12

4.2K 381 166
                                        

Todo ya era más tranquilo. Los árboles comenzaron a rodearlos, altos y silenciosos, como si los observaran. La tensión en sus cuerpos empezaba a relajarse. El final del trayecto estaba cerca… muy cerca.

—Ya casi llegamos… —murmuró Taehyung, rompiendo el silencio mientras miraba por la ventana—. Hoseok, ¿por qué no nos cuentas algo de ti? Para despejar la cabeza…

—¿Algo como qué? —respondió Hoseok con las manos firmes en el volante.

—No sé… ¿Qué hay de tus padres?

Hubo un silencio tenso por unos segundos. Hoseok soltó un leve suspiro, sin apartar la vista del camino.

—Cuando tenía doce años viví mi primera depuración —empezó, con una voz seca, sin emoción—. Vi cómo asesinaban a mi madre… un hombre enmascarado le destrozó el cráneo con un martillo frente a mí.

Todos en la camioneta guardaron silencio. Ni siquiera el viento se atrevía a colarse por las rendijas.

—Pero eso no fue lo peor —continuó—. Lo verdaderamente atroz fue encontrar esa misma máscara… en el cobertizo de mi padre.

Taehyung lo miró sorprendido, su garganta se cerró. Hoseok sonrió con tristeza.

—Así que lo maté. Y escapé. Terminé aquí... con ustedes.

El silencio volvió a reinar, denso, pesado. Nadie sabía qué decir.

—No sé qué decir… —murmuró Taehyung con sinceridad.

—No tienes que decir nada —respondió Hoseok, sin rastro de amargura, solo con la resignación de alguien que ya había llorado demasiado por el pasado.

Pasaron cinco horas más. Cinco horas de caminos largos, silencios compartidos y miradas perdidas en el bosque. Hasta que por fin, la casa apareció entre los árboles, solitaria pero imponente, como una promesa y una advertencia al mismo tiempo.

 Hasta que por fin, la casa apareció entre los árboles, solitaria pero imponente, como una promesa y una advertencia al mismo tiempo

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

—¿Es... aquí? —preguntó Jimin, deteniéndose frente a la enorme casa, con los ojos abiertos por la sorpresa. Sus dedos se apretaron entre sí, nerviosos.

—Sí —respondió Taehyung, sin mirarlo, observando la entrada con la serenidad de quien conoce el refugio.

—Pensé que sería... menos lujoso —murmuró Jimin, mirando las grandes ventanas y los detalles que parecían sacados de una revista. Se sentía fuera de lugar.

—Gracias a mí no vas a dormir en el piso esta vez —respondió Taehyung con una sonrisa en el borde de los labios.

—G-gracias... —susurró Jimin, bajando la cabeza, con un leve rubor en las mejillas.

—Hay que entrar. Y revisar lo que está pasando en la ciudad —intervino Jungkook, con el ceño fruncido.

—¿Como si no existieran los medios de comunicación? —preguntó Jimin, cruzando los brazos.

PURGA (kookmin)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora