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—Jimin... —la voz de la enfermera irrumpió suavemente en la habitación.

—¿Sí? —respondió él, aún mirando por la ventana.

—Buenas noticias... Podrás irte a casa mañana —dijo con una sonrisa—. Solo tendrás que tomar todas las precauciones para que tu bebé esté sano y salvo.

—Entiendo —asintió Jimin con voz débil.

—Eres muy valiente —agregó ella antes de salir, dejando la puerta entreabierta.

Jimin siguió mirando hacia la calle desde la ventana. Afuera, las autoridades y forenses recogían cuerpos y limpiaban las calles, marcando el fin de aquella terrible depuración.

—¿En serio se acabó todo? —murmuró para sí mismo, cerrando los ojos.

El cansancio lo venció, y cayó dormido, aunque con miedo a sus propios sueños. Apenas los cerró, imágenes vagas de todo lo ocurrido comenzaron a pasar por su mente. Un grito ahogado escapó de sus labios y se incorporó de golpe, con lágrimas en los ojos.

—Jin… Jungkook… —sollozó—. ¡Vuelvan!

No pudo dormir hasta que el sol ya estaba alto, cuando un suave golpeteo en la puerta lo sobresaltó.

—¿Jimin? —preguntó una voz conocida.

—¿Taehyung? —respondió con sorpresa.

—Sí, soy yo —sonrió él al entrar.

Jimin fijó la mirada en el cabello castaño de Taehyung.

—Tu cabello… ¿qué pasó contigo?

—Un cambio de look nunca va mal —bromeó Taehyung, haciendo una mueca triste al notar la expresión apagada de Jimin.

—Sí... —murmuró Jimin.

—¿Estás listo para ir a casa? —preguntó con suavidad.

—Sí —respondió él, con una mezcla de esperanza y tristeza.

Taehyung observó los ojos sombríos de Jimin, esa mirada vacía y cansada que parecía no tener brillo alguno.

—Suga y Hobi nos esperan —le dijo, tratando de animarlo.

—¿Suga? —preguntó Jimin con curiosidad.

—Yoongi… así le digo de cariño —dijo Taehyung sonriendo levemente.

Jimin se levantó de la cama con dificultad; su pierna aún le dolía intensamente. Después de una ducha rápida y arreglarse lo mejor que pudo, salió junto a Taehyung del hospital. Subieron a un taxi que los llevó por una ciudad devastada, con calles destruidas y un silencio tenso en el aire.

Mientras observaba el paisaje arruinado, un extraño malestar comenzó a crecer en su estómago, una punzada que no terminaba de comprender.

El taxi se detuvo frente a una casa modesta pero acogedora, suficiente para dos personas.

—Esa es tu casa —dijo Taehyung señalando la puerta—. Y la de al lado es la de Suga y la mía.

—¿Y Hoseok? —preguntó Jimin con un dejo de tristeza.

—Bueno, él… —Taehyung dudó un instante, con la mirada baja.

...

—¿Nueva Zelanda? —preguntó Jimin, tratando de asimilarlo.

—Sí, voy a ir a estudiar —respondió Hoseok con una sonrisa tímida.

—¿Cuándo te vas? —inquirió Jimin.

PURGA (kookmin)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora