3-Chico confiado
**Soujun**
Esto se me está yendo un poco de las manos. No es mi estilo secuestrar a gente a no ser que sea estrictamente necesario ¿pero qué otra opción me quedaba? Normalmente un delincuente en toda regla se habría librado del taxista pero yo no tengo tanta mala sangre para matar y no tener remordimientos.
Miro por la ventana de la habitación del motel de carretera donde me he escondido al menos el tiempo suficiente para curarme la herida del brazo que me hice al escapar saltando la alambrada. No hay nadie a estas horas y el recepcionista ni siquiera ha reparado en mi físico porque iba medio tapado por el cuerpo del taxista con mi pistola hundida en sus riñones para que no hiciera un numerito. Ahora le tengo atado contra el cabecero de la cama, con una venda sobre los ojos y en la boca mientras pienso que voy a hacer en cuanto descanse.
-Oye.... ¿estás bien?....- me acerco al no recibir respuesta y en cuanto le quito la venda de la boca y los ojos me quedo perplejo al ver que el taxista está roncando como si nada. ¿Se ha...dormido?? ¿En serio? ¿En esta situación??
-Despierta- le doy un manotazo en el pecho sin mucha fuerza que le hace abrir sus ojos celestes haciéndome tragar saliva. La verdad es que es un hombre joven y muy atractivo, hace demasiado tiempo que no estoy en presencia de alguien tan imponente. Los internos que están conmigo no cuentan, ni siquiera se acercan a nosotros sabiendo nuestra fama.
-Ua.... ¿ya has decidido que hacer conmigo, muñeco?-
-¿¿Cómo me has llamado?-
-Pareces un muñeco de esos japoneses, pero bonitos ¿eh?-
-Soujun. Puedes llamarme así-
-Yo me llamo Starrk. Dejemos los formalismos entonces- le veo como intenta incorporarse pero las ataduras de sus muñecas se lo impiden haciéndole gruñir. –Bueeno.... ¿y qué hacemos? Si no vas a soltarme, al menos cámbiame de postura para volver a dormirme-
-¿no tienes miedo? Eres un rehén-
-¿vas a matarme? Pero si tienes cara de corderito...- le lanzo una mirada de advertencia para que no hable más de la cuenta y le desato para ayudarle a levantarse empujándole hacia la puerta del dormitorio.
-Baja a la farmacia que hay en frente del motel y compra alcohol, vendas y analgésicos. No intentes escapar, te estaré apuntando desde la ventana-
-Vale, vale, a tus órdenes....- suspiro aliviado al ver como sale del cuarto y voy corriendo a la ventana para preparar el arma esperando a que salga. Por lo menos es obediente, aunque no entiendo cómo puede estar tan tranquilo sabiendo que puedo dispararle en cualquier momento. Hay algo raro en él, no me fío...
Abro los ojos furioso al ver como después de salir de la farmacia entra en la tienda de comestibles de al lado pero no tarda ni dos minutos cuando vuelve al motel y sube a la habitación todo lo que ha comprado para que lo vea.
-¿Qué es esto? ¡Te dije que trajeras alcohol!-
-Y eso hecho, este vino tinto tiene una alta gradación de alcohol. Toma, las pastillas- agarro la caja para sacar dos pastillas metiéndomelas en la boca y le quito la botella de vino para ayudarme a tragármelas con más facilidad. Él me sonríe en tono bravucón y luego bebe él tomándose otra pastilla.
-Así me espabilará. No hay nada como un estimulante y un buen vino-
-¿estimulante? – leo la receta de la caja de pastillas y casi le doy un puñetazo al ver que me ha traído como una especie de placebo ¡¡dioses!!!
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"Chicos malos"
Fiksi PenggemarCuando uno se ahoga, necesita respirar. Cuando nos sentimos acorralados, luchamos para escapar. Cuando nos encierran en contra de nuestra voluntad, hacemos lo imposible para sobrevivir, para buscar...nuestra efímera libertad. Envidiaremos a algunos...
