Dile que si, aunque te estés muriendo de miedo, aunque después te arrepientas, porque de todos modos te vas ah arrepentir toda la vida si le contestas que no
•••
Alec se permitió relajarse por un par de minutos, su cuerpo agradeciéndole por completo, cuando beso a Magnus en el restaurante, jamás creyó parar alguna vez, todo él se lo podía a gritos y amo tanto cuando aquel chico no se negó. Alexander río recordando como se había desplomado en sus brazos de un momento a otro.
Habían pasado algunas semanas desde entonces y hasta hora el moreno no aparecía, él sabía donde buscarlo, después de todo, el ojiazul vivía para trabajar, y ahora su corazón se estaba tardando, temía no volverlo a ver, no poder tenerlo entre sus brazos de nuevo... acorralarlo contra alguna pared.
El hombre sabia que las cosas no serían como antes, eso lo tenía muy en claro, más sin embargo, tenía la creencia de tener algo con el castaño. Sabía que sentían lo mismo.
- ¿Como te sientes? - Isabelle hizo acto de presencia.
- Abrumado - admite - se que Magnus necesita pensar un poco las cosas, no tengo perdón después de lo que le hice, pero, realmente lo necesito Izzy... él lo es todo -
- Entonces dicelo - le aconsejo - dile exactamente eso Alec, todo lo que te guardaste desde su partida hacelo saber, hazle ver que todavía le amas - se sentó ah su lado abrazándolo por los hombros - enamoralo tal y como la primera vez -
- Yo... - perdió su voz por un segundo - no se como -
- Lo sabrás - aseguro esta - date tiempo -
El moreno caminaba de un lado al otro sin control sobre si mismo, sus manos sudaban y temía caer al sentir sus piernas flaquear, su aliento había permanecido atorado en su sistema desde que llego al edificio - Vamos - se dijo ah si mismo - eres Magnus Bane, puedes hacer lo que sea -
- ¡Hey! - reconocería esa voz en cualquier lado - ¿Buscas ah Alec? -
- Si... digo no - cerro sus ojos un momento - bueno... si - suspiro rendido sintiendo sus mejillas arder - ¿Crees que pueda verlo? - el rubio disimulo una sonrisa.
- Ven conmigo - toma sus manos dejándolo entrar.
El mas joven moría por detener ah Jace un segundo, sentía que iba a desmayarse de nuevo y ya había perdido su dignidad la ultima vez que se encontró aquí - ¿Sabes?... yo creo - él no le permitió hablar.
- Viniste aquí por una razón - siguió caminando - estas tan centrado en el miedo que te atormenta que no puedes pensar y disfrutar lo que la vida te esta poniendo en frente -
Todos parecían saber que hacer menos él, su corazón latió con fuerza al ver a Alexander moverse por toda la cocina, su potente voz guiaba ah un pequeño niño que no le quitaba los ojos de encima - Espero que reconozcas ah Max - murmura cerca de su oído.
Lo hacía.
Magnus se permitió observarlo, apenas y quedaban rastros de aquel chico con el que compartió la vida, Alec era todo un hombre, aquella barba que adornaba su rostro lo hacía ver jodidamente sexy, tenía por lo menos metro noventa de altura, sus ojos permanecían igual de hipnóticos y hermosos, se veía tan grande e imponente... Magnus quería que lo tomará.
Lo deseaba fuerte, rápido... brutal.
Sintió una leve punzada en su zona baja la cual decidió ignorar por completo. De a poco se
acerco al gran mastodonte frente a él, estaba decidido.
- Ale... Alexander - estaba ansiosamente aterrado.
Sabia que a penas había sido un murmuro, mas sin embargo, su chico parecía escucharlo a la perfección, vio sus ojos temblar recorriendo todo su cuerpo como si quisiera comerlo ahí mismo. Al moreno siempre le pareció una locura cuando las personas se referían a otras como deliciosas, pero Alec parecía pensar todo lo contrario.
Quería devorarlo.
- ¿Podemos hablar? - se sentía intimidado, no de mala manera, era como... estar hechizado - yo... necesito -
- Cubreme - su potente voz retumbando por toda la sala, su brazo fue tomado con delicadeza guiándolo hacia algún lugar, su ancha espalda obstruyendo su visión por completo y Magnus ni siquiera se detuvo a pensar en lo fácil que era manipularlo para el ojiazul. Cuando finalmente entraron a una habitación él no pudo apartar la mirada, el chico de piel pálida aparentaba una edad mayor, tenia veintitrés años y aun así aparentaba unos veintiocho... se veía irremediablemente inalcanzable - lo siento, quería que tuviéramos privacidad -
Magnus quería que lo atacará.
- Necesitamos hablar - el mayor suspiro totalmente rendido, la tensión sexual incitándolo de a poco - Te bese - no vacila - he estado esperándote por los últimos años y cuando te mire, tan brillante, hermoso... tan comestible, no me resistí. Lo lamento Magnus Bane pero simplemente no puedo dejarte ir - se acerco lo suficiente, sus respiraciones se mezclaban pero ninguno poso una mano en el otro - se que no tengo perdón, pero por lo menos permiteme otra oportunidad -
El aire se atoro en sus pulmones al mirar sus ojos, Alec había sido una persona fácil de leer desde siempre, era sincero. Cada palabra era verdadera y Magnus estaba tentado a darle exactamente lo que pedía, tomo sus enormes manos para acunar su rostro, un largo suspiro dejo sus labios al cerrar sus ojos.
- Si - ambos se relajaron - si, Alexander, si - recordaba haberle dicho la mismas palabras antes - siempre si -
ESTÁS LEYENDO
En busca de tu amor - Malec
Fiksi Penggemar=TERMINADA = Siempre quisiste que alguien muriera de amor por ti... yo morí de amor por ti ✨ Primeras veces (segunda parte)
