La camioneta avanzaba en silencio por las calles vacías, iluminadas apenas por las luces de neón moribundas y los faros del vehículo. Afuera, la ciudad dormía… o fingía hacerlo. Dentro, cada respiración parecía un recordatorio de que algo estaba por venir.
Jimin miraba por la ventana, con la frente apoyada en el vidrio empañado. Sus ojos seguían el paisaje oscuro con una mezcla de incertidumbre y desconexión. El silencio le resultaba ajeno, como si fuera la calma antes de una tormenta.
¿Por qué todo está tan tranquilo?
La voz de Taehyung rompió finalmente el aire denso del vehículo:
—Cuando crucemos los límites de la ciudad, debemos estar atentos. Salir durante una depuración no está permitido. Si nos descubren… no nos van a perdonar.
Hoseok resopló, nervioso.
—¿Joder, en serio vamos a hacer esto?
Yoongi giró bruscamente desde su asiento delantero, visiblemente molesto.
—Niño, si no quieres hacerlo, quédate. A ver cuánto sobrevives solo en esta maldita ciudad.
—¿¡Por qué carajo te enojas así!? —le espetó Hoseok, levantando la voz.
—Porque no estoy de humor para soportar los berrinches de un mocoso como tú —gruñó Yoongi, con los ojos encendidos de rabia contenida.
—¡Basta los dos! —la voz de Namjoon tronó como un relámpago, haciendo temblar el interior de la camioneta—. ¡Los únicos niños aquí son ustedes! ¡Maldición, estamos en medio de una depuración y se ponen a pelear como si esto fuera un maldito recreo!
El grito de Namjoon fue tan potente que todos enmudecieron al instante. Incluso el motor parecía haberse callado por respeto.
Todos… menos Jimin.
Él seguía mirando por la ventana, como si su mente estuviera atrapada en otro lugar, en otro tiempo. No escuchó los gritos, ni sintió las miradas. Su burbuja de silencio se mantuvo intacta…
Hasta que la camioneta se detuvo.
El sonido seco de las puertas al abrirse, el chasquido metálico de las armas siendo cargadas y el crujido de las botas al tocar el asfalto helado lo arrancaron de su trance. Levantó la mirada justo a tiempo para ver cómo todos bajaban de la camioneta con máscaras puestas y el rostro cubierto por una determinación que helaba la sangre.
Jimin tragó saliva.
La burbuja se rompió.
Y ahora… estaba en medio del infierno.
—¡Jimin, corre! —la voz de Jungkook cortó el aire como un disparo.
Jimin obedeció sin dudar. Apenas puso un pie fuera de la camioneta, su estómago se revolvió al ver el espeluznante panorama frente a él: cuerpos esparcidos por el suelo, algunos descuartizados, otros con el cuello roto, balas en la cabeza... Un silencio aterrador colmaba el lugar.
Mientras tanto, Taehyung llenaba el tanque de la camioneta con gasolina, echando también varios botes más con mano firme. La mayoría de sus amigos cubrían su espalda, pero notó con preocupación que faltaban dos.
—¿Jimin? —la voz de Jungkook lo sacó de su ensimismamiento.
Jimin había entrado a la mini tienda que estaba al lado, sus ojos recorriendo con nostalgia y tristeza los estantes con productos ordinarios, tan alejados de la violencia que lo rodeaba.
—Juro que lo mataré —apretó la mandíbula con furia contenida.
—¿Eh? —Jungkook dio un paso hacia él, confundido.
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PURGA (kookmin)
FanfictionQue pasa si una depuración en el país se sale de control, haciendo que dure días.... Un chico se muda a Estados Unidos para estudiar sin saber lo que ocurrirá dos días después de que se mudó. -tienes dos opciones,matas o te matan- -jikook -acción -a...
