierno: cuerpos tirados, fuego, gritos... Jin no podía ni mirar por la ventana. Era cierto. La ciudad se había convertido en una purga sin ley, sin reglas, sin esperanza.
-¿A-adónde vamos? -preguntó Jimin, con la voz temblorosa.
-A las afueras de la ciudad. Hay un bosque donde Taehyung tiene una casa. Ahí no hay nadie -respondió Jungkook con la mirada fija en el suelo.
-Antes tenemos que buscar comida y gasolina -agregó Taehyung desde el asiento del copiloto.
-Hay que darnos prisa... Esto va a empeorar -dijo otra voz, seria. El chico que sostenía la MP5K
-Yoongi, agradecemos tu actitud positiva -sonrió Namjoon, con sarcasmo, intentando aligerar el ambiente.
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