"No quiero hablarte para no volver a lo de antes. No quiero hablarte pero me muero de ganas de verte. Entrando en un bosque lleno de cenizas, te miro a los ojos y quiero besarte pero nada brilla. Se acerca la tormenta, no te asustes. Escribo tu nombre en mi mano. Escribo con fuego tu nombre. Debajo del relámpago voy a contarte mis secretos"
(...)
Levi nunca había visto a Mikasa tan débil y sumisa, tan insegura y tímida. No sabía si la razón se debiera a la violación, a que fuese su hermano quien se la hiciera o el repentino bajón de autoestima que le había dado.
Estaba completamente seguro de que la chica encontraría algún día a alguien a quien amar y que la amase, que lo que estaba sintiendo por él era un simple encapricha miento amoroso. Lo que de verdad le preocupaba eran esos sentimientos que comenzaban a dar pie en él. Se sentí muy unido a Mikasa emocionalmente, cosa que nunca esperó.
Esto lo tomó totalmente por sorpresa y nunca había querido admitirlo, pero de verdad aquella chica de 16 años le empezaba a gustar de verdad y no sabía como reaccionar racionalmente. No había sido nunca y nunca será un experto en estos temas y lo único que sabe en estos momentos es que la azabache necesita un hombro en el cual respirar, llorar y sentirse protegida de cualquier peligro. Lo que necesitaba la chica ahora era estabilidad emocional y no más líos amorosos.
Definitivamente sería eso.
(...)
Mikasa pasó las últimas semanas fría, callada, distante, observadora, inalcanzable, inaccesible. Se convirtió en una persona diferente, que solo miraba y acataba órdenes de sus superiores.
Pocos días después de la violación intentó acostarse con Levi, pero este se negó rotundamente. A este le dio un escalofrío cuando vio a Mikasa quitarse la ropa como si fuera un robot, sin placer ni sentimientos, sin ese brillo que alguna vez había caracterizado sus ojos.
Eren la había roto completamente.
Ese día era lluvioso, Mikasa llevaba dos semanas en trance. Se encontraba en el patio con las gotas de la lluvia cayéndole por el rostro y cabello. Sus lágrimas se mezclaban con el agua. Sentía frió por toda su espalda, brazos, piernas... Sin embargo, no se movió de aquel lugar en aquella posición mirando al bosque.
Sus heridas le dolían desde hace días y sabía por qué. Eren había sido tan brusco con todo su cuerpo que, pese a estar casi completamente sanas, se le abrieron algunas o se renovaron otras. Sobre todo la herida que más le dolía era la que tenía justo en el corazón, la que intentaba cerrar con todas sus fuerzas pero que al final siempre acababa abierta.
En sus hombros sintió de pronto algo caliente rodear la, una capucha. Era Levi, la persona que más atenta había estado con ella, tratándola como si de cristal fuese y como si de un momento a otro pudiera romperse. La azabache agradecía esa atención por parte de él ya que mientras todos se alejaban de ella al volverse muchísimo más fría, el había seguido ahí.
— Te vas a enfermar.
— Estoy bien. — Contestó ella sin más
— No lo estás. Creo que esta es la primera vez me hablas en toda la semana.
— No he estado muy receptiva últimamente.
— Lo sé, y lo entiendo. Si tan solo me hubieras dejado darle un par de puñetazos.
— Pese a todo lo que me ha dicho o hecho, es mi hermano. Pese a todo eso, es la única familia que me queda, Levi. — La mano de la chica temblaba, del frió o de los nervios. Levi, con una de las manos que tenía libre la agarró con firmeza.
Sus palmas estaban calientes y la chica se arrimó mas a el agarrándose completamente del brazo y recostando su cabeza en su hombro.
Aquella acción se le hizo tranquilizadora y relajante. Podía escuchar los latidos desenfrenados de su corazón por la cercanía y la sensación de calor que le atraía. Escuchaba los truenos y veían los relámpagos ensimismados. Hasta que uno cayó a pocos kilómetros de ellos.
— Es impresionante. — Dijo ella
— Tu si eres impresionante — Dijo él.
— ¿Qué? — Lo miró
— Te quiero, Mikasa. — La miró mientras relámpago caía y un trueno se escucho a lo lejos.
Se hizo el silencio y la lluvia sopló con más fuerza.
— Será mejor que vayamos dentro. — La azabache coincidió.
Mikasa fue hacía el cuarto del chico y, una vez seca, se sentó en la cama y a su lado estaba Levi.
— ¿Por qué me haces esto, Levi? —Preguntó
— Porque creo que ya has tenido suficiente tiempo deprimida y necesitas un golpe de realidad. — Respondió.
Mikasa se acercó a él un poco, despacio, como si tuviera miedo y esperaba a que él iniciara el beso. Sin embargo, Levi no tenía intención alguna de hacerlo, quería que la chica fu era quien diese ese paso, quería que ella lo empezara. Con cuidado, Mikasa colocó su mano en el cuello de Levi y se fue acercando lentamente.
Despacio sus labios se iban acercando, poco a poco sus cuerpos se juntaban. Mikasa miraba los labios de Levi, a centímetros de los suyos, cerró los ojos. Se rozaban, su juntaron y empezó el verdadero beso. Se movían a compás, lentamente. Entonces introdujeron sus lenguas y empezó un desfile de saliva. Una de las manos de Levi de pronto bajó con cuidado hasta el muslo de Mikasa. Esta dio un pequeño respingo pero se obligó a seguir con aquello. Levi la acariciaba suavemente, sin hacer demasiados movimientos bruscos y poco a poco la iba tumbando en la cama. Ella se acomodó, él se puso encima mientras su mano subía hasta su torso, despacio y prudente.
Levi no se dio cuenta pero Mikasa comenzó a temblar minimamente. Sin embargo, no dijo nada, obligó a continuar. Levi subió una mano hasta un pecho y la dejó un breve instante antes de hacer nada. Intentaba ser lo más cuidadoso posible con Mikasa. Aunque la verdad era que no creía que Mikasa estuviese preparada para tener relaciones de nuevo, continuaba porque no lo paraba. Mikasa empezó a gimotear breve mente pero no eran de placer, estaba llorando. Esa era la señal que Levi necesitaba para parar del todo.
La chica se encogió de rodillas y acunó su cabeza entre estas. Empezó a llorar con más fuerza y Levi lejos de quedarse quieto y paralizado se puso delante de ella y con su mano levantó su cabeza. Tenía los ojos rojos y todas las mejillas húmedas.
— No puedo, Levi, no puedo. — Habló sollozando.
— Si no quieres, no quieres Mikasa. No es no, se lo que es, tranquilízate. — Le agarró de las manos con delicadeza. Mikasa lo abrazó y Levi tardó un poco en reaccionar ya que no estaba acostumbrado a este tipo de contacto físico pero finalmente corresondió y lo más importante, quiso estar así con Mikasa unas cuantas horas más, solo ellos dos.
Simplemente, es lo que quería.
Solo ellos dos.
"Caerán imperios y otros nuevos podrán nacer"
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Mi Salvador | RivaMika [COMPLETA]
Fanfiction- No te puedo dar más... - Dijo él - No necesito más... - Contestó ella. Levi y Mikasa son las personas más testarudas y cabezotas de toda la legión, y hacen todo lo que sea necesario para proteger a los que quieren y aman. Pero... ¿y si uno se en...
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