Jack Daniels, más conocido como el mejor puto sicario de toda sudamérica, tiene algo que hacer antes de morir y es ver crecer a su pequeña.
Sus amigos lo llaman J pero es conocido por todos como "Tyson" nombre que le puso mi madre antes de ser viola...
Abracé a Emma nada más verla, había sido mi gran apoyo cuando murió mi madre. Vi a Gian correr por la casa, apenas tenía tres años pero yo ya sabía que iba a ser un niño fuerte y listo, por ahora ya estaba aprendiendo el idioma de su madre y el de su padre, italiano. Un niño muy guapo, su pelo liso castaño no le dejaban ver con claridad, sus ojos verdes como el agua eran preciosos.
- ¿Y este chico quién es? -reaccioné al instante. Me había quedado mirando a Gian. Emma nos hizo un gesto para que nos sentaramos y así fue.
Miré a Tommy y después la miré a ella. - Es mi novio -añadí, -llevamos poco juntos pero lo quiero mucho. -dije mirando a Tommy el cual me miraba indiferente e inmediatamente le guiñé el ojo y le di un beso en la mejilla muy cerca de los labios.
Él pilló lo que quería decir y se pegó más a mí, entrelazando su mano con la mía.
- ¿Dónde está Lara? -me apresuré a decir antes de que dijera otra pregunta indeseada.
Emma me miró un poco preocupada y fue fuera un segundo.
Cuando Emma ya había desaparecido de mi vista me recosté en Tommy.
- Está muerta -dije con la voz entrecortada. Yo sabía que lo estaba pero no sabía qué o quién la mató.
Entró Andrew y me dio una falsa sonrisa. Inmediatamente me puse blanca al ver lo que me estaba enseñando. Eran unos 500 gramos de cocaína.
Agarré más fuerte a Tommy y le miré, él tampoco se podía creer lo que estaba sobre la mesa.
- Los vicios son muy malos -dijo Emma antes de ponerse a llorar.
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