14 | THE RAIN SOUNDS LIKE YOUR SMILE

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14 | La lluvia suena como tu sonrisa 


La mañana siguiente desperté con la brisa de una llovizna, la ventana se quedó abierta, intenté moverme para cerrarla, pero el cuerpo junto al mío era demasiado caliente para intentar algún movimiento.

—Gracias por dejar que me quedara—susurré contra su pecho.

—Ha sido menos incomodo de lo que pensaba—contestó, sorprendiéndome porque suponía que estaba dormido todavía y también por lo relajada de su respuesta ¿acaso deja que cualquiera se quede a dormir con él en su camilla?

—Pensé que dormías—sonreí colando mis piernas más entre las suyas.

—No me gusta abrir los ojos en plena mañana, luego—movió la cabeza sin abrir los parpados, me quede mirando su cabello mientras la brisa me regalaba un sonido relajante.

— ¿Estás feliz porque te vas? —pregunté, la respuesta era obvia, todos querían irse de aquí.

—No hay mucha diferencia para mí, entre aquí a otro lugar.

— ¿Por qué nadie te visita?

—Porque no hay nadie que sepa quién soy o donde estoy.

— ¿Qué eres entonces? —le seguí el juego.

—Soy un ángel, sin alas quizás. pero un ángel, ante todo.

— ¿Siempre haces lo correcto? —pregunté con sarcasmo.

—No, los humanos tienen grandes expectativas de nosotros. No somos la nobleza personificada, solo somos menos autodestructivos que ustedes—sonrió con los ojos cerrados y abrió un ojo para ver mi reacción y lo cerro casi al instante.

—Suena lógico—jugué con el botón de su pijama—Me gusta la otra—susurré.

— ¿Cuál otra? —preguntó.

—La de las líneas amarillas, esa es bonita.

— ¿La quieres? Siempre compro las tallas más grandes, te quedara bien—sin abrir los ojos, sonrió un poco y yo igual. Tal vez ambos nos estábamos imaginando como yo me vería usando su ropa.

—No tienes que, pero la tomare.

—Me gusta la lluvia, el sonido que hace—dijo envolviendo las mantas hasta cubrirme los hombros, mi camiseta era delgada, podía sentir el aire frio colarse dentro de ella, me aplasté contra su cuerpo y decidí cerrar los ojos también, aun no era tiempo de levantarme de nuevo.

—Me gustar comprar helado de piña, aunque no sabe a piña.

— ¿Qué más cosas le gustan a Park JiMin? —la pregunta me hizo rebosar en felicidad ¿Cuándo fue la última vez que alguien me pregunto que me gusta a mí?

—Los peluches, no me gusta usar almohadas, pero me gustan los peluches. Las gamuzas de colores, las camisetas de colores, mi color favorito es el amarillo, mi fruta favorita es la piña...

Y esa mañana no hubo ninguna nota, no fue necesaria.

De alguna manera la sala blanca, se convirtió en un palacio blanco al menos por un rato. 

WHITE PALACE [YOONMIN]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora