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Un día antes de la depuración

El aroma del café recién hecho y el suave chisporroteo de la sartén llenaban la pequeña cocina. Taehyung se movía con delicadeza, preparando el desayuno para él y Jungkook. El ambiente era cálido, casi íntimo, como si en ese rincón del mundo el tiempo transcurriera más despacio.

Entonces, Jungkook apareció en el umbral. Su cabello aún goteaba, algunas gotas resbalaban por su cuello, y la camisa pegada le marcaba el pecho. Taehyung se quedó sin aliento por un segundo. Verlo así, tan real y tan cerca, aceleraba su corazón de una manera que no lograba controlar.

—Jungkook, siéntate… preparé el desayuno —dijo con una sonrisa suave, aunque sus manos temblaban levemente sobre la mesa.

Pero el menor no se movió hacia la silla. En cambio, bajó la mirada con una expresión vacilante.

—Tengo que irme, TaeTae… Voy a ver a Jiminie —murmuró con una sonrisa tímida.

El nombre resonó en la cabeza de Taehyung como una campana lejana, pero ensordecedora. La sonrisa se le borró poco a poco, sustituida por una sombra de dolor que intentó disimular.

—¿Te gusta ese chico...? —preguntó en voz baja, forzándose a mirar a los ojos de Jungkook, aunque su corazón dolía con cada palabra.

Jungkook asintió, y sus ojos se iluminaron con una ternura que a Taehyung lo hizo temblar aún más.

—Sí… Dios, Tae, es tan hermoso. Me hace sentir cálido. Llenó un espacio que ni siquiera sabía que estaba vacío. Con él todo parece... más fácil.

Taehyung tragó saliva. Sentía que algo se le desgarraba por dentro. Aun así, no podía dejar de mirarlo, como si quisiera grabarse cada detalle antes de que se fuera.

—Yo pensé que… —empezó a decir, pero su voz se apagó en el aire.

Jungkook se acercó un poco y, con una mirada suave, le susurró:

—Tú también lo llenas, Tae. Pero... es diferente.

Tomó sus cosas con calma, como si no quisiera hacer más daño. Taehyung lo observó sin decir nada durante unos segundos, hasta que, con una sonrisa que intentaba parecer genuina, preguntó:

—¿Entonces... te espero para cenar?

Jungkook asintió con dulzura, y sonrió antes de girarse hacia la puerta.

—Claro.

Y se fue.

La cocina quedó en silencio, con el desayuno servido y el corazón de Taehyung latiendo en soledad, acompañado solo por el eco de palabras que ojalá nunca hubiera tenido que escuchar.

____________

La cena que Taehyung había preparado con tanto esmero seguía intacta sobre la mesa. Los platos estaban fríos, y las velas que había encendido horas antes se habían consumido por completo. Todo su esfuerzo, todo su amor, se quedó ahí... olvidado, como él.

La preocupación le carcomía el pecho. Ya eran más de las nueve de la noche y Jungkook no daba señales de vida. Taehyung estaba a punto de salir a buscarlo, con el corazón acelerado y la garganta cerrada por la ansiedad, cuando la puerta del departamento se abrió.

PURGA (kookmin)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora