Capítulo 22

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Llegué a la dirección que mi padre me había entregado esta mañana y todo se encontraba un tanto oscuro.

No me gustaba como estaba eso pero si llegaba a mi casa sin nada me matarían a mí así que cogí fuerzas y entré en aquella casa sin hacer nada de ruido. Vi unas empleadas del hogar pero gracias a Dios ellas no me vieron a mí. 

Ví a Jayden Spurs, mi víctima. Estaba frente a la ventana con los auriculares puestos. 

Saqué mi arma silenciosa y rápidamente le disparé, salí de allí por la ventana y en pocos minutos estaba ya dentro del coche. 

Llendo hacia mi casa vi muchos coches de policía y de un momento a otro yo estaba pisando el freno, en uno de los coches iban Tommy y Deran. Deran al volante y Tommy en el asiento del copiloto.

Él sabía lo que había hecho pero no me detenía, nos gustábamos. Era obvio pero hasta que punto.

Llegué a casa y todos estaban viendo las noticias. La señora Spurs había hecho unas duras declaraciones y había amenazado a más de un centenar de sicarios. Su hijo no se merecía morir, y yo tampoco merecía matarle.

- Mi dinero -dije muy seria y aun con las gafas de sol puestas.

Mi padre me ofreció una bolsa y, antes de que pudiese contarlo me dijo.

- Está todo -dijo regalándome una de sus mejores sonrisas. En cambio, la mía era pura falsedad.

Llegué a mi habitación, guardé el dinero, me desmaquillé y me tiré en la cama a llorar.

Yo no servía para esto, cada vez que mataba a alguien me arrepentía muchísimo y no me gustaba esa sensación. 

Las lágrimas seguían cayendo por mis mejillas pero en mis momentos de debilidad me gustaba escuchar música triste y beber Jägermeister . Me senté en el suelo, apoyando mi espalda en los pies de la cama y comencé a beber. Me quité la ropa que había usado y me puse esto: 

Me puse las gafas de sol y cerré los ojos aun con la botella en la mano

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Me puse las gafas de sol y cerré los ojos aun con la botella en la mano.

Escuché a alguien entrar pero no le di importancia y seguí bebiendo. Alguien paró la música y ahí fue cuando abrí lo ojos, encontrandome todo un escuadrón de policías en mi habitación.

- Solo quieren hacerte algunas preguntas. -dijo mi padre.

Asentí y les invité a sentarse y así hicieron. Cuando mi padre cerró la puerta, cogí de la mesita de noche una cajetilla de cigarros chesterfield y metí uno de ellos entre mis labios. Les ofrecí pero ninguno acpetó. Abrí la ventana para que el humo no se quedase condensado en la habitación y lo encendí sintiéndome más destrozada de lo que estaba minutos antes.


***

Espero que disfruten de este gran capítulo. 

Buen día

***


SICARIA # Wattys2019Donde viven las historias. Descúbrelo ahora